| Periódista
Digital de España - 23 de Setiembre de 2004
El teatro
del horror
Editorial
de El País
La escalada
del horror en Irak ha alcanzado un nuevo y sangriento peldaño con
la decapitación de dos norteamericanos secuestrados. Se inscribe
en la estrategia de toma de rehenes, casi un centenar, que ya no atañe
sólo ni principalmente a occidentales. La suerte del británico
Kenneth Bigley, de dos cooperantes italianas y de dos periodistas franceses
es tan confusa como los movimientos para facilitar su liberación.
E indica que los secuestradores juegan diabólicamente con las contradicciones
de sus adversarios. Tanto que ayer el Gobierno provisional iraquí
anunció la puesta en libertad de tres presas, entre ellas Rihad
Taha, la famosa Doctora Germen, supuestamente la responsable de parte de
los programas de armas de destrucción masiva de Sadam Husein. Los
reiterados desmentidos de EE UU sobre la puesta en libertad de tres de
los más buscados de su baraja reflejan el creciente descontrol.
Es de temer que tanta confusión
sea un éxito de la estrategia de unos grupos que usan el terrorismo
como arma de precisión y de propaganda del horror a través
de Internet. Como prueba, las serias tensiones entre París y Washington
derivadas de las dificultades para la puesta en libertad de los rehenes
franceses. Y frente a los tantos que se apuntan los terroristas y al fracaso
estrepitoso en la estabilización de Irak, los constantes bandazos
de la Administración de Bush. El último, la reducción
de los fondos para la reconstrucción y la ampliación de los
destinados a intentar asegurar un mínimo de seguridad, imprescindible
para que puedan celebrarse las elecciones de enero. Bush cometió
un grave error al iniciar esta guerra y sigue equivocándose gravemente
en sus métodos para imponer la paz.
La invasión ya es una profecía
autocumplida. Bush afirmó que la llevaba a cabo como parte de su
"guerra contra el terrorismo". No lo había antes en Irak, pero ahora
el Irak invadido se ha convertido en un terrible foco de terrorismo de
Al Qaeda y de muchos otros. No sorprende si tomó sus lecciones de
historia de la misma fuente de la que ha bebido quien fue su aliado, José
María Aznar. El ex presidente del Gobierno español no sólo
plantea la invasión de Irak en idénticos términos
que Bush, sino que ha afirmado en la Universidad de Georgetown que "el
problema de España con Al Qaeda empieza en el siglo VIII" y que
"España rechazó ser un trozo más del mundo islámico",
pues "cuando fue conquistada por los moros, rehusó perder su identidad".
En la invención del pasado, y la reivindicación de las cruzadas
entre el islam y la cristiandad, hay una inquietante similitud entre Aznar
y Bin Laden. |