| Servicio
Informativo "Alai-amlatina" - 9 de Marzo de 2004
Golpes de
Estado en América Latina
¡Cuidado!-
Democracias en Peligro
Adolfo
Pérez Esquivel
La
corteza terrestre se ha recalentado y tiende a aumentar la temperatura,
no sólo por la irracionalidad y falta de preservación del
medio-ambiente, sino por el aumento de los conflictos armados y la inestabilidad
social, política y económica. La cuerda se va tensando y
la locura de los poderosos no mide las consecuencias para la vida de los
pueblos que son ignorados en la puja del poder.
América
Latina y el Caribe tienen un larga y dolorosa experiencia de guerras y
conflictos de baja intensidad. Aun existen heridas no cicatrizadas y la
memoria de los pueblos trata de superar el drama vivido y luchan por la
Verdad y Justicia. Mantienen la resistencia para la construcción
democrática.
Haití
es un país devastado y hambreado desde hace muchas décadas;
es el país de mayor pobreza en todo el continente americano. Como
bien lo señala Rodolfo Mattarollo, quien fuera el director de Naciones
Unidas en Haití, durante cinco años, "el presidente depuesto
Jean Bertrand Aristide, solamente podía re-distribuir sueños";
sin ayudas y el bloqueo impuesto, sin proyectos y con graves problemas
estructurales, sumado a las imposiciones de los EE.UU. y los intereses
en pugna de una minoría poderosa, haitiana, que reside en el extranjero.
Es un país
ingobernable con un profundo deterioro social y del Estado. Uno de los
factores de esta situación fue la falta de diálogo, por parte
del gobierno, con sectores de la oposición política, que
en otro momento fueron aliados del gobierno. El gobierno de Aristide sufrió
una demolición permanente y condicionamientos constantes.
Quienes encabezaron
el golpe armado para derrocar al presidente, son responsables de graves
violaciones de los derechos humanos; son asesinos al servicio de grandes
intereses económicos y políticos. El presidente depuesto
señaló en sus declaraciones; que las fuerzas norteamericanas
lo sacaron a punta de armas. Es un claro golpe de Estado y una ingerencia
extranjera en Haití.
Cabe preguntarse:
¿quién armó a los insurrectos para derrocar a un gobierno
constitucional?
Nuevamente
las tropas de EE.UU. y Francia ocupan ese país alegando la defensa
de sus intereses y de la democracia que vienen pisoteando. Evidentemente
la guerra de baja intensidad que se va extendiendo en el continente, es
un llamado de alerta para todos los gobiernos democráticos, así
lo señala Stella Calloni, periodista de reconocida trayectoria en
el análisis sobre los procesos en el continente americano.
Otro de los
hechos preocupante es el constante asedio y violencia para derrocar al
gobierno democrático venezolano que preside Hugo Chávez,
quien resiste y enfrenta a una oposición que no repara en medios
para alcanzar sus objetivos, y que genera violencia y por consiguiente,
un profundo daño al país.
Esa guerra
de baja intensidad se da en los medios de comunicación que buscan
demonizar al gobierno y justificar el accionar de los grandes intereses
económicos y políticos en pugna.
El golpe que
impuso en el gobierno a Carmona, un empresario poderoso, fracasó
por el accionar del pueblo y el apoyo internacional. Hoy el gobierno venezolano
se ve acosado por nuevos intentos de provocar la salida de Hugo Chávez.
La violencia desatada con muertos, heridos y detenidos está debilitando
al país.
El gobierno
de Hugo Chávez, es jaqueado con la intervención y apoyo de
los EE.UU. a la oposición encabezada por los empresarios y medios
de comunicación, lo que abre serios interrogantes sobre estas formas
de "guerras de baja intensidad", que buscan derrocar a gobiernos elegidos
democráticamente.
Los interrogantes
son muchos sobre lo que puede ocurrir en todo el continente latinoamericano
con el intervencionismo extranjero que se asume como "regulador de la democracia
de otros países" y que sienta un grave precedente para otros países.
Caso Colombia, con la tensión y violencia tanto del gobierno, como
de las guerrillas que lleva más de 40 años. Sin embargo Colombia
es considerado un país democrático, simplemente porque votan,
no por la vigencia de los derechos ciudadanos y por los derechos humanos.
Entre las preocupaciones:
creo que se están aplicando experiencias pilotos para controlar
gobiernos díscolos que no respondan a los intereses de los centros
de poder.
¿Qué
puede pasar con los gobierno de Lula y de Kirchner si intentan tocar los
intereses de las grandes corporaciones o enfrentar al FMI y al BM? Las
campañas mediáticas, las usinas de rumores, los lobby, tienen
experiencia para derribar gobiernos que consideran indeseables.
La embajadora
de EE.UU. en Brasil, señala que a Lula le pueden tolerar algunas
posiciones, pero aquellas que hacen a la política de los EE.UU.
para América Latina. Por ejemplo: apoyar a Fidel Castro y a Hugo
Chávez. La democracia de la gran potencia llega a los límites
de sus intereses. Es decir, hasta donde les conviene.
Es preocupante
escuchar a ministros argentinos que dicen: "Estamos esperando la aprobación
de Bush, para pagar al FMI, los intereses de la deuda externa". " Nos tiene
que dar una señal de aprobación".
Los emperadores
no miran ni escuchan a sus esclavos y súbditos, simplemente los
usan cuando los necesitan.
En otros términos,
están esperando que el emperador Bush levante o baje el pulgar.
¿Es ese el país que queremos?. El circo romano está
vigente y las fieras están hambrientas y hay muchas en la arena
y buitres esperando los despojos. Pero siempre surge Espartaco que luchará
por la libertad.
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