| La
Jornada de México - 24 de Octubre de 2004
Si ganase
Bush...
Guillermo
Almeyra
Es posible
que, contrariando los deseos de la mitad del electorado de Estados Unidos
y de la inmensa mayoría de la población mundial, pueda ser
relegido el funesto y temido George W. Bush, abanderado de la derecha fundamentalista
y ultraconservadora de ese país y agente de un puñado de
grandes empresas de la energía y del lobby armamentista.
En efecto, a pesar de la división
del establishment, marcada por la oposición de grandes grupos
empresariales y de la administración y por las resistencias de círculos
militares y la campaña, por ejemplo, del New York Times,
Bush cuenta en su favor -gane o pierda- con el nacionalismo conservador,
la formación religiosa, la ignorancia y el racismo que tanto pesan
en la cultura del estadunidense medio, tanto si éste se abstiene
como si vota por los demócratas o por los republicanos. La falta
de una educación en la lucha de clase y el hecho de que Estados
Unidos jamás fue invadido hace, por ejemplo, que buena parte de
los sindicalizados le atribuyan mayor peso al permiso de vender libremente
armas a los particulares o a la oposición de Bush al aborto que
a la política impositiva en favor de los capitalistas o la política
belicista del gobierno de George el Conquistador de Asia, hecho que podría
llevar a una parte importante de los obreros a votar por éste. Por
consiguiente, es posible un neofascismo con base de masas en Estados Unidos.
Al fin y al cabo, Mussolini, hasta que la guerra devastó Italia,
contaba con una mayoría aplastante y Hitler también fue elegido
primer ministro con amplia mayoría...
¿Cuáles serían
las consecuencias de esa victoria? En Estados Unidos mismo, nuevos ataques
a los derechos democráticos, persecución a los intelectuales,
algunos de los cuales deberían emigrar, mordaza a los medios de
información, orientación ultrarreaccionaria en los centros
de estudio. Por supuesto, también reacciones estudiantiles y de
sectores populares, una protesta creciente contra la política que
golpea duramente a los mismos y movilizaciones contra la guerra, cuya extensión
posible a Siria e Irán y su clara orientación hacia un conflicto
nuclear con China inevitablemente requerirá muchos más soldados
y hasta la conscripción militar obligatoria. En el campo mundial,
el aumento del conflicto con la Unión Europea, más guerra
en Oriente, la "solución final" en Palestina (o sea, la expulsión
brutal de los cientos de miles de palestinos de su tierra natal), ruptura
potencial con los países árabes, preparación de la
guerra, abiertamente, contra China, sea para obligarla a quedar en posición
de semicolonia, sea para impedir su desarrollo como potencia industrial,
comercial y militar. Con las armas y sobre todo o sólo con ellas
Bush intentaría reforzar el dólar y reanimar la economía
estadunidense.
En América Latina nos esperaría
el envío de tropas a Colombia, en aplicación del Plan Colombia,
el ALCA, venciendo las resistencias populares y de los gobiernos que vacilan,
el intento de acabar con el gobierno de Cuba y con el de Venezuela y, naturalmente,
la resolución de impedir por todos los medios, sin excepción
alguna, incluyendo la "solución Colosio", que en México pueda
imponerse un presidente que no sea, en un ciento por ciento, servil frente
a Washington y, por lo tanto, antinacional y represivo.
Es obvio que esta previsión
-esperemos- podría no confirmarse y Kerry podría ser el nuevo
presidente. Pero eso no eliminaría ni el conservadurismo de masas
ni el nacionalismo xenófobo que infectan a la población estadunidense.
Además, Estados Unidos (o sea, las clases dominantes) tiene estrategias
que van más allá de los gobiernos y los partidos burgueses
que los ocupan. ¿Acaso Clinton era una tierna ovejita? Por supuesto,
entre Kerry y Bush hay diferencias: por empezar, el primero no está
loco ni es un obcecado e ignorante fundamentalista, lo cual podría
hacer que pensase más en las consecuencias sociales y políticas,
internas e internacionales, de sus actos y no considerase sólo a
sus amigos en las grandes empresas. La carne podría ser servida
con otro acompañamiento y con otra salsa, menos repugnante... De
todos modos, aunque ahora dependemos de lo que digan las urnas, de los
fraudes, de las impugnaciones, o sea, de lo que pase en un terreno que
no es el de los movimientos sociales, la alternativa a ambos candidatos
presidenciales sólo puede venir de un crecimiento de la protesta
y de la autorganización en Estados Unidos con el apoyo importante
de todos los antibelicistas y demócratas del mundo, en oposición
a sus gobiernos respectivos. De las manifestaciones para testimoniar hay
que pasar a los movimientos políticos unitarios por otro proyecto
de país y por otro tipo de gobierno y de régimen político
que lo haga posible. Eso obliga a observar con responsabilidad la gravedad
de la fase actual y, por consiguiente, a superar sectarismos para luchar
todos juntos por la sobrevivencia de la democracia y de la misma humanidad,
ya que el mundo en que vivimos está en peligro.
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