| Brecha
de Uruguay - 15 de Octubre de 2004
FBI e Indymedia
Libertad
de censura en Internet
Los servidores
de Indymedia en Londres fueron incautados por el FBI sin que mediara explicación
alguna. El hecho abre la discusión sobre el alcance y límite
de la soberanía de los estados nacionales, la libertad de prensa
y el derecho de expresión ciudadana en Internet.
José
Ibarburu
En la mañana del pasado jueves
7 las autoridades del FBI, sin previo aviso, confiscaron los discos duros
de la empresa estadounidense Rackspace ubicados en una oficina en Londres,
lugar en el que se encuentran los servidores de parte de la red global
Indymedia. La intervención policial afectó a 19 organizaciones
autónomas de Indymedia que se encuentran en ciudades de varios países
del Primer Mundo (Alemania, Bélgica, España, Estados Unidos,
Francia, Italia, Gran Bretaña, Portugal, República Checa
y Serbia) y a grupos regionales de Brasil y Uruguay, dejando a todos sin
presencia en Internet. En un escueto comunicado firmado por Jennifer O'Connell,
administradora de la empresa Rackspace, se señaló que "no
se podía dar más información a Indymedia con respecto
a la orden llevada adelante por el FBI". Los ISP (Internet Service Provider
o Proveedores de Servicios de Internet) han recibido estrictas órdenes
de mantener silencio ante el episodio.
LA VERSIÓN DE INDYMEDIA. "El
incidente parece una novela de Kafka -dijo a la agencia IPS el activista
Pablo Ortellado, de Indymedia Brasil-. Nuestro equipo fue confiscado y
no sabemos exactamente cuándo, por quién ni por qué.
Si el gobierno estadounidense pudo obligar a una empresa estadounidense
instalada en otro país a entregar los servidores de una organización
periodística de manera arbitraria y sin un proceso judicial transparente,
nada impide que esa medida pueda reproducirse en otras circunstancias,
en otros países y contra otras instituciones."
Indymedia planea una respuesta legal
y está siendo asesorada por la ONG Fundación Frontera Electrónica
(EEF, por sus siglas en inglés), con sede en Estados Unidos. El
abogado Kurt Opsahl, de EEF, afirmó en el sitio web de la institución
que "la Constitución (de Estados Unidos) no permite al gobierno
acallar unilateralmente la expresión de una organización
periodística independiente, sobre todo sin suministrar una razón
o sin siquiera otorgar a Indymedia la información necesaria para
reclamar contra la medida".
La falta de explicaciones oficiales
ha levantado una montaña de sospechas. La confiscación, para
muchos, habría estado vinculada a la publicación en un sitio
en Francia de varias fotos que muestran a agentes policiales suizos encubiertos
-fotografiando a manifestantes en una protesta callejera-, junto a la dirección
y el nombre de uno de ellos. Ambos policías integraban aparentemente
la célula G8, encargada de las investigaciones sobre los incidentes
ocurridos en Ginebra al margen de la cumbre del Grupo de los Ocho de 2003.
Hasta el momento el fiscal general de Ginebra, Daniel Zappelli, reconoció
que se abrió una investigación judicial luego de que los
dos inspectores en cuestión presentaran una denuncia formal.
En el secuestro de los equipos, según
un comunicado de Indymedia, habrían participado autoridades de al
menos cuatro países (Suiza, Italia, Gran Bretaña y Estados
Unidos). El Ministerio de Justicia estadounidense emitió la orden
de embargo en el marco de un tratado de asistencia judicial mutua. Éste
es un acuerdo bilateral que establece una colaboración policial
ampliada en lo que se refiere al terrorismo internacional, secuestros y
lavado de dinero.
EN URUGUAY. El objetivo de Indymedia
es construir una red de comunicación dedicada a la producción
y distribución de información a efectos de promover "la participación
de la gente en la lucha por una sociedad justa". Esta red periodística
no forma parte ni recibe aportes de ninguna corporación mediática,
y el proyecto se sostiene gracias al trabajo voluntario y las donaciones
de adherentes.
El sitio uruguayo arrancó
a principios de 2002, y busca difundir junto a diferentes organizaciones
sociales información local e internacional a través de Internet,
radios comunitarias y publicaciones informales.
Santiago, integrante de Indymedia
Uruguay, dijo a BRECHA que la censura del sitio implicó que se perdieran
casi 30 mil mensajes, con archivos de audio, imágenes y videos incluidos,
ya que no se tenía copia de respaldo (la última se había
realizado en el mes de abril ). "Uruguay tiene una larga historia de represión
a los medios de comunicación. No tenemos dinero para pagar espacio
para nuestro sitio en un servidor, así que dependemos de la solidaridad
de otros países. Acciones como ésta vuelven al mundo más
inseguro para la prensa libre", agregó. El problema surge a su vez
en un contexto local complejo: "están por delante las elecciones
nacionales y el plebiscito en contra de la privatización del agua",
concluyó.
Reacciones
La Federación de Prensa Internacional
(FIP) pidió una investigación sobre la clausura, ya que "hemos
asistido a una intolerable e invasiva operación internacional de
policía contra una red especializada en periodismo independiente".
Y Aidan White, secretario general de la FIP, planteó, yendo un poco
más lejos, que "el modo como se actuó tiene más el
sabor de una intimidación contra una legítima red de prensa,
que de represión de un crimen".
Reporteros sin Fronteras también
condenó la intervención, exige la restitución inmediata
de los servidores a Indymedia y envió una carta de protesta a David
Blunkett, ministro del Interior británico, con copia a sus homólogos
estadounidense, italiano y suizo, solicitando que las autoridades expliquen
públicamente los motivos del embargo.
Se presume que en breve la Asociación
de la Prensa Uruguaya se expida sobre el asunto, ya que una fuente consultada
por BRECHA aseguró que se está preparando una declaración
de condena sobre los hechos. |