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30 de Octubre de 2004
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Victoria
Milton Romani Gerner
En medio de la campaña electoral la noticia pasó desapercibida. La búsqueda de los niños secuestrados es un capítulo que aún no tiene fin. La historia del Río de la Plata ha quedado definitivamente sellada en esta tragedia, pero también en esta lucha franca, decidida, inquebrantable que nos ha unido a las Madres y las Abuelas, a las de allá y las nuestras. No es solo un desafío humanitario (que por otra parte harto suficiente). Se trata de un desafío ético y político.

El 21 de octubre en Argentina, se ubicó, otra más, una niña secuestrada que hoy tiene 27 años de edad. Es la Verdad. Se hizo Justicia. Su apropiador está preso. Acá empezaremos, también a gozar de Justicia. Una nueva situación de respeto a los jueces va a colaborar en la firmeza necesaria para que los tribunales actúen. Porque es posible, y muchos fiscales y jueces, a pesar de las presiones ya lo han demostrado.

La noticia es densamente emotiva. Removedora. Pero además tiene un sentido. El nombre de esta niña, que su madre en las más trágica de las situación decidió regalarle el nombre de Victoria, tiene un sentido...

"Hace diez días, Estela Carlotto llamó a Canadá para darle a Leontina Puebla de Pérez la noticia que estaba esperando hacía veintisiete años: habían encontrado a su nieta. La joven, que estaba al lado de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, tomó el teléfono para hablar con su abuela. “¿Cómo te llamás?”, preguntó la señora. “Desde hoy me llamo Victoria”, contestó ella. “Soy la de los hilitos azules”, agregó. Ninguna de las dos pudo contener las lágrimas. En agosto de 1977, María Hilda Pérez, hija de Leontina, dio a luz una niña en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) a la que llamó Victoria. Con la esperanza de que la entregaran a su familia, pasó un hilo azul por una de las orejas de su beba, para que pudieran identificarla." 

En el 99, en plena campaña electoral escribí un artículo que denominé "las 567 razones(...) Un Encuentro de amor con la Victoria" . Recordaba a las niñas que por el entonces ya debían tener 25 años que se llamaban Victoria. Puede que sea injusto, porque otro/as llevan nombres como: Anaclara, Líber, Libertad.....Los míos tambien llevan nombres de esperanza, Djamila y Yamandú. Era una forma de resistir y de entregar la posta. Puede parecer un poco abusivo. Creo que no. Todo/as pueden sentirse orgulloso/as de la intención de sus nominaciones. De la vocación y las intenciónes revolucionarias y humanitarias de sus padres.

Más jóvenes, podemos conocer niños que se llaman Mariana o Simón... La misma herenecia libertaria y reivindicadora. 

Viví en Buenos Aires en pleno vuelo rasante del Cóndor. Permanecí luego hasta volver con mi familia al Uruguay en el 85. Con algunos compañeros y compañeras llevamos las fotos de nuestros niños desparecidos a la casa de las Abuelas. Organizamos con nuestras viejas la protesta, la denuncia, la búsqueda. Nos dolía el alma, entre otras cosas porque nuestros niños eran de la misma edad que la de esas fotos que expresaban el terror en su máxima expresión. Fue lo más doloroso de nuestras vidas, de nuestra lucha. Buscamos, investigamos, encontramos. Por eso vivimos y festejamos cada reencuentro. Lo es también con nostros mismos, con algo que nosotros tambien perdimos- mejor dicho, maldito legnuaje-nos fue robado. Ahora, con la apertura de la ESMA, con la correntada popular que quiebra impunidades, con lo que viviremos en nuestro país, tambien sentimos la reparación. 

El 31 de octubre no solo es una elección de gobierno. La Victoria sera del Pueblo, de nosotros, de nuestras alegrías y fracasos, de nuestros niños que hoy son hombres y mujeres de la vida, preñados con las ilusiones y las esperanzad de un mundo mejor, de un hombre y una mujer nuevos. Madres y padres de la vida que hoy ya nos regalan nietos. Con la fuerza de las madres de la vida como las que hacían los paquetes para sus hijos presos, o como las que resistieron en Punta Rieles, o las que acompañaron la olla de los despedidos, escribieron los muros, o ultimamente fueron a despedir a sus hijos al aeropuerto. Madres de la vida como la Tota Quinteros. 

 Estimados todos, ya llegó, está acá: encontramos a Victoria. Conquistaremos la Victoria. Es nuestra como una niña que hoy recupera la libertad. Nos hace feliz, nos repara las penas y nos compromete a redoblar la lucha por la vida y la libertad. 

Milton Romani Gerner
milton.romani@smiweb.com.uy

 
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