| Mundo |
15 de April de 2003
|
|
|
|
Otro
aullido desde las bananeras
Julio Yao *Al menos esta vez no la denominaron "Declaración". Pero el Comunicado Conjunto suscrito el 17 de marzo pasado por los presidentes de El Salvador, Honduras, Nicaragua y Panamá nos deja como bien merecido el mote de "repúblicas bananeras". Veamos. El comunicado alude a la "grave situación internacional que prevalece actualmente como resultado del incumplimiento pleno por parte de Irak". No señores: la grave situación internacional no deriva del incumplimiento de Irak, como lo han demostrado los inspectores de la ONU y la AIEA. El gobierno de Irak ha estado cumpliendo más allá de toda duda con sus requerimientos. La grave situación es producto directo de la política unilateral y arrogante del cabecilla del régimen militar aposentado en Washington, cuyos nombres y apellido representan numéricamente tres 6 (666) (Ver: "Apocalipsis 'now'?, El Panamá-América, 13-3-03) Continúa el comunicado: "Habiendo conocido que el Pronunciamiento que resultó de la Cumbre celebrada en las islas Azores con la participación de los EE.UU. de América, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, España y Portugal, incluye promesas para la liberación de Irak, la restauración de la democracia, el fin de las sanciones y la ayuda humanitaria a la población iraquí." Llamarle "Cumbre" a la conspiración tripartita que se ha sublevado contra las Naciones Unidas es un asesinato semántico, pero calificar como "Pronunciamiento" (con P mayúscula) el histérico alarido de fiera herida que pegaron en medio del Atlántico las más grandes potencias coloniales de la época y el poder imperialista más poderoso de la historia, constituye un gesto de servil adoración. Pronunciamiento es lo que hicieron Francia, Alemania y Rusia - seguido de China - cuando expresaron su total oposición a la guerra como solución al problema creado por EE.UU. en Irak. Aquí en Panamá, también EE.UU. hizo "promesas" para cuando llegara la "liberación" del pueblo, que estaba en las fauces de Manuel Antonio Noriega, o ¿ya se nos olvidaron los dos mil millones de dólares prometidos que nunca llegaron? También a Afganistán le prometieron una ayuda multimillonaria después de derrocar al gobierno talibán, pero las instancias en EE.UU. no aprobaron un solo céntimo, y si no creen, que le pregunten al "presidente" Karzai, que anda mendigando vergonzosamente por las capitales de Occidente. No: para Irak no va a existir un "Marshall Plan", sino un "Martial Plan". ¿Y cuál democracia va a restaurar EE.UU., si el territorio de Irak va a ser fragmentado como hicieron con la antigua Yugoslavia para dejarlos militarmente destruidos, políticamente debilitados, psicológicamente violentos, religiosamente intolerantes y emocionalmente terroristas, tal como sucedió en Kosovo, Serbia y Montenegro? Y cuando EE.UU. armó a Sadam Hussein contra Irán, ¿acaso no sabía que estaba entregando armas químicas, biológicas y convencionales a un futuro "tirano", como ahora lo llaman? En cuanto a las promesas de poner fin a las sanciones y la ayuda humanitaria, ¿acaso no saben los citados presidentes centroamericanos que las sanciones fueron mucho más allá de lo que autorizaron las Naciones Unidas; que dichas sanciones eran crímenes de lesa humanidad; que a raíz de esas sanciones perecieron millones de personas sin tomar en cuenta las víctimas de la Guerra del Golfo; que dichas sanciones impidieron precisamente que llegara ayuda humanitaria a Irak; y que las sanciones están prohibidas por el Estatuto del Tribunal de Nuremberg? Con el Comunicado Conjunto de los cuatro países bananeros, en apoyo a la posición de EE.UU., queda en evidencia su total desconocimiento de lo que ocurrirá en Irak: la mitad de la población de ese país es menor de 15 años; las Naciones Unidas han calculado en 10 millones las víctimas; en Irak actualmente se carece de las más elementales cosas necesarias para atender médicamente a los heridos, para no hablar de su incapacidad para asegurar comida y techo a la población, reflejo directo de las sanciones. De este modo, los citados presidentes dan un espaldarazo a la tesis de EE.UU. de que la resolución 1441 es más que suficiente y que Irak no la ha cumplido, negando la posición del Consejo de Seguridad, que ha pedido más tiempo, que ha admitido el cumplimiento por Bagdad y que rechaza la guerra como solución. En el punto 2, se dice que "el Gobierno de Irak continúa incumpliendo el objetivo fundamental de la resolución 1441...para evitar la amenaza real que representa a la paz y la seguridad internacionales". Todos, incluidos funcionarios de EE.UU. (menos la histérica "Pandilla de los Cuatro" -Bush, Cheney, Rumsfeld, Condoleeza) han sostenido lo contrario: que Irak no representa amenaza alguna a EE.UU. ni a países vecinos. El punto 3 reitera "su preocupación...por las graves violaciones a los derechos humanos y las libertades fundamentales del pueblo iraquí", y eso lo dice un presidente de Nicaragua, que sufrió una masiva violación de sus derechos humanos en los '80 por parte de EE.UU., confirmada por la Corte Internacional de Justicia, que calificó al gobierno de Reagan como "terrorista". Y lo dice el presidente de Honduras, que prestó su territorio para albergar a la "contra" y agredir los derechos humanos de los nicaragüenses y cuya población sufrió la agresión sanitaria del SIDA traído por las fuerzas de EE.UU. a Honduras Y lo dice la presidenta de Panamá, que sufrió la agresión militar más grande desde Vietnam realizada por EE.UU. y sin que hayamos tenido la mínima vergüenza de contar nuestros muertos. En cuanto a Panamá, la palabra precisa es "alcahueta" o, para no caer en ofensas, "celestina", porque, desde la Declaración de Presidentes (ver: "La Declaración de Presidentes: un aullido desde las bananeras", El Panamá-América, 24 de febreo de 2003), y desde las palabras del sub jefe del Comando Sur Mayor General Robert Bishop en Miami (3 de marzo de 2003), sobre nuestra presidenta, al parecer nuestro país está siendo utilizado como "lleva y trae", como correa de transmisión de lo que viene del Potomac. ¿De qué valieron las palabras del canciller, cuyo nombre no mencionamos por respeto al expresidente Harmodio Arias, cuando afirmó que Panamá se atendría a lo que decidiera el Consejo de Seguridad, si ahora está haciendo justamente lo contrario? Julio
Yao
* Columnista en el diario El Panamá-América, catedrático de Relaciones Internacionales y Derecho Internacional, ex embajador ante la Corte Internacional de Justicia, en NN.UU., y diversos países, miembro del Comité Panameño por la Paz y presidente del Servicio Paz y Justicia en Panamá (Serpaj-Panamá). |
| PORTADA | MUNDO |