La Habana, 20
de octubre. El presidente Fidel Castro sufrió esta noche una
caída, cuyas consecuencias se desconocen, durante una ceremonia
de graduación de bachilleres de arte en la localidad de Santa Clara,
unos 300 kilómetros al este de aquí.
Castro, de uniforme militar verde
olivo, habló a los jóvenes graduados desde la tribuna de
la Plaza de la Revolución Ernesto Che Guevara. Al concluir su discurso,
centrado en la política educativa y cultural, el mandatario se retiraba
a su sitio en la explanada cuando ocurrió el percance.
Esta es la segunda ocasión
que el líder cubano sufre un accidente similar en público.
La vez anterior fue el 23 de junio de 2001, cuando se desmayó mientras
hablaba por la mañana en un mitin en el municipio de El Cotorro
de esta capital.
La televisión no transmitió
el momento preciso de la caída de esta noche, pero en una toma panorámica
se pudo apreciar un movimiento desacostumbrado en la parte frontal de la
sillería.
Segundos después apareció
Castro sentado, frente a un micrófono, explicando su propio accidente.
Dijo que quizá pudo haber sufrido una factura, aunque no estaba
seguro.
"Pero estoy entero", añadió
el mandatario. "Me da pena únicamente el mal rato, el posible sufrimiento
que les ocasione con esto".
"Ahora estaré muy interesado
por ver las fotos de cómo me caí. La prensa internacional
lo ha recogido y seguramente mañana estará en la primeras
páginas de los periódicos. Pero créanme que no estoy
triste. Me siento lleno de felicidad", agregó Castro.
Dijo que la ceremonia era "una de
las más agradables experiencias de mi vida". Añadió
que haría "todo lo posible por recuperarme".
"Como ustedes ven, puedo hablar",
añadió Castro, sentado en su silla de primera fila. "Aunque
me enyesen, puedo continuar mi trabajo".
"Por aquí viene un carro,
porque no quiero moverme de aquí en ambulancia", dijo a continuación,
describiendo él mismo su propia retirada de emergencia. Sus palabras
se escuchaban en la plaza y en la cadena nacional de radio y televisión.
"Me voy en un jeep", dijo entonces,
como rehusando el vehículo que le ofrecían. "Ese carro no
me gusta".
Castro siguió interesándose
en el vehículo que lo iba a trasladar: "¿No hay un jeep?",
preguntó. Y él mismo contestó al micrófono:
"Bueno, pues no hay un jeep, así que no me pueden complacer. Me
despido de ustedes. Les voy a rogar una cosa: que no suspendan el acto
cultural, que han trabajado muchos artistas. Y complázcanme por
favor. No quiero tristezas. Quiero alegría para todos".
Castro fue retirado y, como pidió,
la ceremonia siguió con números musicales.