| ¿Hasta
cuándo se pisoteará a la razón?
Llamamiento
urgente
a detener
el genocidio en la franja de Gaza
Percy
Francisco Alvarado Godoy
Hace apenas
dos días, recibí vía electrónica un urgente
mensaje proveniente de Palestina, titulado un “Llamado de socorro
de La Unión de Comités de Atención a la Salud de Gaza”.
En el mismo se denuncia la salvaje agresión israelí
que tiene lugar, desde el 28 de septiembre último, en el norte
de Gaza.
Con honda pena e indignación,
los remitentes informan al mundo sobre los enormes daños causados
en el campamento de Jabalia, en los poblados de Beit Lahia y Beit Hanun,
alcanzando el preocupante saldo de más de cien asesinados y centenares
de heridos; decenas de viviendas destruidas; tierras sembradas arrasadas,
así como una considerable afectación en la infraestructura.
La barbarie del ocupante israelí
no tiene límites. Mediante el empleo abusivo de la fuerza bruta,
despojan de sus hogares y bienes a decenas de familias. El terror sembrado
en el campamento de Jabalia, considerado el más grande de
la Franja de Gaza y el de mayor Índice de pobreza y desempleo,
y donde viven hacinadas casi 80 mil personas, no tiene tampoco
parangón. Allí se asesina y mutila impunemente aun pueblo
indefenso en nombre de una política racista y en nombre de
un supuesto y controvertido antiterrorismo.
Haciendo uso de un criminal bloqueo,
arma a la que acuden los poderosos con frecuencia, se impide la llegada
de alimentos, leche y agua potable para los sufridos pobladores Las condiciones
sanitarias se deterioran considerablemente y prolifera el peligro de epidemias.
Niños, mujeres, ancianos y enfermos, son las víctimas principales
de esta tragedia. El irrespeto del agresor también se ceba contra
médicos, enfermeras, hospitales y ambulancias, haciendo más
crítica la situación.
Ante ese peligro, “la Unión
de Comités de Atención a la Salud condena la salvaje embestida
contra civiles, advierte sobre un desastre ambiental y de salud,
y llama a un urgente socorro de todas las instituciones humanitarias a
nivel nacional, regional e internacional para asumir sus responsabilidades
y extender su ayuda los damnificados en el norte de Gaza, garantizándoles
alimentos, leche para los niños y medicamentos”.
Acostumbrado como estoy a repudiar
la injusticia, no puedo permanecer impávido ante esta agresión
contra la cordura y la razón. Cada minuto transcurrido es
una bofetada, no sólo contra éste pueblo mártir,
sino contra cada ciudadano del mundo. Es doloroso vivir en nuestro planeta
y tener tantas cosas de qué avergonzarnos. La vergüenza mayor
sería la de callar o desmarcarse de tanta injusticia.
Hago pues un llamado para detener
la barbarie sionista. Lo que se hace hoy contra el pueblo palestino no
difiere en nada de lo que se hace contra los pueblos afgano e iraquí.
No difiere en nada de lo que podría hacerse en un futuro contra
otros pueblos. ¡Basta ya de permitir a los capitanes de la ignominia
que paseen sus botas por el mundo, pisoteando a diestra y siniestra, en
nombre de una doctrina mentirosa e injusta!
Los cómplices de este genocidio
son los mismos que se erigen en defensores de los derechos humanos en el
mundo. Son los que apañan y apoyan al sionismo y otras doctrinas
enfermizas, distorsionando realidades y fabricando amenazas inexistentes.
Son los mismos que un día, a la larga o la corta, serán vencidos
por los pueblos.
¡Hagamos saber, entonces, nuestra
solidaridad moral y material a los esforzados miembros de la Unión
de Comités de Atención a la Salud de Gaza, contactándolos
en el E-mail: uhccgz@palnet.com!
Digámosles que el mundo está junto a ellos en esta lucha
contra la injusticia.
8 de octubre de 2004
Percy
Francisco Alvarado Godoy
Escritor guatemalteco
percyag@cimex.com.cu
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