| La
República de Uruguay - 21 de April de 2004
Rodolfo
Walsh,
el escritor
que se adelantó a la CIA
Gabriel
García Márquez *
En
realidad, fue Rodolfo Walsh quien descubrió desde muchos meses
antes que los Estados Unidos estaban entrenando exiliados cubanos
en Guatemala para invadir a Cuba por Playa Girón en abril de 1961.
Walsh era en esa época el jefe de Servicio Especiales de Prensa
Latina, en la oficina central de La Habana. Su compatriota, Jorge Ricardo
Masetti, que era el fundador y director de la agencia, había instalado
una sala especial de teletipos para captar y luego analizar en juntas de
recreación el material informativo de la agencias rivales. Una noche,
por un accidente mecánico, Masetti se encontró en su oficina
con un rollo de teletipo que no tenía noticias, sino un mensaje
largo en clave muy intrincado. Era en realidad un despacho del tráfico
comercial de la Tropical Cable de Guatemala.
Rodolfo Walsh,
que por cierto repudiaba en secreto sus antiguos cuentos policiales, se
empeñó en descifrar el mensaje con la ayuda de unos manuales
de criptografía recreativa que se compró en una librería
de lance de La Habana. Lo consiguió al cabo de muchas noches insomnes,
sin haberlo hecho nunca y sin ningún entrenamiento en la materia,
y lo que encontró dentro no sólo fue una noticia sensacional
para un periodista militante, sino también una información
providencial para el gobierno revolucionario de Cuba. El cable estaba dirigido
a Washington por el jefe de la CIA en Guatemala, adscrito al personal de
la embajada en ese país, y era un informe minucioso de los preparativos
de un desembarco en Cuba por cuenta del gobierno norteamericano. Se revelaba,
inclusive, el lugar en donde empezaban a prepararse los reclutas; la hacienda
de Retalhuleu, un antiguo cafetal al norte de Guatemala.
Un hombre con
el temperamento de Masetti no podía dormir tranquilo si no iba más
allá de aquel descubrimiento. De pronto concibió la idea
magistral. La concibió en la puerta de su oficina, viendo a Rodolfo
Walsh que se acercaba por el estrecho vestíbulo con su andadura
un poco rígida y sus pasos cortos y rápidos. Tenía
los ojos claros y risueños detrás de los cristales de miope
con monturas gruesas de carey, tenía una calvicie incipiente con
mechones flotantes y pálidos, y su piel era dura y con viejas grietas
como el pellejo de un cazador en reposo. Viéndolos acercarse. Masetti
me preguntó a qué se parecía Rodolfo Walsh, y yo le
contesté que tenía cara de pastor protestante.
"Exacto replicó
Masetti radiante, y precisó: pero de pastor protestante que
vende biblias en Guatemala".
Además,
como descendiente directo de irlandeses, era un bilingüe perfecto.
De modo que el plan de Masetti tenía pocas probabilidades de fracaso:
Rodolfo Walsh se iría a Guatemala con un vestido negro y un cuello
de celuloide volteado predicando los horrores del Apocalipsis, que se sabía
de memoria, y vendiendo biblias de puerta en puerta, hasta infiltrarse
en los campos de entrenamiento. Habría sido, pensábamos con
entusiasmo, el reportaje grande de la época. Sólo que el
gobierno de Cuba tenía ya otros planes.
(Fragmentos.
Publicado en julio de 1977)
Del E.G.P.
En este mes
de abril, se cumplen 40 años de la desaparición de Jorge
Ricardo Masetti, el Comandante Segundo, en la selva salteña, y de
la caída en combate del capitán Hermes Peña, escolta
del Che, quien había combatido junto a él en Sierra Maestra.
Esa experiencia y sus protagonistas han sido vilipendiados y tergiversados
por la historia.
Por todo esto
queremos citar a Claudia Korol cuando manifiesta el deber de " Rescatarla
para las páginas en las que se escriba la historia de resistencia
de nuestro pueblo; y también los esfuerzos de unidad de diversas
corrientes revolucionarias que allí se conjugaron, con el único
compromiso de luchar hasta la victoria o la muerte. Uniéndola a
los nombres que en aquella selva salteña son venerados por su pueblo,
como el del Gral. Güemes y el de la guerrillera Juana Azurduy.
Uniéndola
indisolublemente a este retorno del Che a nuestra Patria, que tomó
más fuerza en el 30 aniversario; pero que él imaginó
asociado a la guerrilla de Orán.
Junto al Che
vuelven Masetti, Hermes, Federico Méndez, y todos los que fueron
negados o silenciados por la única voz de la historia que habló
en estos años: la voz brutal del capitalismo. Y junto a ellos hablarán,
hablaremos, recuperaremos la palabra, todos los que nos atrevemos a continuar
abriendo sendas de la historia con nuestras propias vidas.
"Que su nombre
siga tan ignorado en su país como el pedazo de selva que esconde
sus huesos era previsible para Jorge Ricardo Masetti.
Periodista,
sabía como se construyen renombres y se tejen olvidos.
Guerrillero,
pudo presumir que si era derrotado, el enemigo sería el dueño
momentáneo de su historia... Masetti... pertenece a esa lista ya
larga de hombres que en América Latina vivieron sus ideas hasta
el sacrificio: De La Puente Ojeda, Lobatón, Camilo Torres, Ernesto
Guevara...
Masetti no
aparece nunca. Se ha disuelto en la selva, en la lluvia, en el tiempo...
Tenía
al morir 35 años, había nacido en Avellaneda". *
(Del Prólogo
de Rodolfo Walsh del libro de Jorge Ricardo Masetti "Los que luchan y los
que lloran" -Marzo de 1969)
* Premio Nobel
de Literatura. |