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Periódico de Catalunya - 26 de Octubre de 2004
Pucherazo
a la americana
Josep
Pernau
Dentro de
ocho días, las urnas norteamericanas ofrecerán el nombre
de un ganador de los comicios presidenciales. Pero ¿será
realmente el candidato más votado?
A medida que se aproxima la fecha
del 2 de noviembre se incrementan las sospechas de fraude. Las trampas
de hace cuatro años en Florida pesan mucho. Si hubo engaños
con los votos una vez, las falsedades se pueden repetir. Hay apaños
ingeniosos, como el de inscribir como electora a Mary Poppins. Otros son
muy burdos, como el de mantener en el censo a personas muertas o el de
los ciudadanos que figuran hasta 40 veces en las listas de votantes.
Está muy mal que estas tropelías
se cometan en cualquier país. Pero es mucho peor que se perpetren
en Estados Unidos, que quiere dar lecciones al mundo de democracia y de
hacer las cosas bien. Dicho sin segunda intención y sólo
a título de ejemplo, no sorprendería tanto que se registraran
en España, donde dicen que lo de resucitar a los muertos para que
voten ha ocurrido muchas veces, sobre todo en las zonas históricamente
mandadas por el poder caciquil. Al fin y al cabo, la lengua española
tiene una palabra para denominar las prácticas tramposas de amañar
la voluntad popular: la de pucherazo. La existencia de la palabra
demuestra dos cosas: la riqueza del castellano y la tradición del
fraude.
Se habla y se escribe sobre la escasa
limpieza electoral norteamericana como de algo de lo más natural.
Ni siquiera llama la atención el mal ejemplo que se ofrece a los
países que se incorporan al saludable ejercicio de votar. Si esto
ocurre en Estados Unidos, horroriza pensar en lo que sucederá en
Irak el día en que la población decida saldar sus diferencias
en las urnas. |
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