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22 de Octubre de 2004
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Brecha de Uruguay - 22 de Octubre de 2004

Sanguinetti en campaña por el miedo

Una sombra ya pronto serás

Acusado de mafioso, y alertado sobre futuras auditorías de las administraciones que encabezó, Julio María Sanguinetti queda solo en su estrategia de radicalizar la campaña y generar el clima para una confrontación. Sus ojos en la nuca no dan dividendos.

Samuel Blixen
Hay dos maneras de medir el resultado de la ofensiva desatada por el ex presidente Sanguinetti contra el Frente Amplio y en especial contra los tupamaros: una se refiere al nivel de radicalismo y confrontación que pueda adquirir la campaña electoral en estos últimos diez días, otra se refiere a un rescate sustancial de votantes expresado en los sondeos de intención de voto.

La forma ostensible en que tanto el candidato blanco Jorge Larrañaga como el candidato colorado Guillermo Stirling han marcado distancia de la estrategia de agresión del Foro, revela que en cualquiera de los dos planos Sanguinetti no ha encontrado los resultados esperados en su ataque a los tupamaros y, por elevación, al candidato del EP-FA, Tabaré Vázquez.

En ocasión de un almuerzo organizado por ADM, el miércoles 20, Larrañaga expresó que "nuestra sociedad está cansada de escuchar del pasado, de acusaciones cruzadas, de buscar culpables, porque en definitiva esto no contribuye a resolver los problemas, sino que agrega más problemas". Por su parte, al finalizar un acto de conmemoración de los 75 años del fallecimiento de José Batlle y Ordóñez en el Cementerio Central, Stirling se manifestó inclinado a suprimir los actos por los caídos en defensa de las instituciones porque "nos hacen recordar un pasado penoso en la vida del país. Por todos lados tendremos que zurcir esa trama dolorosa del pasado de nuestro país", dijo aludiendo también a conmemoraciones como la de la toma de Pando. Respecto de la propaganda electoral del Foro, explicó que "es responsabilidad de cada sector".

En esta toma de distancia que deja en solitario al Foro en la línea del enfrentamiento quizás haya influido la respuesta que el senador José Mujica dio a las primeras acusaciones sobre el carácter de "asesinos" de los tupamaros. El líder emepepista identificó la postura de Sanguinetti con una conducta mafiosa y trajo a colación el protagonismo del ex presidente y de su hijo, el diputado Julio Luis Sanguinetti, en episodios referidos a la gestión para la concesión de una planta procesadora de pescado en Rocha, que motivó acusaciones en la justicia estadounidense. Mujica reveló que aquel escándalo conocido como "Cangrejo Rojo" tuvo un reciente epílogo mafioso cuando, dijo, una persona vinculada al caso fue agredida por una patota que en plena vía pública le destrozó la pierna a martillazos.

Instalada la reiterada acusación de mafia que pende sobre algunas personalidades del Foro, el andamiaje de agresión contra los tupamaros comenzó a vacilar, y aunque la estrategia -que se inauguró con el intento de difundir pasajes editados de un documental alemán, se alimentó en el correr de la semana con un spot publicitario sobre el peón Pascasio Báez, muerto por los tupamaros en 1972, y el anuncio de otros referidos a la toma de Pando, en 1968- seguía en pie al cierre de esta edición, todo indicaba que no llenaría las expectativas iniciales.

Cuando aún faltan nueve días para las elecciones, el protagonismo de Sanguinetti se diluyó tan rápidamente como emergió. Resultó significativo que la estrategia propagandística del Foro en su vehemencia antitupamara olvidara incluso mencionar a Stirling en las placas publicitarias. En sus abundantes apariciones televisivas Sanguinetti también lo relegó a un segundo plano, obsedido primero por demostrar que si gana el Frente habrá un gobierno de asesinos, y después por justificar su papel en el escándalo del Cangrejo Rojo.

Su amnesia fue su talón de Aquiles: calificando la acusación de Mujica de "una repugnante difamación", Sanguinetti redujo su responsabilidad en el Cangrejo Rojo a una reunión con empresarios de la pesca similar a la de muchas reuniones por el estilo; y la responsabilidad de su hijo Julio Luis, a una tarea de redacción de un contrato inicial. Sanguinetti no sabe nada de nada, y olvida que en el expediente judicial estadounidense está consignado que los empresarios de la pesca habían contratado a su hijo para obtener el favor presidencial en la concesión de la planta Astra. La coima de tal negocio fue estipulada en dos millones de dólares, "uno y uno", según el registro de una grabación de una conversación entre Julio Luis Sanguinetti y su entonces amigo Ricardo Moll. Al explicar el incidente el ex presidente Sanguinetti habla de una "presunta grabación" que fue descartada cuando la justicia archivó el caso. Lo que no menciona Sanguinetti es que el archivo fue dictado después de que su hijo se negara a ofrecer un registro de su voz para compararla con la de la grabación.

La misma particular explicación de los hechos reitera Sanguinetti cuando dice que ni él ni su hijo tienen nada que ver con la agresión de una persona a la que no conocen y cuya pierna fue quebrada en varios pedazos hace unos 30 días. En realidad, Mujica no estableció la responsabilidad de los Sanguinetti en el episodio; sólo dijo que se trataba de una práctica mafiosa contra un personaje involucrado en el caso Cangrejo Rojo. Lo insólito es que Sanguinetti diga desconocer a la víctima, que no es otro que Ricardo Moll, el antiguo compinche de su hijo, quien después lo denunció ante la justicia.

Las ambiguas explicaciones del ex presidente y la inmediata atmósfera de sospechas en que se vio envuelto no bien articuló su ataque contra los tupamaros, diluyeron el efecto de la maniobra electoral. Desde el Frente y desde el comando electoral de Vázquez se emitieron inequívocas señales: por un lado se reafirmó la estrategia electoral de eludir las polémicas que propone el Foro, centrándola en las cinco propuestas para superar la crisis; y por otro se adoptaron medidas concretas para evitar caer en cualquier tipo de provocación. Sin embargo, se acotó que cuando las agresiones y acusaciones sean particularmente ofensivas se darán las respuestas adecuadas. Al respecto, Mariano Arana afirmó: "Es lamentable que hayamos entrado en ciertas mezquindades que creíamos superadas, sobre todo por parte de algunas personalidades que no parecen figurar entre las primeras opciones entre nuestra población".

Vázquez, por su parte, denunció que hay "quienes miran el pasado para usar el miedo, pero los uruguayos ya vencimos otros miedos". Sin mencionar a Sanguinetti dijo que ciertos políticos "pierden su calidad de tolerante, o su calidad de estadista, o su calidad de intelectualoide y se hunden en una parafernalia de adjetivos para atacar a esta fuerza política". Agregó que "si alguno de estos desvelados y trasnochados piensa que se va a poder esconder en fueros parlamentarios, que están buscando, se equivocó la paloma... se equivocaba… van a estar los votos de la mayoría, de nuestros legisladores para levantar los fueros y dejar que la justicia actúe con libertad".

Desflecado en su ofensiva, Sanguinetti respondió a estas alusiones diciendo que no se sentía aludido. Y agregó: "Busquen todo lo que quieran que no van a encontrar nada", aunque no se sabe si es porque no hay nada para encontrar o porque todo está bien escondido. En cualquier caso, el Foro insistirá en la campaña de desprestigiar al mpp como forma de asustar a una porción del electorado para forzar una segunda vuelta. La estrategia no necesariamente tiene que favorecer al Foro, y al respecto las últimas mediciones dicen que es más amplia aun la brecha que separa en votos a Sanguinetti de Mujica. ¿Cómo se compagina el hecho de que aquellos que son acusados de asesinos (y también de secuestradores y de torturadores, como anuncian las pintadas del diputado Daniel García Pintos) reciban cada vez más adhesión popular en lugar de rechazo?

Aparentemente Sanguinetti no se condiciona por tales parámetros. La reiteración de una campaña de ataques al Frente basada en el pasado tupamaro intentará hasta último momento provocar algún tipo de confrontación que altere el carácter light de la campaña, según la definición del presidente Jorge Batlle. La izquierda adopta mecanismos de prevención para no incurrir en provocaciones "de elementos incrustados en los partidos tradicionales". A pesar de los augurios -y los deseos- que en tal sentido manifiestan los títulos de El País, es posible que una atenta vigilancia de los aparatos de seguridad del EP-FA impida tales sucesos. De esa manera se diluye la posibilidad, que siguen sondeando los operadores colorados, de que ante algún suceso de conmoción las Fuerzas Armadas formulen alguna declaración que en la inminencia de la votación aporte a los intereses del Foro y profundice, a último momento, el clima de miedo que pretende modificar la intención de voto para forzar un balotaje. Las afirmaciones del contraalmirante Hugo Viglietti, jefe del Estado Mayor de la Armada, contenidas en la revista del arma, en el sentido de que los tupamaros "han reencauzado su accionar en pacífica convivencia democrática", dan una pauta de que quienes pretenden algún pronunciamiento militar encontrarán serias resistencias y de que, en ese plano, la estrategia de Sanguinetti también cosecharía un fracaso.

 
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