Dos
orientaciones
en la
Asamblea General de la ONU
Niko
Schvarz
La Asamblea
General de las Naciones Unidas abierta el martes 21 en Nueva York mostró
dos orientaciones dilemáticas en política internacional.
La tendencia formulada por Bush de continuar a toda costa la guerra en
Irak, fue enfrentada por un fundamentado informe del secretario general
Kofi Annan y por el discurso del presidente de Brasil, que tradicionalmente
inaugura el ciclo oratorio. Este año se dio la peculiaridad de que
la Asamblea fuera precedida de la Cumbre contra el hambre y la pobreza,
en que las propuestas de un conjunto de países para resolver un
gran problema de la humanidad chocaron con la negativa expresa de los Estados
Unidos.
Contra la guerra de Irak
En su alegato por la paz y el acatamiento
de la ley internacional, el secretario general exaltó el multilateralismo,
citó el código de Hammurabi, que regía hace tres milenios
en lo que es hoy Irak, calificándolo como "una etapa esencial en
la lucha de la humanidad para construir un mundo en el cual, en lugar de
que el derecho derive de la fuerza, la fuerza derive de la ley". Deploró
que "hoy, leyes fundamentales son vergonzosamente ignoradas, entre ellas
las que imponen el respeto de vidas inocentes, de los civiles, las personas
vulnerables y en particular los niños", y enfatizó que "es
la ley, incluidas las resoluciones del Consejo de Seguridad, la que ofrece
la mejor base para resolver los conflictos prolongados, en Oriente Próximo,
en Irak y el mundo entero".
Era una condena inequívoca
a la conducta internacional de EEUU y una respuesta anticipada al discurso
de Bush. En la misma tónica, el presidente de Brasil dijo que "sólo
un orden internacional basado en el multilateralismo puede promover la
paz y un desarrollo sostenible de las naciones", que "ningún órgano
está mejor dotado que Naciones Unidas para asegurar que el mundo
converja hacia objetivos comunes", que "el Consejo de Seguridad es la única
fuente de acción legítima sobre el terreno de la paz y la
seguridad internacionales", por lo cual su composición debe reflejar
la realidad de hoy, y no perpetuar la situación posterior a la II
Guerra Mundial. Gran tema para la próxima Asamblea General.
A contrapelo, Bush dijo que la libertad
encuentra camino en Irak y Afganistán, que están ganando
y venciendo a los terroristas.. Dedicó un extenso capítulo
a atacar a los palestinos y a su gobierno, y luego como un mínimo
contrapeso- instó a Israel a desmantelar algunas colonias. Resalta
el cinismo de esta posición, dado que EEUU ha sido el permanente
sostén del gobierno de Sharon en sus atentados sistemáticos
contra los palestinos y en la construcción del muro, habiendo vetado
y rechazado todas las resoluciones de la ONU de condena a Israel.
Un llamado sin eco
Bush proclamó su decisión
de intensificar la guerra en Irak y llamó a una mayor participación
de países en la misma. Todos los comentarios anotan que este llamado
no encontró el menor eco (salvo por parte del canciller de Polonia),
a pesar de que se llevó a Allawi bajo el ala.
Es que el mundo percibe que la política
belicista a ultranza de Bush, actuando al margen de la ley internacional,
ha conducido a extender el terrorismo en el mundo y ha transformado a Irak
en un volcán. Las tropas de EEUU son percibidas por el pueblo como
un ejército de ocupación, y el gobierno provisional como
un mero apéndice de los invasores. Este ejército está
en guerra contra la población (no contra los terroristas, sino contra
la población en su conjunto), bombardea las ciudades como Najaf
y Falluja, Sadr City en Bagdad y muchas otras, en el norte y en el sur,
causando centenares de víctimas entre la población civil
de las ciudades en que se intensifica la resistencia. Es lo que dijo Kofi
Annan, con el agregado de las aberraciones perpetradas en las prisiones
(cuyos responsables principales siguen impunes). En ese clima germinan
por la otra parte las monstruosidades como el degüello de rehenes,
las amenazas de otras ejecuciones y las que pesan sobre la vida de las
trabajadoras sociales italianas y los periodistas franceses.
El próximo blanco
Trascendió además que
existe un plan, mantenido en secreto, de intensificar los bombardeos después
de las elecciones del 2 de noviembre; que el número de militares
yankis muertos es mayor que el millar declarado oficialmente, y se le suman
miles de heridos, de soldados retirados del frente por afecciones múltiples,
enfermedades psíquicas, casos de suicidio, etc. Un militar dijo
que "nuestra ida a Irak fue el equivalente a la de los alemanes a Stalingrado".
Kerry señaló que se emprendió el camino equivocado.
Pero Bush sólo habló de extender la guerra, y es sabido que
en los planes de su gobierno, después de Afganistán e Irak,
viene Irán.
Publicado en La República
el 23 de Setiembre de 2004
* Publicista uruguayo, miembro
de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente
Amplio.
Niko
Schvarz
nikomar@adinet.com.uy
|