LA
REPUBLICA de Uruguay - 7 de Setiembre de 2004
En el
aniversario del Grito de Ypiranga
Niko
Schvarz *
Nada
mejor este 7 de setiembre que evaluar los avances del gobierno brasileño
en los diversos planos, entre ellos el crecimiento estable de la economía,
el empleo y los ingresos de los trabajadores. Es una retomada del crecimiento
con inclusión social. El 20 de este mes, previo a la Asamblea General
de Naciones Unidas, el presidente Lula planteará en Nueva York la
extensión del plan Hambre Cero con alcance mundial, iniciativa apoyada
por los presidentes Chirac, Lagos y Rodríguez Zapatero.
Crecimiento
estable de la economía y el empleo
La nueva realidad
está resumida en este cable: "El sorprendente crecimiento económico
de Brasil en el segundo trimestre de 2004 sigue dominando la actualidad
nacional, y llevó a aumentar las proyecciones del PBI anual. El
gobierno había fijado en 3,5% el incremento del PBI, y después
elevó ese indicador hasta 4%, pero ahora se habla de un posible
5%. El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística
informó el 1º de setiembre que el PBI creció en 4,2%
en el primer semestre respecto a igual período de 2003, empujado
por el sorprendente 5,7% del segundo trimestre, el mejor resultado desde
1996". Ya se sabía que en el primer semestre de 2004 las exportaciones
alcanzaron el récord histórico de 43.300 millones de dólares,
con un crecimiento superior al 29% y un superávit igualmente récord.
Ahora se demuestra que también influyeron considerablemente el mayor
consumo y el aumento de las inversiones.
Nadie estima
ahora un crecimiento menor al 4,5%. El aumento de la inversión se
acompaña, dato muy significativo, del incremento de las importaciones
de bienes de capital. Creció la ocupación formal e informal
en todo el país. Muchas empresas comenzaron por aumentar las horas
extra, luego pasaron a tomar más personal. Bajó la tasa de
desocupación y creció el ingreso de los trabajadores, así
como su rendimiento medio. El salario mínimo subió de 240
a 260 reales, y el objetivo es aumentarlo más, buscando un mecanismo
para desligarlo de las prestaciones de la seguridad social. Dicho sea de
paso, las reformas tributaria y de la seguridad social gozaron de aceptación
general en la sociedad (con excepción de determinados núcleos)
y constituyeron grandes victorias políticas y del esfuerzo de concertación
en el primer año de gobierno.
El presidente
Lula dijo que en el primer semestre de 2004 se crearon 1.200.000 puestos
de trabajo formal, que las fábricas y el comercio, tanto mayorista
como minorista, estaban vendiendo más y que las exportaciones brasileñas
de productos manufacturados se incrementaron en 25%, otorgando mayor competitividad
a la industria. Esa dinámica alcanza también a pequeñas
y medianas empresas, generadoras de empleos e impulsoras de la inclusión
social. En la agropecuaria el número de trabajadores se elevó
en 17,31%.
Inclusión
social, créditos, infraestructura
El Programa
Nacional de Estímulo al Primer Empleo para los Jóvenes (PNPE)
va a estimular las contrataciones de personal joven que completó
la enseñanza media. El proyecto partió del ministerio de
Trabajo y Empleo, el Congreso le introdujo cambios positivos y fue promulgado
por el presidente Lula como ley Nº 10.940.
La retomada
del crecimiento aumentó apreciablemente el número y el volumen
de las operaciones de crédito en todo el país, en sus diversas
modalidades: a empresas, personas físicas y jurídicas, entre
ellas los préstamos a descontar del salario y los créditos
a pasivos que perciben hasta dos salarios mínimos, con intereses
menores. Al mismo tiempo, se advierte una mayor confianza entre los empresarios,
particularmente los de grandes industrias. Según la Federación
de Industriales de São Paulo, el porcentaje de los empresarios con
expectativas optimistas era en julio de 82%.
Persisten graves
problemas de infraestructura. Un dato curioso es que faltan contenedores
para exportar la producción. Hay que hacer un dragado más
profundo de los puertos, construir más aeropuertos y carreteras,
todo lo cual está contemplado en un plan de complementación
vial en el Mercosur. En ese marco se considera también un plan de
complementación energética, destinado a un papel similar
al desempeñado el carbón y el acero en el Plan Schumann,
en los albores de la Unión Europea.
Hambre Cero
El plan Hambre
Cero ya abarca 5 millones de familias, que serán 6,5 millones a
fin de año y 11 millones al término del gobierno, pero Lula
aspira a que su número sea menor, en señal de que más
gente tiene un trabajo estable. El plan se complementa con medidas de escolaridad
y vacunas para los niños, alfabetización de adultos, cuidados
a las mujeres (exámenes, partos, etc.) Es una experiencia pionera,
cuyos resultados se procurará universalizar en la próxima
conferencia internacional de Nueva York.