Viento
de cambio en el Sur
Niko
Schvarz
En el reportaje
efectuado el lunes 18 por La Nación de Buenos Aires, Tabaré
Vázquez habla de "un viento de cambio en la comarca del Sur" que
augura "tiempos nuevos para nuestros países". Se refería
a las elecciones uruguayas, pero su visión se extendía a
varias naciones sureñas. Un conjunto de hechos confluye en la dirección
señalada, y varios se verificarán el último día
del mes, una coincidencia que quizá no sea sólo cronológica.
Izquierda madura para gobernar
El lunes pasado el candidato presidencial
del EP-FA-NM se entrevistó en la Casa Rosada con el presidente Néstor
Kirchner y luego participó en el acto multitudinario que expresó
la voluntad de numerosos compatriotas residentes en la vecina orilla de
venir a votar el 31.
Poniendo como ejemplos el "gobierno
exitoso de Lula" en Brasil, las realizaciones de Kirchner en Argentina,
de Chávez en Venezuela, de Lagos en Chile, Vázquez extrajo
esta conclusión: "Se ha ido demostrando que la izquierda latinoamericana
tiene la madurez, el conocimiento y la capacidad suficiente para gobernar".
Claro está, ninguna de esas experiencias se puede extrapolar al
Uruguay. Pero "este viento de cambio en la comarca del Sur marca tiempos
nuevos para nuestros países, que tendremos que consolidar con mucho
trabajo".
Y con el objetivo primordial de cambiar.
No un cambio de fachada o mimético, sino ir construyendo "un Uruguay
distinto". "Llegaremos al gobierno para introducir cambios. Será
una renovación de actitudes y de forma de gobernar. Esto se verá
inmediatamente", señaló Vázquez, y aludió al
programa discutido en profundidad y aprobado en el Congreso de la fuerza
política y consultado con todos los sectores de la sociedad civil,
para constituir hoy el programa único de la izquierda. El primer
punto del programa es combatir la desigualdad y la pobreza que afecta a
un tercio de los uruguayos. Ese es el cáncer que corroe al Uruguay.
"En Uruguay hubo gente que comió pasto en el peor momento de la
crisis. No puede haber niños desnutridos en un país con tantos
recursos".
De ahí pasó al cuadro
regional. "La prioridad será fortalecer institucionalmente al Mercosur,
y a partir de esto abrirnos al resto del mundo".
Y a la condena a la guerra. "Con
Estados Unidos vamos a tener una relación correcta (...) a través
de las vías institucionales y con mutuo respeto. Pero nuestra fuerza
política no está de acuerdo con la política belicista
del gobierno de Estados Unidos, y con una actitud que no respetó
e ignoró el derecho internacional".
Comunidad Sudamericana
Estas declaraciones coincidieron
con un avance en el proceso de creación de la Comunidad Sudamericana
de Naciones, a partir del acuerdo protocolizado el mismo lunes en la sede
de la Aladi en Montevideo entre el Mercosur y la Comunidad Andina de Naciones
(CAN). Según el canciller de Perú, Manuel Rodríguez
Cuadros, en diálogo con el presidente del Comité de Representantes
Permanentes del Mercosur, Eduardo Duhalde, este objetivo podría
institucionalizarse en la 3ª reunión de jefes de Estado y de
gobierno sudamericanos el 8 y 9 de diciembre en Cuzco, Perú. Allí
podría suscribirse el acta de nacimiento de la Comunidad Sudamericana
de Naciones, que englobaría a todas las naciones de la América
del Sur (salvo las Guayanas). Sería un hito relevante en el camino
integracionista, que cambiaría el patrón histórico
de las relaciones en el continente, hacia dentro y hacia afuera.
Según el canciller limeño,
el paso siguiente sería la creación del Parlamento Sudamericano.
Este tema se debate en el ámbito del Mercosur. El Parlamento del
Mercosur es sostenido por Brasil y Argentina, en Uruguay hay opiniones
divergentes. Una de las objeciones es el peso relativo de los países,
según su población. Pero en verdad, como se argumentó
en ámbitos diversos, en ese Parlamento las decisiones se adoptan
por afinidades políticas, como sucede en el Parlamento Europeo,
en el cual se configuran grandes corrientes por encima de fronteras (socialistas,
derecha y socialcristianos, verdes, izquierda unitaria y verdes nórdicos).
El día 31
El 31 coinciden las elecciones uruguayas
con el segundo turno de las municipales brasileñas y las regionales
de gobernadores y alcaldes en Venezuela, que siguen al referéndum
del 15 de agosto en el cual el presidente Chávez resultó
confirmado por una mayoría categórica. Estos comicios se
presentan con augurios auspiciosos para el gobierno. La oposición
está más dividida que nunca por su fracaso en el referéndum
y en las maniobras posteriores. Varios candidatos conspicuos se retiraron,
entre ellos el alcalde mayor de Caracas, Alfredo Peña, que renunció
a presentarse a la reelección cuando en las encuestas su porcentaje
se vio quintuplicado por el candidato chavista Juan Barreto.
No es el único caso.
Publicado en La República
el 22 de Octubre de 2004
Niko
Schvarz
nikomar@adinet.com.uy
* Publicista uruguayo, miembro
de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente
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