"Es
el primer muerto a bala en el gobierno del presidente Carlos Mesa y esta
situación no puede continuar así", sentenció el diputado
y dirigente cocalero Evo Morales Aima.
El martes 28
de septiembre, en la población de Bustillos ubicada en el Trópico
de Cochabamba (Chapare) se produjo un enfrentamiento entre efectivos de
las Fuerzas de Tarea Conjunta y productores de coca con el saldo de un
muerto, 19 heridos y un número indeterminado de detenidos.
El cocalero
Juan Choque Cruz de 38 años de edad recibió un impacto de
bala en la frente, disparada por un uniformado, lo que le ocasionó
la muerte instantánea; existen cinco heridos de bala uno de gravedad,
la mayoría con balines y también cuatro uniformados con una
serie de contusiones.
El conflicto
se produjo cuando las brigadas de erradicación de cultivos de coca
se encontraron con grupos de cocaleros organizados que realizan vigilias
en la población de Bustillos, Parque Nacional Isiboro Sécure.
Ante el intento
de frenar la eliminación de sus cultivos de coca que además
van acompañados por la destrucción de sus productos de sobrevivencia,
los cocaleros recibieron disparos de armas de fuego, gases lacrimógenos
y balines.
Esta zona está
habitada, en su mayoría, por ex trabajadores mineros que en 1985
fueron relocalizados de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol)
y buscaron en la economía que genera la coca su única fuente
de sobrevivencia; también habitan la región colonizadores
e indígenas.
La política
antidroga boliviana está sustentada en cuatro pilares: la erradicación
de cultivos de coca, la interdicción al narcotráfico, la
prevención del consumo de drogas y el desarrollo alternativo integral.
La eliminación de cocales históricamente es la más
conflictiva.
Desde la implementación
de la Ley 1008 del Régimen de la Coca y Sustancias Controladas,
en 1988, se estima que fallecieron más de 115 personas, la mayoría
productores de coca y los menos uniformados. Ninguno de los culpables de
los asesinatos fue esclarecido, ni los responsables sentenciados. Existe
total impunidad.
En los primeros
meses de su gestión, el presidente Carlos Mesa, aseguró en
una conferencia de prensa: "No tengo valor para matar, ni hoy ni mañana
tendré valor para matar". Ante el asesinato de Juan Choque Cruz
guarda hermético silencio.
El cocalero
asesinado es oriundo del Norte de Potosí y dejó en la orfandad
a cinco niños y a su esposa que tiene un bebé en gestación.
Intromisión
norteamericana
En los primeros
diez meses de gestión de Carlos Mesa no se produjo ningún
conflicto con el movimiento cocalero, pero en el último mes se produjeron
varios hechos que no son casuales: la renuncia del ministro Alfonso Ferrufino
"por motivos de salud" fue reemplazado por Saul Lara "ex asesor de los
cocaleros" y ahora Ministro de Gobierno quien no sólo endureció
la política antidrogas sino que acata dócilmente los mandatos
del gobierno de Estados Unidos.
El pasado 4
de septiembre, el embajador norteamericano en este país, David Greenlee,
envío un mensaje al gobierno boliviano al decir que su país
mantiene inalterable su cooperación a favor de la lucha integral
contra el narcotráfico dependiendo de la nueva política antidroga
boliviana.
A los pocos
días, el 8 de septiembre, el gobierno difundió la Nueva Estrategia
Integral Boliviana para a Lucha contra el Narcotráfico 2004-2008
que demanda una inversión de 958 millones de dólares de los
que sólo el 10 por ciento será asumido por Bolivia y el resto
por la comunidad internacional, principalmente por Estados Unidos.
La estrategia
antidrogas apunta a eliminar la totalidad de los cultivos de coca en el
Chapare de Cochabamba y a implementar políticas para erradicar voluntariamente
la coca en Los Yungas de La Paz.
Cifras oficiales
señalan que desde 1988 se erradicaron más del 90 por ciento
de los cocales en Bolivia; sin embargo, se estima que en la actualidad,
existen más de 25 mil hectáreas de coca: 22 mil Los Yungas
y 3 mil en el Chapare.
La Ley 1002
establece que solo deberían ser respetadas 12 mil hectáreas
destinadas a usos tradicionales.
"El plan antidroga
de Carlos Mesa responde a la imposición de los Estados Unidos que
busca eliminar al movimiento cocalero de los Yungas y toda la coca", dijo
en esa oportunidad el diputado y dirigente Dionisio Núñez.
Los cocaleros
calificaron a la estrategia antidroga como la "política del chantaje".
"El gobierno
de Carlos Mesa es igual al de Gonzalo Sánchez de Lozada o el de
Jorge Quiroga porque son simples títeres del imperialismo norteamericano.
Para ellos no es importante la defensa de la soberanía o la dignidad
nacional sino simplemente acatar las órdenes del imperio", aseveró
la principal dirigente de las mujeres cocaleras, Leonilda Zurita.
Desde esa oportunidad,
las Fuerzas de Tarea Conjunta, compuestas por efectivos policiales, militares
y asesorados por la DEA norteamericana, incrementaron los operativos para
eliminar los cultivos de coca lo que ocasionó problemas que, en
el futuro, pueden ser mayores.
Futuro incierto
Ante la imposición
de la política antidroga, los productores de coca del Trópico
de Cochabamba, junto a otros sectores, convocaron a una masiva movilización
para el 11 de octubre.
Esta marcha
partirá de la población de Caracollo (Oruro) y en una semana
estima arribar a La Paz (sede de gobierno de Bolivia) para protagonizar
una serie de movilizaciones rechazando la erradicación de cultivos
de coca, por la nacionalización de los hidrocarburos y por el juicio
de responsabilidades contra el ex presidente Gonzalo Sánchez de
Lozada.
Muchos sectores
de los movimientos sociales bolivianos expresaron que participarán
en esta marcha de protesta.
Mientras tanto,
los productores de coca realizan en las sendas y caminos de acceso a sus
comunidades, vigilias pacíficas y rondas campesinas evitando el
traslado de los uniformados.
En la región
del Isiboro Sécure, todos los caminos de acceso están bloqueados
con grandes troncos, piedras y zanjas que fueron cavadas para evitar el
traslado de vehículos; los cocaleros se encuentran en el monte.
El diputado
y líder cocalero Evo Morales advirtió que si el gobierno
de Carlos Mesa no modifica su política antidroga, la situación
en este país se puede agravar porque no se escucha las demandas
de los sectores populares sino de la embajada norteamericana y las transnacionales.
En los próximos
días se debe iniciar el tratamiento de la Nueva Ley de Hidrocarburos,
para el 5 de diciembre está planificada la realización de
las elecciones municipales, en los primeros meses de 2005 se debería
convocar a la Asamblea Constituyente. Las amenazas del gobierno y la intromisión
norteamericana parece que están dirigidas a evitar el desarrollo
de estos procesos democráticos porque son contrarios a sus intereses.
A un año
de la "Guerra del Gas", cuando el 18 de octubre de 2003 los bolivianos
sobretodo los pobladores de El Alto, echaron del gobierno a un tirano como
Sánchez de Lozada, Bolivia, una vez más y si no se modifican
políticas estructurales, se encuentra en las puertas de una convulsión
social…
* Alex Contreras
Baspineiro es periodista y escritor boliviano.
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