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24 de Setiembre de 2004
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Brecha de Uruguay - 24 de Setiembre de 2004

Con el senador Rafael Michelini

"Van a apelar al juego sucio"

Los diez próximos años van a ser "muy locos, en el mejor sentido de la palabra", pero antes de que esa locura llegue de la mano de un triunfo de la izquierda en octubre, blancos y colorados van a recurrir al juego sucio para intentar impedirlo, dijo a BRECHA el líder del Nuevo Espacio (NE). También habló de su política de alianzas, de su relación con el resto del progresismo y del "diferencial" de su grupo.

Nelson Cesin
-Usted integraba la lista 99 que abandonó el FA en 1989 para fundar el NE. Desde entonces, y hasta 2001, el NE ha sufrido dos procesos de ruptura. Sin embargo, la decisión de volver a la hermandad con el FA parece haber revitalizado, según las encuestas, la vigencia del NE. ¿Dónde reside la clave de semejante supervivencia?

-Después de los desencuentros de la izquierda en el año 89, el NE, siendo un espacio de izquierda, vivió tres momentos importantes. El primero fue el de su reafirmación política y luego electoral en 1994, mediante el rechazo a la corriente que quería integrarse al Partido Colorado. El segundo fue cuando la casi totalidad de la dirigencia del NE vota a Tabaré Vázquez en la segunda vuelta de 1999; si bien no hubo una decisión formal, se adoptó aquella frase de "izquierda vota izquierda", que aún sigue vigente. Y el tercer momento es el que va de 2001 hasta estos días, en cuyo proceso se confirma la estrategia de buscar un acuerdo político, programático y naturalmente con cauce electoral con el EP-FA. Podría señalar un cuarto momento: la victoria del 31 de octubre, que estoy totalmente convencido de que se va a dar.

Ahora, eso que usted llama supervivencia obedece a la aplicación de una correcta estrategia en todos los períodos que mencioné, también en el último. No podíamos seguir actuando solos mientras veíamos cómo ganaba la derecha. También el EP-FA decía "hay que ampliar el nivel de alianzas para ganar la elección con el 50 por ciento del electorado". La Nueva Mayoría no es sólo un acuerdo que involucra al EP-FA; es la conjunción de todas estas colectividades, más figuras políticas provenientes del Partido Nacional, del Colorado e independientes.

-Algunos memoriosos que recuerden la dureza de las críticas lanzadas por usted contra el FA en la campaña del 99 podrían sospechar que la alianza con el EP-FA está fundada únicamente en beneficios electorales mutuos. ¿Qué razones hay para desterrar esa sospecha?

-Las razones son puramente políticas: solos no pudimos ganar en el 99, y ganó Batlle. La izquierda llega a alcanzar la madurez que facilita esta conjunción después de abrir una reflexión política sobre cuáles son sus designios y su porvenir. Aquellas discusiones sobre el mundo comunista no están planteadas. Está planteado, en cambio, cómo vencemos la pobreza, cómo construimos un país que dé oportunidades de empleo y cómo logramos insertarnos en la región con una perspectiva de bienestar que hemos perdido. Y en esos desafíos, los aliados de cada una de las siete listas importantes que hay en la izquierda somos todos nosotros: unos con sus tradiciones; otros un poco más díscolos, como nosotros, pero todos construyendo efectivamente un programa de unidad, un acuerdo político, que nos conduzca a ganar la elección.

-¿Qué distingue al NE del resto de los sectores de izquierda, máxime si se tiene en cuenta que su sector formalizó un acuerdo técnico con el mpp en el marco del Espacio 609?

-Nosotros estamos absolutamente convencidos de que hay que derrotar al "no se puede", que muchas veces viene de blancos y colorados y a veces se instala en la uruguayez que tenemos. Sobre el tema del empleo, por ejemplo, parece que sólo importan las políticas macroeconómicas y no hay otra cosa que hacer. Lo mismo sucede en temas como la corrupción o los derechos humanos. Nosotros, sin embargo, creemos que se puede. Naturalmente en la economía no estamos luchando contra aquellas reglas obvias: por ejemplo, ¿para qué nos vamos a pelear con los organismos multilaterales de crédito? Uruguay no tiene fuerzas para hacerlo. Pero, en cambio, nosotros decimos: la lucha contra la pobreza y contra la indigencia tiene que ocupar un papel clave en las políticas de izquierda, y lo venimos diciendo desde el 94. Con respecto al combate a la corrupción, pensamos que no es sólo contra los otros, blancos y colorados; en cosas oscuras que puedan tener haremos las auditorías correspondientes y mandaremos lo que haya que mandar a la justicia, por supuesto que también a nivel departamental. Canelones sinceramente me asusta, y sería bueno que el intendente Tabaré Hackenbruch pusiera las bardas en remojo, porque cuando se instale un intendente de la Nueva Mayoría mandará todo lo que sea irregular a la justicia.

-¿Por qué hace hincapié en el caso de Canelones?

-Porque no sé si los pozos que están en la calle sólo están allí o también están en las finanzas de la Intendencia. La sensación que uno tiene es que el mayor pozo estará en la propia sede de la Intendencia, debido al agujero que van a dejar. Pero también hablamos de practicar la transparencia en la casa propia, una conducta fundamental no sólo para ayudar a gobernar a Tabaré Vázquez sino como señal para el conjunto de la ciudadanía. Debemos ser muy firmes en esa conducta, porque cualquier desviación no sólo sería un golpe para la Nueva Mayoría sino para el conjunto del sistema político. Y yo creo que mi generación no está dispuesta a que Uruguay vuelva a frustrarse. Ahora que se vienen diez años lindos, diez años muy locos en el mejor sentido de la palabra, no podemos permitir que la esperanza se termine ensuciando y degradando porque haya gente que venga a ocupar cargos públicos no desde el punto de vista altruista sino desde el punto de vista de su beneficio.

-El combate a la corrupción no parece reducirse a una cuestión de voluntad; también supone profundizar y crear mecanismos de control.

-Cierto. Pero hay un primer paso, que es la palabra de todos los que estamos llevando adelante la Nueva Mayoría y las propias palabras de Vázquez, que son absolutamente claras en ese sentido. Creo, por otra parte, que si se cruza el impuesto a la renta, que va a demorar en implementarse pero cuyas declaraciones juradas van a estar, y se profundiza la ley cristal, estaremos creando al menos una luz amarilla importante. Me interesa volver a la pregunta de qué nos diferencia del resto de la izquierda, para hacer énfasis en la capacidad de articulación política del NE. Por ejemplo, hace dos años que venimos insistiendo en la construcción de un megalema con el mpp, los socialistas y comunistas. Aunque la idea haya fracasado por ahora, igual creemos que tenemos que seguir apostando a la articulación con estas fuerzas.

-¿Cuál es el sentido de la articulación entre esos sectores?

-Para sostener el gobierno de Vázquez. Va a ser muy difícil, muy duro, va a haber momentos en los que tendremos que ser muy ponderados y muy firmes a la vez.

-¿A qué dificultades se refiere?

-Desde el embate de la derecha hasta las acciones de grupos radicales de izquierda, que no entienden que esto va a llevar diez años transformarlo. Ellos van a querer todo ya, y eso no se puede.

-¿Las enormes chances que tiene la izquierda de acceder al gobierno se deben, por ejemplo, a su oferta programática o más bien obedecen a los errores y horrores de este gobierno y a las debilidades que exhiben los candidatos de los partidos tradicionales?

-Influyen los tres factores. La realidad es que Guillermo Stirling y Jorge Larrañaga ofrecen flancos débiles muy grandes. Stirling nunca fue una figura política de primera línea ni lideró al Partido Colorado, y todavía sigue conviviendo con dos figuras de enorme liderazgo, como Jorge Batlle y Julio María Sanguinetti. Y creo que Larrañaga tenía un dilema: salvar al Partido Nacional o pensar en salvar el país, y que resolvió mal al optar por salvar a su partido.

-¿Qué tendría que haber hecho Larrañaga para salvar el país, como usted dice?

-Enterrar de por vida las prácticas políticas que llevó adelante el triunvirato Luis Lacalle-Sanguinetti-Batlle. Si bien la historia a todos nos pesa, habría que tener una dosis importante de valentía, ser muy guapo para construir un corte en la historia del país entre la vieja guardia y lo que está por venir. Larrañaga debió estar de este lado y no terminar pactando con lo viejo para seguir reproduciéndolo. La Nueva Mayoría no es un concepto caprichoso, es una Nueva Mayoría frente a la vieja mayoría; ahora Uruguay está de este lado, no del otro. También inciden en la campaña las viejas prácticas de blancos y colorados, que han concentrado el poder en todas sus formas, sin ninguna clase de transparencia. Esas prácticas han dejado a la gente tan distanciada de la cosa pública que ni siquiera tiene el reflejo de defender algunas cosas que pueden ser positivas. Y el tercer aspecto en materia de incidencia electoral es el modelo, excluyente y especulativo.

-El Congreso del FA ha ratificado la plena vigencia de la ley de caducidad. ¿Cómo compatibilizar, desde el gobierno, este pronunciamiento con la demanda de justicia que también plantea la izquierda?

-Se trata de un tema conceptual. Si la ley se deroga termina plasmándose de forma jurídica el statu quo de impunidad que reinó hasta ahora, porque todos aquellos casos que fueron fallados no van a poder ser revisados pues el artículo 4 ya no estaría vigente. En cambio, si mantenemos la ley, la aplicación del artículo 4 nos permitiría revisar varios hechos, nos permitiría que en algunos casos actuara la justicia porque nunca pudieron estar comprendidos en la ley. Me refiero, por ejemplo, al caso Gelman o a quienes eran los máximos jerarcas de las tres armas.

-¿ Y cómo se sigue adelante en la aplicación del artículo 4 después de un trabajo como el de la Comisión para la Paz?

-Simplemente investigando. Verá que hay modos. Si estuviéramos haciendo esta entrevista el año que viene nos daríamos cuenta de que las cosas son mucho más fáciles de lo que parecen.

-Para blancos y colorados, obviamente, es mucho lo que está en juego en esta elección. ¿En ese contexto el NE prevé que en los días que faltan para los comicios se apele al juego sucio?

-Siempre nos paramos en el peor escenario, y en nada me sorprendería que apelaran a sus peores estratagemas. Que traten de infundir temor en la gente, hoy con el tema de las AFAP, mañana con el de los derechos humanos, y pasado con otros cucos. Pero no les va a dar resultado, porque las cartas están echadas. Y la duda es cuánto más arriba del 50 por ciento estamos en octubre.

 
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