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22 de Octubre de 2004
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Brecha de Uruguay - 22 de Octubre de 2004

Un repetido argumento electoral

¿Lobo estás?

Demócratas contra bolches y tupas. Caos versus orden. El sencillo argumento fue machaconamente utilizado en la historia reciente de las campañas electorales, aunque cada vez con menos éxito.

Sergio Israel
Los medios propagandísticos más utilizados contra el Frente Amplio (FA) en 1971 fueron la pólvora, las armas y la guerra psicológica. Poco antes de las diez de la noche del domingo 7 de noviembre de ese año, el sicario Alejandro Blasco ingresó al hall del Teatro 25 de Mayo en Rocha e intentó apuñalar a Liber Seregni con una sevillana. Aunque los reflejos del agredido y del dirigente Ruben Sasano impidieron que el crimen se consumara, durante toda la campaña quedó flotando una sensación de inseguridad y de hostilidad hacia el candidato.

Lo de la ciudad de Rocha no fue un hecho aislado. En Castillos murió un niño de 11 años que estaba en su vivienda al borde de la carretera mientras la caravana del FA era atacada con piedras y balas; un disparo perforó la ventanilla del ómnibus a pocos centímetros de la cabeza del candidato a la Vicepresidencia, el médico Juan José Crottogini.

Aunque en 1971 la izquierda no tuvo reales posibilidades de ganar, salvo en Montevideo, en la campaña electoral de ese año el juego sucio alcanzó niveles altísimos. Los dirigentes, los militantes y los locales del FA fueron objetivos preferidos, especialmente mediante la generosa colocación de bombas.

El 11 de noviembre la Juventud Uruguaya de Pie (JUP), una organización paramilitar que había sido fundada en Salto el año anterior, atacó a balazos la seccional del Partido Comunista ubicada en Rivera y Pastoriza, después de realizar un acto en la cercana plazoleta Viera. "Comunistas balearon a manifestación de la JUP en Pocitos" y "Frentistas atacan a asambleístas de la JUP", fueron los títulos de El País y La Mañana al día siguiente. Una de las actividades preferidas de la JUP fue el asalto a liceos, entre ellos el de Colón, el Francisco Bauzá y el de Las Piedras. También atacaron a gente desarmada en Sauce, Cerro Chato y otras localidades. En el caso de Las Piedras, los atacantes terminaron procesados por la justicia. "Nos hacen mandar los muchachos y después los detienen", se quejó uno de los dirigentes jupistas, aludiendo a que en general contaban con el respaldo logístico de la Policía (El Popular, 12-XI-71). Santiago de Brum Carvajal, anterior ministro del Interior, luego sustituido por el brigadier Danilo Sena, había dicho en mayo que la JUP era "un magnífico ejemplo de valor cívico y de conciencia que deben tener en este momento todos los habitantes".

Aunque en noviembre Jorge Zabalza fue detenido en Paysandú, y José Mujica en un casa de Carrasco, los tupamaros habían declarado una tregua hasta después de las elecciones. Pese a que otros grupos armados, como la OPR 33 y el FARO, realizaban acciones de tipo propagandístico, eran las organizaciones de ultraderecha las que estaban en plena actividad, apoyadas activamente por especialistas brasileños y estadounidenses. "Pacheco fracasó, la guerra civil es inevitable", sentenciaba el semanario Azul y Blanco diez días antes de las elecciones.

MIEDO VITALICIO. Al mismo tiempo que los bombazos mantenían en tensión a los uruguayos, una campaña emparentada transcurría en los medios. La mayoría de las piezas propagandísticas fueron anónimas, aunque algunas llevaron la firma de la fracasada campaña reeleccionista de Jorge Pacheco Areco y del candidato herrerista Alberto Gallinal Heber. Una de ellas parecía coincidir bastante burdamente con el clima creado: "¿Usted antes tenía miedo? ¿Ahora tiene miedo? ¿Desde cuándo tiene miedo? Piénselo antes de votar. Porque si no tendrá miedo toda la vida".

Otro aviso que se publicó en El País, El Día, La Mañana y Acción, el diario de la 15, que entonces integraba el joven y brillante diputado Julio María Sanguinetti, mostraba unas manos esposadas sobre un texto que advertía: "Ellos votan para que usted no pueda votar nunca más".

Las imágenes del Kremlin, el muro de Berlín, los tanques y el infaltable oso ruso formaron parte de la escenografía. El Partido Demócrata Cristiano, cofundador del FA, fue definido en esa campaña como Peón Del Comunismo. En coincidencia, al obispo de Maldonado Antonio Corso los canales 4, 10 y 12 le dieron cadena nacional para advertir a los fieles que no cayeran en la tentación de votar a la izquierda.

El folclorista argentino Jorge Cafrune tuvo que cantar en una feria del FA, en el parque Rodó, rodeado de fuerzas de choque de la Guardia Metropolitana y un barco de guerra a pocos metros de la costa.

El peligro de que la izquierda ganara en la capital llevó a los creativos del miedo a la frase: "Quieren apoderarse del municipio de Montevideo para aterrorizar la ciudad". Horas antes de las elecciones apareció una doble página con fotos donde se veían locales universitarios pintados con consignas revolucionarias y un gran caos. "En esto convirtieron nuestros centros docentes. ¿También les vamos a entregar la Intendencia de Montevideo?"

Aunque finalmente el intendente electo fue el pachequista Óscar Rachetti, en un aviso de la 15 podía leerse una frase que pretendía alentar a votar al candidato de Batlle y Sanguinetti a la comuna: "Sólo Pintos Risso puede ganarle al comunismo en Montevideo". El sábado previo a las elecciones, por primera vez, blancos y colorados recorrieron juntos la ciudad en lo que se denominó "caravana por la democracia y la libertad".

MONTEVIDEO TU FANTASMA. Aunque volvieron los atentados a locales políticos, después del trauma que significó la dictadura la campaña electoral de 1984 fue casi de guante blanco.

En 1989, en cambio, el miedo formó parte de los ritos antes de ir a las urnas en el referendo que pretendió derogar la ley de caducidad. Un aviso con la imagen de Sara Méndez fue prohibido. Los "cucos" formaron parte también de las elecciones que ese año ganó Luis Alberto Lacalle. Éstos, sin embargo, no fueron agitados especialmente por los blancos sino nuevamente por el pachequismo, ya en decadencia, y el sector liderado por Sanguinetti.

Mientras el llamado socialismo real se caía a pedazos, los montevideanos colocaron por primera vez a un socialista en el gobierno de la ciudad y la 1001 se convirtió en la primera lista del FA. El comunismo siguió compitiendo con los tupamaros en el ranking del miedo, aunque estos últimos todavía no eran vistos como el peligro electoral en que se convirtieron gracias al "fenómeno Mujica".

"La participación de los tupamaros haría inviable la Intendencia de Montevideo", fue una de las "noticias" que publicaba El País, junto a otra que informaba que en caso de ganar el FA los comités de base actuarían como órganos del municipio.

La propaganda sin firma esta vez estuvo dirigida a ganar votos de izquierda para que se arrepintieran por los pecados cometidos por Lenin y Stalin. "Compañero, anímese a reconocer los hechos", decía uno de los avisos.

El profesor paradójico, eje de la campaña de la 1001 personificado por el publicitario Horacio Buscaglia, tuvo incluso una réplica sin firma que salió sólo en Canal 12 y en El País.

El 22 de noviembre, a menos de una semana de las elecciones, Pablo Millor lanzó en un acto de la candidatura de Pacheco el dato de que Tabaré Vázquez había estado entre los que saludaron a Gregorio Álvarez en agosto de 1981 cuando éste se convirtió en dictador. Aunque efectivamente un tal doctor Tabaré Vázquez figura entre los que enviaron saludos a Álvarez (El País, 30-VIII-81), e incluso el actual presidente del EP-FA fue entrevistado en el suplemento dominical del diario exclusivamente sobre cuestiones de su profesión previo a un viaje a Japón, el entonces candidato a la Intendencia Tabaré Vázquez desmintió tajantemente la acusación. Luego se comprobó que el "doctor Vázquez" mencionado en el diario era un odontólogo. "Pablito, te va a crecer la nariz", contestó en la época el profesor paradójico a través de uno de sus spots.

Cierto terrorismo verbal contra el candidato de la izquierda fue empleado por el ingeniero Carlos Cat, que le disputaba a Vázquez la Intendencia. Tanto durante el debate en el programa Prioridad de Canal 10 como en entrevistas radiales, Cat utilizó un editorial del quincenario Tupamaros que llamaba a "parar el malón de los poderosos" mediante "pueblo en la calle para hacer realidad el programa municipal". El candidato herrerista interpretó interesadamente que el MLN quería poner "a la Intendencia en pie de guerra contra el gobierno nacional" y de esa forma atacar, como en el pasado, "las bases de la concordia y la tolerancia".

En las elecciones de 1994 y 1999 la amenaza marxista, ahora en forma genérica, tampoco faltó a la cita. Ésta fue utilizada por Sanguinetti -se dice que con éxito- en su debate televisivo con Vázquez, durante el último tramo de la campaña que llevó al líder del Foro Batllista por segunda vez a la Presidencia.

Batlle también apeló a los fantasmas durante su carrera a la Presidencia en 1999. En un acto en Estación Peñarol, cuando todavía no se hablaba de revolución del centro, dijo que "el 31 de octubre se juega mucho más que la victoria de un partido, se juega el camino de la libertad, esa libertad que le garantizamos a nuestros adversarios como ellos nos la quisieron quitar a nosotros. Si nos amenazan con la revolución, con la violencia, yo les aseguro que de nosotros no tendrán revolución, sino la paz que les ha permitido a ellos vivir en libertad". Más tarde, hablando ante un reducido auditorio en la localidad canaria de San Antonio, Batlle dijo derecho viejo que la cuestión es entre "un país a la uruguaya o un país a la cubana". Aunque parezca extraño, el veterano político apeló a los mismos argumentos de 1971 cuando se decía: si los vota a "ellos" puede ser la última vez.

 
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