| el
Periódico de Cataluña - 9 de Setiembre de 2004
Efectos
del calor
• Es inconcebible
que encajemos con pasividad que Putin amenace, Aznar calle y Bush siga
Luis
Sepúlveda - Escritor chileno
En Andalucía un cantamañanas
olvida apagar el fuego de su barbacoa e incendia miles de hectáreas
de alcornoque, privando a cientos de familias de su ocupación tradicional,
de sus ingresos, de la cultura del trabajo, y aparentemente no pasa nada,
la tierra quemada no conmueve y nadie menciona la más que evidente
falta de medios para combatir incendios forestales que, cada año,
se manifiestan de manera más atroz. ¿Por qué? ¿Quién
se beneficia con la contratación de empresas privadas para combatir
tarde los incendios?
En Madrid, ocho ministras posan
para una revista internacional de élite, cara, que no se encuentra
en cada quiosco, y de inmediato se alza un coro de críticas de sujetos
que ni vieron las fotos ni leyeron el reportaje que las acompañaba.
¿Por qué? ¿Se descalifica un Gobierno simplemente
por un acto bobo aunque simpático, tal vez innecesario, pero en
todo caso anodino? ¿Quién es el asesor de imagen del Gobierno
que confunde el triunfo histórico de la paridad con el show bussiness?
Hace unos meses, un grupo de intelectuales,
artistas y escritores cuyo prestigio está fuera de cualquier duda
--hay un premio Nobel entre ellos-- proponen a Mariano Arana, intendente
(alcalde) de Montevideo para el Premio Príncipe de Asturias de la
Concordia, el premio se falla y se le concede a... un camino, a la ruta
de Santiago, que siempre ha estado y estará ahí, entre Roncesvalles
y Santiago de Compostela, inamovible, frondoso en los veranos y nostálgico
en otoño. En cambio Mariano Arana es temporal, tan frágil
como su esfuerzo por cohesionar el movimiento de Mercociudades que aglutina
a casi 200 municipios de cinco países de América Latina y
que en un tiempo muy breve ha conseguido dar los pasos más importantes
en aras de la concordia al establecer bases coherentes y sostenibles para
el desarrollo económico, social y cultural de las ciudades que integra.
¿Por qué es más importante un camino que los hombres
y mujeres que lo hacen y transitan?
UN GRUPO de fanáticos de la
misma calaña de los asesinos del 11-M toma como rehenes a más
de 1.500 personas en la escuela de Beslán, y el drama se soluciona
con más de 350 muertos, la mitad de ellos niños, y nadie
protesta cuando Putin, el hombre del KGB, anuncia que no hay ni
habrá comisión de investigación para delimitar responsabilidades,
y peor aún, anuncia que Rusia se arroga el derecho de realizar ataques
preventivos más allá de sus fronteras.
Nadie dice nada. ¿Por qué?
¿Qué nos mueve a aceptar el horror como norma, la brutalidad
como único método, y la posibilidad de sobrevivir como excepción?
¿Quién se beneficia con este silencio cómplice en
nombre de las posibilidades de mercado ofrecidas por un país
brutalmente empobrecido por la corrupción?
En Madrid, PSOE y PP se ponen de
acuerdo para excluir a Aznar y no comparecerá ante la comisión
que investiga los sucesos previos y posteriores al 11-M. Es evidente que
la tragedia, que al atroz crimen se gesta en una reflexión bárbara,
pero política, de los asesinos y de quienes les indujeron. También
es evidente que hubo fallas en los servicios de seguridad que existen para
garantizar la vida no sólo de las instituciones sino de todos los
seres humanos que habitamos en España. Winston Churchill
decía que el servicio de inteligencia estaba para anticiparse a
las decisiones de los bárbaros e impedirlas.
¿Por qué no reconocer
que en este sentido algo falló? ¿Por qué excluir entonces
a quien ocupaba el puesto más alto, después del Rey, en la
Administración del estado? ¿Es que hay algo que no debemos
saber? ¿Es que nuestras vidas seguirán a merced de hipotéticas
desclasificaciones?
En el Madison Square Garden de Nueva
York, un estadio de boxeo, la convención republicana ofreció
el más vomitivo espectáculo de patrioterío cutre,
ignorancia rimbombante, y una serie de discursos pronunciados por oradores
--Schwarzenegger incluido-- que recordaban los tiempos del Ku Klux
Klan, del maccarthismo más delirante, y que presentaban la complejidad
del mundo desde el simplismo más aterrador.
¿Por qué ningún
líder político ha manifestado ni la más mínima
inquietud frente al delirio belicista que vimos en vivo y en directo gracias
a CNN o a la Fox? ¿Es que todavía creen que las guerras imperialistas
no tocarán a Europa?
UN SUPLEMENTO dominical muy fiel
al estilo light que define a la progresía de fines del siglo
XX e inicios del XXI decide "contarnos Miami", una ciudad cosmopolita,
de intensa vida cultural, de brutales contradicciones sociales, y para
ello se vale de la pluma de un escritor de moda que nos orienta
acerca de los mejores lugares para ligue gay.
¿Qué diablos pasa?
¿Acaso todo esto es culpa del calor? Tres huracanes en menos de
un mes han asolado Japón, dos han arrasado el Caribe y Florida.
¿Qué demonios pasa? Confiemos en que este tórrido
verano quede atrás muy pronto, y que las brisas frescas del otoño
devuelvan la sensatez extraviada, que la moral se quite la tanga, y la
inteligencia reemplace el vaso de piña colada.
Ayer, exigíamos de nuestros
dirigentes y líderes que nos garantizaran una vida mejor. Hoy nos
conformamos con pedirles un poco de seriedad. |