| Periódista
Digital de España - 25 de Setiembre de 2004
Internet
se ha convertido en un santuario de radicales islamistas y secuestradores
imposible de controlar
Terror
en la Red
Alöis
Hug El País
Es una ofensiva
en toda regla. Día tras día, el bombardeo se repite: amenaza
y reivindicación de atentado; llamamiento a la guerra santa; reivindicación
de secuestro; ultimátum; súplica de rehenes; anuncio de ejecución;
de la próxima difusión de la decapitación; vídeo
de la decapitación. Reales o ficticios, todos los mensajes aparecen
en el nuevo frente abierto por los terroristas: Internet. El miércoles,
el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, calificó estos anuncios
de "terrorismo mediático". Una nueva estrategia que ha pillado a
Occidente desprevenido.
En el caso de las rehenes italianas,
la tensión llegó a su paroxismo el miércoles con la
difusión de mensajes contradictorios de distintas fuentes. El grupo
Ansar al Zawahiri anunciaba la muerte de las cooperantes en el sitio www.alezah.com,
mientras Organización de la Yihad lo anunciaba en otro sitio. En
ambos casos era imposible comprobar la veracidad de las alegaciones. "El
objetivo es atemorizar a la sociedad, para que la gente se sienta insegura.
Y lo logran", explica Nimrod Raphaeli,
analista del Instituto de Investigación de los Medios de Oriente
Próximo (MEMRI), un grupo de Washington que registra y analiza los
sitios web islamistas. "Es una guerra psicológica sin precedente.
Estemos donde estemos, nos pueden alcanzar", alerta. Internet no sólo
sirve para difundir asesinatos, también es el lugar idóneo
para la propaganda. Una revista digital llamada Al Battar publicaba esta
primavera consejos sobre los secuestros, poco antes de que empezara la
ola de raptos en Irak. En otoño de 2003, un documento aseguraba
que "el Gobierno español no soportaría más de dos
o tres golpes antes de verse obligado a retirarse de Irak por la presión
popular".
¿Cómo combatir esa
nueva amenaza? Raphaeli es pesimista. "Es un enemigo invisible. Va y viene.
Cierras un sitio y al día siguiente abre en otro lugar". Y para
las autoridades, el cierre no es siempre la mejor solución, ya que
en los sitios pueden encontrar información valiosa sobre los radicales.
Pero localizar a los que se esconden detrás de los miles de sitios
web islamistas es una tarea casi imposible, lamenta Raphaeli.
Un caso ejemplar: este verano, el
foro de debate www.islamic-minbar.com alcanzó una cierta fama cuando
en sus páginas aparecieron reivindicaciones de atentados en Estambul
y en Rusia. También se difundieron amenazas de Bin Laden o consejos
para integrar Al Qaeda. Y, ejemplo del absoluto descontrol que reina en
Internet, el 7 de agosto apareció el montaje de una decapitación
realizado por tres jóvenes estadounidenses. Durante unas horas las
grandes agencias difundieron la noticia.
El proveedor de acceso de islamic-minbar.com
es la sociedad Net4all, con sede en la ciudad suiza de Lausana. El director
de la compañía, Patrick Mayer, explica que cuando se dieron
cuenta de lo que se publicaba en el foro, alertaron a la policía
y luego decidieron cerrar el sitio. "Esto tomaba demasiada importancia,
y queríamos evitar ataques a nuestro servidor, lo que, de hecho,
ocurrió".
Para alquilar un espacio en el servidor,
la transacción se efectúa en línea. El cliente da
un nombre, una dirección de correo electrónico, un teléfono
y, generalmente, paga por tarjeta de crédito, un elemento que, en
teoría, debería permitir localizarle. En el caso de islamic-minbar.com,
el cliente, al parecer, no buscaba el anonimato. Moez Garsalaui, un tunecino
residente en Lausana, dio sus datos personales. Garsalaui dice que no se
siente responsable por lo que apareció en el sitio. "Es un foro
de discusión abierto a todo el mundo, cualquiera puede intervenir".
Bajo la ley suiza, el dueño
del servidor no es responsable por lo que aparece en los espacios que alquila
y, según Mayer, aunque quisieran controlarlo, si el sitio es en
árabe resulta imposible. En cuanto al creador del foro, la cuestión
de su responsabilidad queda abierta. "Los expertos no se ponen de acuerdo,
unos dicen que sí y otros que no", explica Sabine Zaugg, del Ministerio
de Justicia suizo.
Ésa es la situación
cuando el creador del sitio se molesta en dejar sus datos personales. Pero
en la mayoría de los casos, el responsable se encuentra en otro
país que el servidor y usa datos falsos. Perseguirle se convierte
entonces en pura ilusión. Además, como explica Guido Balmer,
de la Célula de Lucha contra la Cibercriminalidad de la Policía
Federal suiza, en muchos casos es difícil fijar el límite
entre lo que es la simple propaganda y un acto ilegal.
En Francia -los primeros en Europa-
han optado por responsabilizar al dueño del servidor. "En la práctica
es casi imposible aplicar esta ley", dice Mayer. "Podemos instalar un motor
de búsqueda que se fije en algunas palabras sospechosas, pero controlarlo
todo no se puede". En EE UU, en aplicación de la ley antiterrorista
aprobada después del 11-S, el Departamento de Justicia intentó
responsabilizar al creador de un foro por "prestar apoyo material a un
grupo terrorista". El tribunal, sin embargo, rechazó la acusación.
"No veo solución. Lo único
que se puede hacer es tener mucho cuidado con la veracidad de la información,
sobre todo los medios", dice Raphaeli. "Pero la gente se volverá
inmune incluso a las decapitaciones... Y los terroristas se inventarán
otra cosa peor". |