| el
Periódico de Catalunya - 28 de Setiembre de 2004
Pinochet
y sus "cosas pequeñas"
Josep
Pernau
Todas las
cosas que no se puedan medir en metros son del tamaño con que queremos
verlas. A Pinochet, por ejemplo, la operación Cóndor,
montada para hacer desaparecer izquierdistas en todo el cono sur americano,
le parece un tema menor. ¿Por qué tenía que ocuparse
él, un hombre tan poderoso, de una nimiedad como aquella?
Le interrogaba el juez Juan Guzmán
por su responsabilidad en los crímenes contra 19 opositores a su
dictadura, desaparecidos durante la represión. A la pregunta de
si tenía noticia de los casos denunciados y de la trama urdida para
matar sin dejar rastro, el sátrapa contestó que eran "cosas
menores". Algo sin la suficiente importancia para que de ella tuviera que
ocuparse un hombre de agenda apretada, con tantos asuntos en la cabeza.
Con el golpe de Estado de 1973 había asumido todos los poderes.
Pero esto no significa que todo el trabajo recayera sobre él. Se
puede ser autoritario y delegar en colaboradores, y los tenía muy
eficaces, como se demostró desde el primer momento.
Ignoro si la infravaloración
de los hechos que se investigan tiene algún significado para la
justicia. Seguramente la declaración no es agravante ni atenúa
la salvajada de la que los familiares de las víctimas acusan al
tirano. Pero me parece moralmente gravísimo que califique de "cosas
menores" la muerte y desaparición de seres humanos. Sin pretenderlo
ha sido brutalmente sincero. El subconsciente le ha traicionado. Ha confesado
la escasa importancia que tiene para él la vida de las personas.
Su respuesta es una burla a los familiares de los desaparecidos.
¿Mancharse él las
manos de sangre? La muerte, la tortura y la desaparición de opositores
a la tiranía corrían a cargo de subalternos. Todavía
había clases. |