Montevideo, 31
de octubre. Desde las primeras horas de la mañana miles de uruguayos
comenzaron a llegar a los centros de votación, en el ambiente de
la expectativa y entusiasmo que causaba entre la población la posibilidad
de que triunfara en primera vuelta electoral la coalición de izquierda
Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría (EP-FA-NM), y
el significado de un giro de 180 grados en la política uruguaya
que esto implicaba. Ya en las primera horas de la tarde se registraba 60
por ciento de votantes, y en algunos lugares 90 por ciento de los inscritos
había votado, pero la sensación de triunfo en los frenteamplistas
era indetenible.
Las elecciones para elegir presidente
y vicepresidente, diputados y senadores crearon una expectativa no sólo
local sino regional por la posibilidad de triunfo de una izquierda que
acumuló fuerzas durante años superando cárceles, persecuciones,
muertes, desapariciones y exilio. Mas de 300 dirigentes políticos
y sociales de la región llegaron aquí para festejar el triunfo,
entre ellos las Madres de Plaza de Mayo en sus dos versiones.
El candidato de la coalición
EP-FA-NM, Tabaré Vázquez, votó en la mañana
el barrio popular de La Teja, donde nació. En la mayoría
de las casas sencillas ondeaban las banderas azul, rojo y blanco y la alegría
de los pobladores no dejaba margen de duda de que el barrio todo era frenteamplista.
Su principal rival, Jorge Larrañaga, del Partido Blanco -quien insistió
en esos momentos en que habría segunda vuelta- fue a votar al Paysandú,
a 378 kilómetros de esta capital. El tercero en la disputa, Guillermo
Stirling, lo hizo en esta capital, donde se le vio resignado y mencionó
que el tiempo había jugado en su contra, aunque muchos analistas
estiman que el gobierno del presidente Jorge Batlle y el ex gobernante
Julio María Sanguinetti, con su macartismo de los últimos
días, habían dejado sin aire al hombre elegido por el oficial
Partido Colorado. Esta ha sido la mayor derrota en su historia.
Las elecciones se desarrollaron en
absoluta tranquilidad y en un clima festivo, donde el ir y venir de banderas
llevadas en automóvil o agitadas por la gente que caminaba desde
distintos lugares hacia el centro ya desde media tarde para estar a la
hora del festejo, parecía una escena de película de otro
tiempo. Emocionante era ver los carritos de los juntadores de cartón
y papel, engalanados con banderas siempre agitadas al viento.
Ganó en las calles antes
que en las urnas
Antes de las urnas el Frente Amplio
había triunfado en las calles.
Era imposible detener la pasión
frenteamplista desbordada desde hora temprana. Habían esperado 33
años desde la creación del FA en febrero de 1971 y tejido
laboriosamente una serie de uniones que al paso del tiempo y después
del final de la dictadura comenzó a dar sus frutos, y ya desde 1989
se había comenzado a instalar con presencia creciente esta tercera
fuerza política que terminaría en estas horas con el bipartidismo
que gobernó el país en toda su historia.
En un momento, al caer la tarde el
ex dirigente tupamaro, José Pepe Mujica, quizá la
figura más popular en estos comicios, pidió que se calmaran
las caravanas de autos para no impedir que llegaran a los centros de votación
los más atrasados electores, en su mayoría los más
jóvenes.
La Jornada estuvo en barrios
como El Cerro, tradicional reducto de los trabajadores uruguayos -en tiempos
en que había trabajo- y con una larga tradición de lucha
donde el Frente Amplio cuenta con 90 por ciento de los votos en favor.
Era indescriptible el entusiasmo de los pobladores. En San José,
a unos 93 kilómetros de esta capital, reducto blanco de toda la
vida, las elecciones transcurrían en una tranquilidad de siesta,
aunque a veces interrumpida por el colorido paso de automóviles
o de personas que iban agitando banderas. Allí, en el comité
frenteamplista esperaban aumentar su votación en estos comicios,
y se veían muchos jóvenes incorporados a la coalición
de izquierda. En los 19 departamentos en que se divide el país,
y sin incidentes importantes, todo era fiesta.
Tabaré Vázquez luego
de votar envió un saludo especial al gobierno argentino. "Fue la
república Argentina la cuna que recibió a cientos de miles
de uruguayos que no teniendo trabajo o posibilidad de una vida digna en
Uruguay, recurrieron al país hermano que los recibió con
mucho amor", afirmó Vázquez.
Allí ratificó también
lo que había manifestado en la conferencia con un grupo de enviados
y corresponsales el viernes pasado señalando que si ganaba su gobierno
iba a "extender una mano fraterna a todos porque para construir el Uruguay
del futuro".
Sanguinetti y su "clima particular"
En tanto, el ex dos veces presidente
Julio María Sanguinetti, que fue muy criticado aquí y en
el exterior por acciones calificadas como guerra sucia contra el
EP-FA-NM, intentó instalar una sensación de "clima particular"
denunciando que hubo
piquetes (grupos de personas) hasta las tres
de la mañana en las salidas de Montevideo que impedían el
traslado de camiones que conducían a personas que iban a votar al
interior del país.
Esto fue interpretado como una actitud
"provocadora y lamentable".
Aun en medio del festejo todos los
dirigentes con que habló esta enviada manifestaban que al futuro
gobierno le espera una dura tarea para responder a las prioridades, a los
retrocesos del país fundamentalmente en lo social y económico.
Las 37 listas al Senado y 505 listas para la Cámara de Diputados,
distribuidas entre todos los lemas y sublemas en muchos casos de los mismos
partidos, atrasaron sin duda el conteo.
Uruguay dio un ejemplo por el nivel
de politización de su gente, su sentido del respeto por las reglas
del juego democrático. En este país se respira un aire difícil
de encontrar en el resto de América Latina.
Otra historia ha comenzado aquí
al igual que para Brasil, Argentina, Paraguay, Chile y Venezuela, esto
es otro paso inestimable para el proyecto de unidad continental que se
teje con tantas dificultades.