Los
Sofistas y el siglo XXI
Antonio
Mora Vélez
En el siglo
V a. n. e., llamado el siglo de Pericles, un grupo de pensadores griegos
reorientaron la filosofía del cosmos, de la Naturaleza, a
la sociedad, al Hombre; de la Physis al Nomos , y con ello cuestionaron
la política, la religión, la moral y el derecho de su tiempo,
basados éstos en la sujeción de la polis y el ciudadano al
ordenamiento cósmico y sobrenatural. Fueron denominados los Sofistas,
de la voz griega que significa sabiduría y competencia. Y respondieron
al interés de “la burguesía democrática, que tendía
hacia una manera nueva de formación y educación porque la
antigua ya no satisfacía las distintas condiciones de vida” (1)
En esa dirección enseñaban retórica, gramática,
ética, argumentación y “también lo que ahora llamaríamos
derecho político comparado y sociología de la religión”
(2)
con lo cual suplían las deficiencias de la educación tradicional
que se limitaba a la enseñanza de la lectura y la escritura, a la
aritmética, a tocar la flauta y a las prácticas atléticas
en el Gimnasio. Fueron los más conocidos: Protágoras
de Abdera, Gorgias de Leontino, Trasímaco de Calcedonia, Faleas
de Corinto, Hipias de Elis, Antifón de Atenas, Alcidamas y Critias
Los Sofistas propusieron tesis tan
atrevidas en su tiempo como la del contrato social y la relatividad de
las normas jurídicas y políticas, en momentos en que la sociedad
y el derecho eran considerados dependientes del orden natural o de la voluntad
de los dioses, y por lo tanto inmutables. De ellos dijo Hegel que fueron
los primeros en enseñarle al Hombre a “orientarse en las relaciones
de la vida por medio del pensamiento y no solamente por oráculos
o por la fuerza de la costumbre, de la pasión o del sentimiento”
(3).
Fueron los primeros defensores de la igualdad ante la Ley al enseñar
con Antifón que, según el orden natural, no existían
ningunas diferencias entre hombres libres y esclavos, ni entre patricios
y plebeyos, diferencias ambas introducidas por el orden social, por la
convención, el Nomos. Y los defensores de la democracia griega al
sostener, en oposición a Sócrates y a la aristocracia, que
el areté político, el arte de gobernar, se podía enseñar
a todos.
Protágoras, el más
importante de todos ellos, es el autor de la tesis del hombre-medida de
todas las cosas, pero entendiendo ese hombre como ser social y no como
individuo. De allí que considere, según Platón y refiriéndose
a la justicia y la moral, que no hay nada justo o bueno que lo sea
esencialmente por naturaleza, sino que es el parecer de la colectividad
el que los hace injustos o malos y durante todo el tiempo que dura
ese parecer. Sostuvo también la inexistencia de un derecho absoluto,
ideal; para él cada Estado y cada pueblo tenían su propio
y particular derecho. Para el enciclopédico Hipias la Ley
política, tomada por analogía de la ley cósmica, ha
pretendido reglar la polis pero dado que sus motivaciones son bien distintas
de las que actúan en el cosmos, se ha vuelto opresivas y no realiza
la justicia social que quiere realizar. De allí su propuesta de
“contraponer un derecho natural al dominio violento del derecho positivo
y de la costumbre” (4).Trasímaco va más
lejos y afirma que toda legalidad, sin importar el tipo de Estado a que
acceda, representa los intereses de los más fuertes.
Otro sofista, Faleas de Corinto,
propuso el reparto igualitario de la tierra al considerar, igual que Solón,
que en la injusta distribución de la misma estaban las causas de
la miseria, del impulso a la criminalidad y de las revoluciones. Decía:
“Los ciudadanos deben ser iguales en dos cosas: la propiedad y la educación”.
Alcidamas, por su parte, dijo que Dios “dejó a todos libres, a nadie
hizo esclavo la naturaleza”, una verdadera herejía en un sistema
basado en la explotación del trabajo del esclavo. Critias denunció
el contubernio entre la religión y el Estado para mantener sometidos
a los hombres, en una sociedad intolerante que condenó a Sócrates
a beber la cicuta por creer en dioses distintos a los de Atenas. Y finalmente
Gorgias, más moderado, difundió la tesis de la solución
pacífica de los conflictos para alcanzar la armonía y la
paz, 25 siglos antes de que el espíritu belicoso de “tirios y troyanos”
y la prepotencia de las armas, amenazaran con destruir a nuestro pobre
país.
Los sofistas fueron los portadores
de la antorcha de la Ilustración en la sociedad griega del siglo
V, una antorcha que estamos en mora de retomar los hombres libres de pensamiento
que creemos en la necesidad de una renovación pacífica, por
la vía democrática, no solo de las costumbres políticas,
sino de las estructuras jurídico-políticas y económicas
que han sumido a Colombia y especialmente a su pueblo en esta crisis que,
no sobra decirlo, ha sido superior a los dirigentes que han pretendido
resolverla desde las posiciones, igualmente superficiales, de la
demagogia y el autoritarismo.
Antonio
Mora Vélez
Escritor colombiano
amoravelez@yahoo.com
Citas:
(1) Capelle, Wilhelm;
Historia de la filosofía griega, Gredos, Madrid, 1981, página
158.
(2) Mosterín,
Jesús; Historia de la filosofía 3, Alianza Editorial, Madrid,
1984
(3) Ortiz Rivas,
Hernán; Estudios de Filosofía Jurídica, Editorial
Temis, Bogotá, 2000.
(4) Nestle, Wilhelm;
Historia del Espíritu Griego, Ariel, Barcelona, 1981
Obras de Consulta:
Gutthrie W.K.C., Los filósofos
griegos, de Tales a Aristóteles, FCE, México, 1977
Russell, Bertrnad; Historia de la
filosofía occidental, Espasa-Calpe, Madrid, 1978
Jaeger, Werner; Paideia, FCE, México,
1984 |