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1 de Octubre de 2004
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Brecha de Uruguay - 1 de Octubre de 2004

Masacre escolar en el sur argentino

Llamado de atención con aviso de retorno

 
Un joven de 15 años mató a tres compañeros e hirió a otros cinco en el aula donde cada día concurrían a clase. Es el primer hecho de estas características en la historia argentina. Los casos más resonantes fueron hasta ahora patrimonio de las escuelas en Estados Unidos.
Fabián Kovacic Desde Buenos Aires
Argentina ingresó en la tristemente célebre lista de países con hechos de violencia armada en una escuela. Un adolescente de 15 años ingresó como todos los días a la escuela secundaria Islas Malvinas de la ciudad de Carmen de Patagones, en el extremo sur de la provincia de Buenos Aires y a 800 quilómetros de la capital. Después de formar e ingresar al curso, se paró frente al pizarrón, miró a sus compañeros y comenzó a dispararles hasta matar a tres de ellos y herir de gravedad a otros cinco. "Hoy va a ser un gran día", los sobrevivientes aseguran que dijo antes de iniciar la masacre a quemarropa.

CASO TESTIGO

Para alumnos y docentes el joven Rafael era un estudiante con buenos promedios, callado, introvertido y con dificultades para integrarse al resto de sus compañeros, quienes se burlaban de él por considerarlo "un traga", es decir sumamente aplicado. Con estos antecedentes, ninguna alarma se encendió entre docentes y directivos de la escuela. Desde hace más de 12 años los colegios públicos no tienen la obligación de contar en sus planteles con psicólogos y psicopedagogos, por falta de presupuesto educativo. Únicamente en la ciudad de Buenos Aires se implementó un Equipo de Orientación Escolar (EOE), donde interdisciplinariamente trabajan educadores, psicólogos y psicopedagogos junto a hospitales públicos en la detección, derivación y tratamiento de alumnos con problemas tanto en cuestiones de aprendizaje como en conductas sociales. En el resto de las 23 provincias la autonomía lleva a que cada una implemente normas según criterios propios.

En la provincia de Buenos Aires, donde ocurrió la masacre, desde 1996, cuando se implementó la ley federal de educación, las escuelas de nivel primario albergan a niños de entre 6 y 14 años, y el secundario va de los 15 a los 18 años. Las primeras acciones violentas tuvieron lugar en el nivel primario y en zonas marginales, con 39 casos reportados de agresiones de niños mayores hacia los menores y docentes, entre 1997 y el primer trimestre de este año. En el secundario o polimodal, la violencia fue de alumnos a docentes con 18 casos registrados desde 1998. Según coinciden los especialistas, el efecto espejo puede repetirse en otros establecimientos escolares.

"Desde la ley federal de educación, la escuela pasó a ser un gran contenedor de conflictos, que se agudizó con una realidad familiar donde el desempleo ya tiene a una generación de hijos que no saben qué significa el trabajo para sus padres", indica la psicóloga Marta Berochio, especialista en familia y conflictos.

REFLEXIÓN TRÁGICA

"Quienes no se queden en la fascinación del espanto de lo que ocurrió este martes, deben repensar el rol de la escuela en la sociedad actual, donde la globalización, la justicia y la violencia van de la mano", asegura Liliana Rodríguez Alcántara, psicopedagoga especialista en violencia escolar. "Esa responsabilidad les cabe a los docentes, directivos y a las autoridades nacionales en educación que decidieron prescindir de equipos de psicólogos y profesionales de la educación por cuestiones de financiamiento. Derivar al hospital público, que está totalmente sobrepasado por situaciones similares que se dan en la calle, en los hogares y en otras instituciones, no ayuda si no hay mayor compromiso y voluntad política con el problema", asegura a BRECHA. "Tampoco hay que olvidar que en los años noventa la Argentina terminó de desbarrancarse hacia la desintegración social, gracias a la cultura del individualismo y un hedonismo exacerbado que venía desde los más altos niveles de conducción del país", afirma.

Los casos de violencia infantojuvenil aumentaron en el país desde 1995 en un 32 por ciento, según datos del Ministerio de Justicia basados en los registros de los juzgados de menores. Sin embargo hasta el martes 28 nunca la violencia había ensangrentado las aulas.

 
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