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28 de Setiembre de 2004
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La Tercera de Chile - 26 de Setiembre de 2004

General (R) respondió preguntas
por el caso Operación Cóndor y su relación con la Dina

Los detalles del interrogatorio a Pinochet

Ana María Sanhueza y Juan Pablo Sallaberry
Su relación con la Dina y su ex jefe Manuel Contreras, el conocimiento que tuvo de la reunión realizada en Santiago en 1975 entre las policías secretas del Cono Sur en la que se gestó la Operación Cóndor, además del caso de los 19 chilenos desaparecidos a causa de esa coordinación fueron parte de la media docena de preguntas que Augusto Pinochet respondió ayer al juez Juan Guzmán en su casa de La Dehesa.

Vestido con un traje café y congestionado por un cuadro gripal, Pinochet recibió en el living de su casa al magistrado y sus dos actuarias, quienes llegaron a la residencia de calle Los Flamencos 3796, siete minutos antes de las 11 de la mañana, hora que Guzmán había fijado el día anterior. 

Fue la segunda vez en que ambos se encontraban cara a cara en el mismo lugar, pues en enero del 2001 el general (R) respondió allí el cuestionario por el caso Caravana de la Muerte al magistrado. Días después del trámite, Pinochet fue procesado por el delito de secuestro calificado.

Durante la mañana, visitó al general (R) su hija Jacqueline, pero ni ella ni su madre, Lucía Hiriart, aparecieron durante la diligencia ni tampoco se cruzaron con el magistrado. En el interrogatorio sólo estuvieron presentes Guzmán y sus actuarias, pero en una sala contigua al living de la casa de La Dehesa aguardaban el abogado del ex senador vitalicio, Gustavo Collao Mira, y el médico coordinador del equipo que atiende al general (R) en el Hospital Militar, el coronel de Sanidad Fernando Coz.

Juez resumió el cuestionario 

Aunque el juez permaneció una hora dentro de la residencia, el interrogatorio sólo duró 25 minutos. El magistrado tenía preparadas 14 preguntas, pero finalmente optó por resumir el cuestionario y por consultarle seis debido al estado de salud del ex senador vitalicio. Las interrogantes fueron de carácter general y Pinochet las respondió todas, pero en forma escueta. 

Las seis preguntas fueron relativas al conocimiento que el general (R) tuvo de la Operación Cóndor -una coordinación entre países del Cono Sur en la década de los '70 destinada a eliminar adversarios políticos- y su relación con Manuel Contreras, quien ha declarado que como jefe de la Dina todos los días rendía cuentas al ex comandante en jefe del Ejército.

Algunas versiones indicaban ayer que Pinochet se declaró inocente de tener responsabilidades en el caso, pero esto fue desmentido en el círculo del militar, donde se afirma que sólo se limitó a responder las preguntas del juez. 

Tras terminar el interrogatorio, el abogado Collao ingresó a living y leyó a Pinochet en voz alta la declaración que acababa de entregar al juez Guzmán. Después de eso, el general (R) estampó su firma y selló su destino, pues el interrogatorio es el paso previo para un eventual procesamiento. Acto seguido, Pinochet fue atendido por su médico, porque se encontraba cansado. El facultativo le señaló a Guzmán que consideraba conveniente realizar cuanto antes los exámenes de salud, diligencia que el juez anunció para la próxima semana.

"Estoy bastante conforme. Lo noté bastante cansado, con la cara bastante congestionada en relación a la vez pasada. Diría que fue un encuentro de caballeros", dijo Guzmán al terminar la diligencia y cuando ya había llegado a su oficina en la Corte de Apelaciones para anexar el interrogatorio a la causa.

Gustavo Collao, quien defiende a Pinochet desde 1999 ante el juez, señaló que el general (R) respondió a las preguntas "con toda la dignidad de soldado, de hombre, de ex Presidente", y añadió que "la defensa una vez más ha coadyuvado al tribunal en la realización de esta diligencia". El profesional indicó que el interrogatorio se realizó en "armonía" y tanto el militar como el magistrado fueron respetuosos.

Solitarios manifestantes

Guzmán salió de la residencia de Pinochet minutos antes del mediodía y abrió la ventanilla del auto dejándose ver por los numerosos fotógrafos y periodistas nacionales y extranjeros que cubrían la diligencia a más de cien metros de distancia, ya que la calle había sido cercada y la casa era custodiada por una docena de carabineros de la 53 Comisaría de Lo Barnechea. Al lugar llegaron cuatro solitarios manifestantes con banderas a gritar consignas en favor del general (R) .
 

La batalla por los exámenes 

La defensa del general Pinochet no logró paralizar este último interrogatorio, pues el juez Juan Guzmán lo fijó en la tarde del viernes 24, dejando sin margen de maniobra a los abogados del ex comandante en jefe, que querían que antes de cualquier diligencia se realizaran exámenes médicos para probar que el ex senador no está en condiciones de salud para enfrentar un proceso. Esa fue, incluso, su vía para evitar la declaración indagatoria que habían postergado en dos ocasiones.

Ahora, los exámenes siquiátricos quedaron fijados para esta semana. El tema fue tocado ayer después del interrogatorio entre el juez y el médico de Pinochet, coronel de Sanidad Fernando Coz, quien le señaló a Guzmán que lo mejor era que se realizaran lo antes posible. 

Para esta semana se vislumbra una nueva batalla entre la defensa y el tribunal. Esto, porque mientras Guzmán quiere ordenar exámenes siquiátricos con peritos de las universidades de Chile y Católica, los abogados del general (R) tienen otra pretensión: que los chequeos sean sólo neurológicos y que en ellos participe el Servicio Médico Legal (SML).

La estrategia de Collao y Pablo Rodríguez, quien dirige la defensa, es demostrar que los problemas neurológicos del ex senador lo imposibilitan para enfrentar un juicio. Esa misma línea siguieron en el caso Caravana de la Muerte, sin embargo, en esa causa el sobreseimiento por demencia sólo vino después de que Guzmán procesara a Pinochet.

Mañana los abogados querellantes solicitarán al juez que decrete el procesamiento del general (R).

 
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