| Periodista
Digital de España - 12 de Octubre de 2004
George Soros Financiero internacional
"Cheney
es el diablo detrás del presidente"
El especulador
y filántropo húngaro-estadounidense se ha revelado como un
duro opositor a la reelección del presidente George W. Bush y firme
defensor del candidato demócrata, John Kerry. Soros cree que si
gana Bush EE UU y el mundo entrarán en una espiral de violencia
que no tendrá fin, y acusa al actual presidente de haber creado
un planeta menos seguro y de utilizar el miedo para justificar el uso de
la fuerza.
Sandro
Pozzi El País
El especulador y filántropo húngaro-estadounidense
George Soros se ha convertido en un férreo activista contra el presidente
de EE UU, George W. Bush, y sus políticas. Con 74 años de
edad, se ha lanzado en una gira por una docena de ciudades para explicar
las mentiras que llevaron a la guerra en Irak, para que el 2 de noviembre
los estadounidenses voten en consecuencia.
La doctrina de Bush, advierte, se
basa en que las relaciones internacionales son relaciones de poder, dejando
como un elemento decorativo la legalidad y la legitimidad.
Soros puede ser un hombre peligroso
si se le tiene como enemigo. Basta dar un breve repaso a su biografía.
Salió de Hungría con 17 años y emigró primero
a Inglaterra y después a EE UU, donde en 1969 creó su principal
sociedad, el Quantum Fund (con domicilio en un paraíso fiscal).
George Soros se ha enriquecido gracias a su actividad en los mercados de
valores. Con unos 7.000 millones de dólares de patrimonio (5.650
millones de euros), está entre las 30 personas más ricas
de EE UU, según la revista Forbes.
La anécdota más conocida
de la vida de Soros es la operación por la que provocó el
derrumbe de la libra esterlina en septiembre 1992, jugada que le hizo ganar
unos 1.000 millones de dólares en un abrir y cerrar de ojos, a costa
del Estado y los contribuyentes británicos. Soros ha llegado a ser
el paradigma del especulador.
A pesar de que perdió mucho
dinero en el derrumbe bursátil de 1987, en la crisis del rublo ruso
de 1998 y en la burbuja tecnológica de hace cuatro años,
también ganó cantidades ingentes de dinero con la crisis
económica asiática, la peor de la historia moderna.
La entrevista se realizó el
pasado domingo en la casa de campo de Soros en Katonah, a 80 kilómetros
al norte de Nueva York. A él le hubiese gustado hacerla en España,
pero dice que el ataque que el entorno de Bush está lanzando contra
su persona es muy fuerte y optó por quedarse en EE UU hasta que
pasen las elecciones. "Me están satanizando", dice.
Pregunta. ¿Por qué
esta campaña?
Respuesta. Éstas no
van a ser unas elecciones normales. Es un referéndum sobre George
W. Bush. Hace cuatro años no fue elegido por sus políticas.
Pero sufrimos los ataques del 11-S, su doctrina y la invasión de
Irak. Si los estadounidenses volvemos a reelegirle, estaremos apoyando
sus políticas y tendremos que asumir las consecuencias de éstas.
Y entraremos en un círculo vicioso de violencia que no tendrá
fin. Pero si lo rechazamos, entonces todo habrá sido una situación
temporal. Es de lo que intento convencer a la gente: nuestro futuro depende
de estas elecciones.
P. ¿Hace campaña
por el candidato demócrata, John Kerry, o contra George Bush?
R. Quiero que la gente vote
a John Kerry y me sentiré muy contento con él como presidente.
Le apoyo de una manera totalmente independiente porque las reglas electorales
son muy peculiares. Tenemos el derecho a hablar y gastarnos el dinero que
queramos al margen de la campaña.
P. ¿Por qué
apoya a Kerry?
R. Le conozco personalmente.
Tenemos nuestras casas de verano muy cerca la una de la otra. Conozco sus
puntos de vista, que fueron formados durante la guerra de Vietnam, y sé
que sólo recurrirá a la acción militar como último
recurso. Él no quiere ser un presidente de guerra. Defenderá
el país pero sin ir a un conflicto bélico a la primera de
cambio. Esto es muy importante.
P. ¿Y qué piensa
del entorno de George Bush?
R. No tengo dudas de que el
vicepresidente Dick Cheney es el espíritu real del diablo que hay
detrás del presidente.
P. En estas elecciones prima
el factor seguridad. ¿Aceptarán los estadounidenses un presidente
que no sea de guerra?
R. George Bush nos ha hecho
menos seguros de lo que éramos. La gente tiene más miedo
y la Administración lo alimenta. El problema es que el miedo es
mal consejero y la guerra contra el terror, como se está utilizando,
está provocando que hoy estemos menos seguros. Hay un mensaje subliminal
por el que llevando la guerra contra el terror fuera de EE UU nos hace
sentir más seguros en casa. Pero es un argumento muy peligroso.
Las madres que piensan que sus hijos
estarán más seguros porque se está luchando la guerra
en Irak, en lugar de en casa, se equivocan. Se han mandado a las tropas
a Irak como papel atrapamoscas, para atraer a los terroristas. Lo que se
está consiguiendo es que cada vez más gente odie a los estadounidenses.
Y al haber víctimas inocentes, reforzamos la causa de los terroristas.
Pero el argumento de Bush es poderoso y las elecciones están siendo
más reñidas de lo que me gustaría. Por eso he decidido
hablar y hacer todo lo que esté en mi mano para asegurarme que no
sea reelegido, porque los valores y principios de nuestra sociedad están
en peligro. Esa es mi preocupación principal.
P. ¿Es posible democratizar
un país como Irak?
R. Sé por experiencia
práctica que no se puede imponer la democracia. Debe crecer internamente.
Es un proceso lento y sólo puede ser ayudada desde fuera bajo circunstancias
muy especiales. Cuando la Alemania nazi y el Japón imperial fueron
derrotadas, y colapsó la Unión Soviética, hubo una
ventana de oportunidad para ayudar a esos países a que se convirtieran
en democracias. Tuvimos éxito en Alemania y Japón. Fracasamos
en la antigua Unión Soviética porque Occidente no quiso invertir
el dinero y el esfuerzo necesarios.
En el caso de Irak, no se ha ido
para llevar la democracia y tampoco vamos a tener éxito a la hora
de introducirla. Es un argumento falso, que se inventó para justificar
la invasión. El punto más importante que intento explicar
a los estadounidenses es que no se trató de un fallo de los servicios
de inteligencia. Fue una concepción deliberada de la Casa Blanca.
Ahora sabemos que no había armas de destrucción masiva ni
conexiones con Al Qaeda. Y la Casa Blanca lo sabía en ese momento
y por alguna razón no informó ni al Congreso ni se contó
la verdad a los ciudadanos. El resto del mundo lo sabe, pero la opinión
pública en EE UU no.
P. En España mucha
gente piensa que la mentira hizo caer al Gobierno tras los atentados del
11-M en España. ¿Podría pasar lo mismo en EE UU?
R. Sí. Y lo espero.
Pero no estoy muy seguro de que el pueblo americano se preocupe por saber
la verdad tanto como en su día el pueblo español. Lo veremos
en el 2 de noviembre. Pero si no se preocupan y Bush es reelegido a sabiendas
de que nos mintió, tendremos que asumir las consecuencias de sus
políticas y el sentimiento antiamericano en el mundo estará
justificado. Si se preocupan, la gente que se declara hoy antiamericana
debería pasar a ser anti-Bush. Será una liberación
y EE UU podrá cambiar de dirección para ganarse de nuevo
el respeto del mundo.
P. ¿Cuál es
el impacto de las políticas de la Casa Blanca en la economía?
R. El efecto negativo más
importante es el precio del petróleo, que está sacando el
dinero de los bolsillos de los ciudadanos y les deja menos ingresos disponibles
para consumir. La economía ha sido estimulada por todos los medios
para que mostrara el mejor rendimiento posible durante el segundo y el
tercer trimestre de este año, antes de las elecciones. Sin embargo,
el resultado no está siendo tan bueno y eso puede ser negativo para
Bush de cara al voto. George Bush padre perdió las elecciones por
la economía. Bush hijo es el único que dice que la economía
atraviesa por un buen momento, pero la gente no lo siente así. Primero,
por la pérdida de empleos. Segundo, porque los ciudadanos no están
en una situación financiera tan buena como hace cuatro años.
Por no hablar de la salud o del medio ambiente. La Administración
Bush está favoreciendo a los más ricos y a los grandes grupos
financieros y empresariales.
P. Usted ha sostenido que
la actual escalada del petróleo es una consecuencia de las políticas
de Bush en Irak. ¿Bajará el precio si gana Kerry?
R. No necesariamente. Porque
antes, Kerry, deberá pacificar Irak y no será una empresa
fácil, porque la situación es muy difícil, aunque
tendrá mejores opciones para conseguirlo que George Bush.
P. ¿Cuál es
su previsión del precio del crudo?
R. No hago previsiones. Demasiadas
incertidumbres. El precio del petróleo, en todo caso, es una cuestión
de equilibrio entre oferta y demanda. Si se quita a Irak del mercado, el
sistema se vuelve más vulnerable ante otras disrupciones en el suministro
en Nigeria, Venezuela o por los huracanes. Y está además
la especulación y el miedo.
P. ¿Cuál es
el impacto del elevado déficit estadounidense para la economía
internacional?
R. El déficit es malo.
Es más un problema más a largo plazo que a corto. EE UU está
consumiendo más de lo que produce. Y los países asiáticos
producen más de lo que consumen. Se puede seguir creciendo hasta
que se vuelva insostenible. Es un desequilibrio en el sistema global, poco
sano. Los países desarrollados están chupando los ahorros
y la acumulación de capital de los menos desarrollados. Sería
más equilibrado si el capital fluyera de los países ricos
hacia los pobres.
P. ¿La idea de EE UU
como tierra de oportunidades está en peligro?
R. Como oportunidades individuales,
no. Pero como una sociedad abierta y como símbolo de la esperanza
para el resto del mundo, sí. Los valores y principios de una democracia
nunca están asegurados. Hay episodios en los que EE UU violó
esos principios, como con Japón durante la Guerra Mundial o persiguiendo
a los comunistas bajo el mandato de MacCarthy. Pero no creo que en la historia
de este país ese peligro haya sido tan grande como hoy. Por eso
me he comprometido en esta campaña. No porque el déficit
público sea muy alto. La economía es un factor importante
de cara al voto. Pero lo que a mí me irrita es que Bush considere
las críticas como algo antipatriota, esa idea de que los que no
estén con EE UU son terroristas y que bajo la excusa de la guerra
contra el terror se invadiera Irak. El orden mundial es imperfecto. Pero
Bush está minando el poco orden que queda. Eso hace al mundo más
vulnerable ante el desorden.
P. ¿Cuánto dinero
lleva invertido en su campaña?
R. Una cantidad próxima
a los 20 millones de dólares (16 millones de euros). Y estoy gastando
tres millones de dólares más en anuncios a doble página
en los periódicos, en mandar dos millones de copias de mi mensaje
y en mi gira.
P. ¿Cuál es
su opinión del Fondo Monetario Internacional?
R. Que ha perdido el rumbo.
No tienen un claro el sentido de la dirección y no están
listos para lidiar con los problemas a largo plazo con los que se enfrentarán
en el futuro. Además, hay un desequilibrio entre los diversos niveles
del capitalismo. Eso requiere un remedio a largo plazo y no está
en la agenda.
P. ¿Y sobre Rodrigo
Rato?
R. No tengo una opinión
creada sobre su persona.
P. ¿Cómo ve
el proceso de integración de China en la economía de mercado?
R. China es la principal beneficiaria
del proceso de globalización. Su expansión es muy fuerte.
Pero su futuro depende de que sea capaz de aprovechar la situación
para mejorar su sistema político y evolucionar hacia una sociedad
más abierta. Si fallan en este punto, una crisis económica
o financiera puede convertirse en una crisis política. El ejemplo
es el de Indonesia.
P. ¿Y Rusia?
R. Es un país rico
en recursos naturales y se beneficia del alto precio de la energía
y otras materias primas. Pero políticamente va por la mala dirección
al querer reestablecer un régimen burocrático centralizado
y autoritario. Su futuro es turbio porque se está prometiendo que
se va a reconstituir el Imperio ruso. Pero no están en condiciones
de conseguirlo.
P. ¿Irían mejor
las cosas con una moneda única en todo el mundo?
R. Sería deseable,
pero requeriría de mucha más cooperación. No se puede
tener una moneda única sin una política monetaria única.
Y en esto no hay un acuerdo.
P. ¿Se acabó
el George Soros especulador que tanto asustaba a los mercados?
R. Estoy jubilado. Ya no estoy
activo en el terreno financiero. Poco a poco he ido tomando posiciones
más conservadoras. Pero eso no quiere decir que los mercados vayan
a estar más tranquilos.
P. ¿Piensa que los
fondos de alto riesgo deben ser regulados de una forma más estricta?
R. Los mercados financieros
son inestables. Preservar su estabilidad puede requerir o no de reglas
precisas. La idea de que dejándoles actuar solos alcanzan el equilibrio
es falsa. La economía necesita la intervención de las autoridades.
P. ¿La responsabilidad
social corporativa, es eficaz o mera publicidad?
R. Es hipocresía. Aunque
eso es mejor que ser totalmente despreocupados.
P. ¿Pasó la
ola de los escándalos empresariales?
R. Siempre habrá excesos.
P. ¿Están reflejando
los mercados las favorables perspectivas económicas que transmiten
las principales instituciones?
R. Los mercados nunca reflejan
la realidad.
P. ¿Sigue la evolución
de la economía en España?
R. No.
P. ¿Pero tiene inversiones?
R. Sí. Invertí
hace algunos años en una constructora. [La inmobiliaria Med Group]. |