Servicio
Informativo "alai-amlatina" - 10 de Setiembre de 2004
Viviana
Díaz, secretaria general de la Agrupación
de Familiares
de Detenidos Desaparecidos de Chile,
relata
su experiencia
11 de
Septiembre:
31 años
de un dolor que no cesa
Aminstía
Internacional
El 11 de
Septiembre de 1973 un sangriento golpe militar depuso al gobierno democrático
del Presidente Salvador Allende. El programa de represión encabezado
por Augusto Pinochet incluyó persecución política,
arrestos en masas, “desapariciones”, juicios sumarios, y torturas sistemáticas,
ejecuciones y detenciones secretas. Viviana Díaz, secretaria general
de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, relata
su experiencia.
AI: Cuál era la situación
en Chile durante los 70’?
Salvador Allende, primer presidente
socialista en Chile, fue electo el 4 de Septiembre de 1970. A partir de
allí, en Chile se dio un proceso de cambio. En los días previos
al 11 de Septiembre de 1973 se sentía que algo iba a suceder. Las
políticas de Allende generaron reacciones en la derecha que los
llevaría a evitar que terminara su mandato. El golpe militar cambio
la historia de Chile.
AI: Cuándo comenzaron las
violaciones de derechos humanos?
El 11 de Septiembre comenzaron las
detenciones indiscriminadas en todo el país. Miles de detenidos
fueron llevados a centros deportivos que habían sido transformados
en campos de concentración.
Ese mismo día se instauró
el estado de sitio y el toque de queda, lo que cambió la vida de
todos los chilenos, y empezó a conocerse una práctica nunca
antes vista en el país: la “desaparición”. Los opositores
políticos que quedaban detenidos “desaparecían”. En muchos
casos la detención nunca fue reconocida y el Poder Judicial -- único
poder del estado que siguió funcionando después del golpe
militar – pudo asumir una actitud cómplice con la dictadura y rechazar
los recursos de amparo que se empezaron a interponer en los días
posteriores al golpe.
AI: Cuál fue la reacción
de la sociedad chilena ante los arrestos masivos, las “desapariciones”,
las violaciones de derechos humanos?
A causa del terror que imperaba y
el toque de queda era muy difícil dar a conocer lo que se estaba
viviendo.
Mi familia tenía vigilancia
policial en la puerta de casa. Nos seguían a donde íbamos
porque buscaban a mi padre. En un momento todo se paralizó, pero
con la junta militar instaurada, la gente tuvo que volver a sus trabajos,
a sus estudios.
Solo manifestábamos los que
estábamos en la búsqueda de nuestros familiares, mientras
recorríamos lugares para ver si ubicábamos a nuestros seres
queridos.
AI: Crees que en ese momento la
gente sabía de las violaciones de derechos humanos?
Todos los chilenos fuimos testigos
del bombardeo a la Moneda, de cómo las fuerzas militares se apoderaron
de Chile. Había una psicosis, si encontraban literatura que consideraban
peligrosa, había que quemarla, había que destruir. Si te
pillaban con eso, te podía costar la vida. Fueron momentos muy duros,
la gente se preocupaba por si misma.
Nadie creía que había
gente que estaba “desapareciendo”, es muy difícil de imaginar algo
tan cruel. La gente fue llevada de su casa, de su lugar de trabajo, en
la presencia de testigos y después decían “nunca ha sido
detenido, no hay orden de detención”. Gracias a eso el poder judicial
no dio lugar a miles de órdenes de amparo y dejó a miles
de personas en la más completa indefensión.
AI: Como reaccionó la comunidad
internacional al ver las violaciones de derechos humanos?
Chile ha sido un país privilegiado
en cuanto a la preocupación internacional. El golpe militar fue
rechazado en casi todo el mundo. El rol de la comunidad internacional fue
importante a todo nivel. Naciones Unidas crearon una comisión investigadora
que quería venir a chile para investigar los asesinatos, torturas
y “desapariciones”. Decenas de países abrieron sus puertas y acogieron
a miles de refugiados.
AI: Cuál fue la reacción
de Pinochet ante la presión internacional?
Pinochet se rehusó a otorgar
autorizaciones para que se entrara a Chile. El hablaba de la campaña
del “marxismo internacional”, una campaña en contra de la junta
militar.
AI: Sentías que en algún
momento se iba a hacer justicia, que el golpe militar iba terminar?
Ninguno de nosotros imagino que esta
dictadura iba a durar casi 17 años. El golpe fue tan brutal, tan
cruento, nos cambio la vida. Nosotros comenzamos una peregrinación
desde el momento en el que se llevaron a nuestros seres queridos. Teníamos
que luchar para salvar la vida de nuestros familiares. El lema era “nuestra
vida por la verdad”.
Cuando íbamos a los tribunales,
nuestra convicción era que en algún momento las cosas cambiarían.
Luchábamos con la esperanza de que esto no podía ser eterno.
AI: Qué sentiste cuando
Pinochet fue arrestado en Londres?
El 16 de Octubre de 1998 va a quedar
grabado en mí. Cuando escuche la noticia de que Pinochet estaba
retenido en Londres sentí alegría y pena de que mi madre
no pudiera compartir la noticia, ella había fallecido un año
antes.
En esos 503 días se iniciaron
jornadas inolvidables, nos llevó a pensar que si era posible que
Pinochet fuera juzgado y condenado. No nos imaginamos que iba a volver
a Chile a reírse del mundo entero.
Lo fundamental es que nuestra lucha
no ha sido en vano. Después de la detención de Pinochet ya
nadie duda de la existencia de los desaparecidos y que eso es responsabilidad
de las fuerzas armadas chilenas.
AI: Hay una deuda pendiente de
los gobiernos civiles en la lucha por la verdad y la justicia?
Ha faltado voluntad política
de los gobiernos civiles para juzgar a Pinochet. Los gobiernos civiles
permitieron que llegara a ser senador vitalicio, a pesar de toda la evidencia
de violaciones de derechos humanos en su contra.
AI: Por qué crees que ocurrió
esto?
No lo hacen porque la transición
con los militares fue pactada, se les garantizó que nunca ninguno
iba a ser sometido a un proceso judicial. La comunidad internacional continúa
presionando pero el poder judicial guarda en el escritorio todas las recomendaciones,
incluyendo las relacionadas con el decreto de amnistía.
AI: Se han logrado algunos pasos
positivos. Qué crees que va a ocurrir en los próximos años?
Este es un tema que no va a terminar
tan fácilmente, más de 1000 personas continúan “desaparecidas”.
Los procesos están abiertos, seguiremos tratando de evitar que la
impunidad se constituya en el país. Se requiere de mucha persistencia,
siempre nos vemos enfrentados a presiones para evitar que Pinochet sea
condenado. Cualquier chileno acusado de un delito está en la cárcel,
Augusto Pinochet, acusado de delitos de lesa humanidad, crímenes
que no prescriben y que no pueden ser amnistiados, esta en su casa. El
poder judicial debe finalmente cumplir con su rol de administrar justicia
y hacerlo en línea con sus obligaciones nacionales e internacionales.
Pinochet debe entregar la información que tiene sobre los detenidos
y desaparecidos. El olvido no la a resolver el drama de las violaciones
de derechos humanos.
Nosotros seguiremos luchando para
alcanzar la verdad, lograr que se haga justicia y para que se recupere
la memoria histórica para educar a las nuevas generaciones.
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