Victoria
Milton
Romani Gerner
En
medio de la campaña electoral la noticia pasó desapercibida.
La búsqueda de los niños secuestrados es un capítulo
que aún no tiene fin. La historia del Río de la Plata ha
quedado definitivamente sellada en esta tragedia, pero también en
esta lucha franca, decidida, inquebrantable que nos ha unido a las Madres
y las Abuelas, a las de allá y las nuestras. No es solo un desafío
humanitario (que por otra parte harto suficiente). Se trata de un desafío
ético y político.
El
21 de octubre en Argentina, se ubicó, otra más, una niña
secuestrada que hoy tiene 27 años de edad. Es la Verdad. Se hizo
Justicia. Su apropiador está preso. Acá empezaremos, también
a gozar de Justicia. Una nueva situación de respeto a los jueces
va a colaborar en la firmeza necesaria para que los tribunales actúen.
Porque es posible, y muchos fiscales y jueces, a pesar de las presiones
ya lo han demostrado.
La
noticia es densamente emotiva. Removedora. Pero además tiene un
sentido. El nombre de esta niña, que su madre en las más
trágica de las situación decidió regalarle el nombre
de Victoria, tiene un sentido...
"Hace
diez días, Estela Carlotto llamó a Canadá para darle
a Leontina Puebla de Pérez la noticia que estaba esperando hacía
veintisiete años: habían encontrado a su nieta. La joven,
que estaba al lado de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, tomó
el teléfono para hablar con su abuela. “¿Cómo te llamás?”,
preguntó la señora. “Desde hoy me llamo Victoria”,
contestó ella. “Soy la de los hilitos azules”, agregó. Ninguna
de las dos pudo contener las lágrimas. En agosto de 1977, María
Hilda Pérez, hija de Leontina, dio a luz una niña en la Escuela
de Mecánica de la Armada (ESMA) a la que llamó Victoria.
Con la esperanza de que la entregaran a su familia, pasó un hilo
azul por una de las orejas de su beba, para que pudieran identificarla."
En
el 99, en plena campaña electoral escribí un artículo
que denominé "las 567 razones(...) Un Encuentro de amor con la Victoria"
. Recordaba a las niñas que por el entonces ya debían tener
25 años que se llamaban Victoria. Puede que sea injusto, porque
otro/as llevan nombres como: Anaclara, Líber, Libertad.....Los míos
tambien llevan nombres de esperanza, Djamila y Yamandú. Era una
forma de resistir y de entregar la posta. Puede parecer un poco abusivo.
Creo que no. Todo/as pueden sentirse orgulloso/as de la intención
de sus nominaciones. De la vocación y las intenciónes revolucionarias
y humanitarias de sus padres.
Más
jóvenes, podemos conocer niños que se llaman Mariana o Simón...
La misma herenecia libertaria y reivindicadora.
Viví
en Buenos Aires en pleno vuelo rasante del Cóndor. Permanecí
luego hasta volver con mi familia al Uruguay en el 85. Con algunos compañeros
y compañeras llevamos las fotos de nuestros niños desparecidos
a la casa de las Abuelas. Organizamos con nuestras viejas la protesta,
la denuncia, la búsqueda. Nos dolía el alma, entre otras
cosas porque nuestros niños eran de la misma edad que la de esas
fotos que expresaban el terror en su máxima expresión. Fue
lo más doloroso de nuestras vidas, de nuestra lucha. Buscamos, investigamos,
encontramos. Por eso vivimos y festejamos cada reencuentro. Lo es también
con nostros mismos, con algo que nosotros tambien perdimos- mejor dicho,
maldito legnuaje-nos fue robado. Ahora, con la apertura de la ESMA, con
la correntada popular que quiebra impunidades, con lo que viviremos en
nuestro país, tambien sentimos la reparación.
El
31 de octubre no solo es una elección de gobierno. La Victoria sera
del Pueblo, de nosotros, de nuestras alegrías y fracasos, de nuestros
niños que hoy son hombres y mujeres de la vida, preñados
con las ilusiones y las esperanzad de un mundo mejor, de un hombre y una
mujer nuevos. Madres y padres de la vida que hoy ya nos regalan nietos.
Con la fuerza de las madres de la vida como las que hacían los paquetes
para sus hijos presos, o como las que resistieron en Punta Rieles, o las
que acompañaron la olla de los despedidos, escribieron los muros,
o ultimamente fueron a despedir a sus hijos al aeropuerto. Madres de la
vida como la Tota Quinteros.
Estimados
todos, ya llegó, está acá: encontramos a Victoria.
Conquistaremos la Victoria. Es nuestra como una niña que hoy recupera
la libertad. Nos hace feliz, nos repara las penas y nos compromete a redoblar
la lucha por la vida y la libertad.
Milton
Romani Gerner
milton.romani@smiweb.com.uy
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