Servicio
Informativo "alai-amlatina" - 9 de Setiembre de 2004
Argentina:
El temor a la impunidad
Dafne
Sabanes Plou
Una sensación
de inseguridad se apoderó de la sociedad cuando el jueves 2 de septiembre
el Tribunal Oral Federal número 3 dio a conocer su fallo absolviendo
a los 5 principales acusados y a otros 17 implicados en cuestiones menores
en la causa por la voladura del edificio de la Asociación Mutualista
Israelita Argentina (AMIA) el 18 de julio de 1994. Los acusados fueron
juzgados durante 34 meses como partícipes del atentado terrorista
que voló el edificio de la mutual judía en Buenos Aires,
provocando la muerte de 85 personas y millonarios destrozos en los edificios
y calles circundantes.
No es que el fallo en sí mismo
provocara este sentir. La acumulación de desaciertos, pistas falsas,
desvíos de la investigación y el pago de una cuantiosa suma
de dinero, 400 mil dólares, a uno de los inculpados de manos del
propio juez de la causa para que incriminara al resto son sólo parte
de los detalles de un proceso que llevó casi siete años en
traer a juicio a un puñado de personas acusadas de haber participado
en una parte de este terrible ataque. ¿Se conocerá alguna
vez la verdad? Pocos creen que se llegue a ella, ya que el manto de silencio
y encubrimiento que ha persistido hasta ahora será muy duro de romper.
Una semana después de conocida
la resolución del Tribunal Oral Federal, cientos de personas se
reunieron en la Plaza de los Dos Congresos, frente al palacio legislativo
nacional en la ciudad de Buenos Aires, para manifestar su repudio a lo
que consideran un proceso injusto y para afirmar su voluntad de continuar
luchando para que los instigadores y responsables del atentado sean apresados
y juzgados como corresponde. Los familiares de las víctimas y los
miembros de la comunidad judía fueron acompañados en esta
oportunidad, como en otros numerosos actos por este hecho, por organismos
de derechos humanos, partidos políticos, organizaciones sociales,
además de numeroso público dispuesto a dar a conocer su indignación
por la falta de independencia de la justicia argentina, lo que quedó
plasmado en el modo en que se llevó adelante la investigación
de este gravísimo hecho.
"Oscuros intereses"
Algunos columnistas políticos
consideraron que la sentencia del Tribunal fue un "acto de valentía",
porque los tres jueces que lo integran tuvieron el valor de romper con
esquemas corporativos y dar por tierra con una causa viciada de irregularidades,
cuya construcción se sospecha fue avalada desde el poder.
Estos jueces al dar por finalizado
el juicio, denunciaron por diversos delitos a funcionarios del gobierno
de Carlos Menem, entre ellos a Carlos Corach, ex Ministro del Interior,
y Hugo Anzorreguy, ex jefe de la central de inteligencia del Estado argentino.
También inculparon al ex vicepresidente Carlos Alvarez, del gobierno
de la Alianza, que sucedió al de Menem, al juez federal Juan José
Galeano y los fiscales que investigaron el caso. Al acusar a estos últimos,
el tribunal consideró que habían contribuido a la construcción
de la causa "para satisfacer oscuros intereses de gobernantes inescrupulosos".
En la investigación por este
atentado terrorista se habló en un momento de una "pista iraní",
que involucraría incluso a miembros de la embajada de ese país
en Argentina, como también de una "pista siria", vinculando al hecho
con terroristas provenientes de Oriente Medio. Pero esto nunca llegó
a investigarse seriamente, sino que por el contrario, fueron más
las actuaciones confusas, la desaparición de pruebas e incluso el
pago de dinero proveniente del erario público para cambiar el testimonio
de los propios acusados.
Son muchos los que piensan que después
de diez años, queda todo por hacer. Pero, por supuesto que recomenzar
la investigación será más difícil por el tiempo
y las pruebas perdidas. Será interesante ver qué ocurre con
la investigación de las personas que el Tribunal acaba de inculpar,
sobre todo de aquellos que reunieron mucho poder en la década del
gobierno de Menem, como los nombrados Corach y Anzorreguy. Mientras algunos
diarios ya hablan del caso AMIA como "el monumento a la impunidad", agrupaciones
de familiares de víctimas del atentado piensan denunciar al Estado
argentino ante tribunales internacionales por la falta de justicia en el
país. Mientras tanto, en la sociedad argentina vuelve a quedar latente
esa sensación de impunidad, tan perversa y persistente, que la persigue
desde la dictadura militar y parece afirmar que aquí cuanto más
tremendo el crimen, más sencillo es escapar de la justicia.
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