Montevideo, 1º
de noviembre. Tras una noche de festejos por el histórico triunfo
de la izquierda uruguaya, el equipo del presidente electo Tabaré
Vázquez iniciaba este lunes las tareas para la transición
gubernamental, aunque la Corte Electoral dijo que aún no podía
confirmar la victoria en primera ronda de la coalición Encuentro
Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría (EP-FA-NM) porque debe revisar
unos 30 mil votos objetados.
Algunos analistas consideraron extraño
que primero el conteo hubiera dado más de 52 por ciento a la coalición
para que después la corte entregara la cifra de 50.69 por ciento
de los sufragios, manteniendo una expectativa que provocó enojo
en la población, que festejó hasta el amanecer el resultado
que acabó con más de 170 años de bipartidismo.
El Partido Blanco (Nacional) habría
obtenido 34 por ciento, mientras el oficialista Partido Colorado sufrió
el más serio revés en su historia al alcanzar apenas 10 por
ciento. En todo caso, Tabaré Vázquez ha sido reconocido como
presidente electo por las fuerzas políticas, y la negativa de la
corte sería apenas una formalidad.
Según las cifras oficiales,
Vázquez tendrá mayoría parlamentaria: 16 senadores,
contra 10 de los blancos y tres de los colorados, y al menos 51 diputados,
mientras nacionales y colorados obtuvieron 34 y 10, respectivamente. Tres
bancas aún no asignadas, una de ellas en la Cámara Alta,
se conocerán cuando se resuelva el asunto de los votos objetados.
Quien se reveló como el fenómeno
de la jornada electoral fue el ex guerrillero tupamaro José Pepe
Mujica, quien durante la dictadura militar de los años 70 pasó
siete años de los 13 que estuvo en prisión en confinamiento
solitario en un pozo. Este hombre que llega al Congreso en una vieja motocicleta
y trabaja en su granja resultó ser el más votado y además
su movimiento cosechó más sufragios que otros de la coalición.
La izquierda también arrasó
en la consulta sobre el proyecto de reforma constitucional que busca mantener
el estratégico servicio de suministro de agua en manos del Estado,
al obtener más de 65 por ciento de los votos, en sintonía
con la tradicional oposición de los uruguayos a las privatizaciones.
Vázquez, un oncólogo
de 64 años que estuvo al frente de la alcaldía de Montevideo
y no logró alcanzar la presidencia en las elecciones anteriores,
cuando las fuerzas de derecha se unieron en segunda vuelta, ya comenzó
a trabajar con su equipo en la transición, y el asesor del mandatario
electo, Gonzalo Fernández, se reunió este lunes con el equipo
del actual presidente, Jorge Batlle.
El moderado Danilo Astori, cuyo movimiento
fue el segundo más votado en la coalición y quien será
ministro de Economía, es hasta ahora el único designado en
el gabinete que asumirá en marzo próximo. Esa designación
fue, según analistas, la que captó votos de sectores tradicionales
y provocó una buena respuesta de la bolsa.
En todo caso, la victoria frenteamplista
además quebró 174 años de dominio de la derecha en
Uruguay, es decir, desde su independencia, llevando por primera vez a la
izquierda al poder. El ex general Víctor Licandro, quien a los 86
años continúa como presidente de la Comisión de Defensa
del Frente Amplio y en asuntos de control ético partidario, habló
para La Jornada de aquel día de febrero de 1971, cuando lo
pasó a buscar el también general Líber Seregni (fallecido
en marzo pasado) para ir al acto de fundación del Frente Amplio:
"Desde allí hasta ahora corrió mucho agua, pero fundamentalmente
la constancia de un trabajo de militancia que siempre se fue renovando.
Este triunfo fue la gota cayendo y horadando la piedra", dice, pero advierte
también que "ahora viene lo más difícil", en un país
donde una devastadora crisis tiene a un índice de desempleo récord
y de pobreza que se duplican y siguen obligando a miles a emigrar.
El semanario local Brecha
indicaba justamente que el voto de 40 mil uruguayos que llegaron del exterior
resultaron decisivos para la victoria de Vázquez.
Anoche, el general Licandro, uno
de los pocos sobrevivientes de aquel Frente Amplio, fue ovacionado cuando
apareció en el balcón junto a Tabaré Vázquez.
"Todos pensamos que Líber estaba allí como en sus primeros
momentos", dijo al referirse al emblemático líder frenteamplista.
Licandro también estuvo preso como Seregni, durante 10 años,
bajo la dictadura.
La Jornada consultó
también al senador Rafael Michelini, dirigente de Nueva Mayoría,
e hijo de otro líder emblemático, Zelmar Michelini, quien
fue secuestrado y asesinado en Argentina en mayo de 1976: "Es un triunfo
del pueblo y de todos los ausentes. Hay que destacar primero que es un
cambio histórico para el país, que repercutirá en
la región y en América Latina. Segundo, que algo empieza
a cambiar para los miles de niños que se acuestan con hambre, porque
los planes (sociales) si están y son posibles".
En el tema de derechos humanos, por
lo pronto, ya se debate sobre si debe ser derogada la Ley de Caducidad,
que impide juzgar a los responsables de la dictadura, y aquellos que estiman
que el artículo cuarto de la misma favorece una investigación.
"Sería un error político de principiantes la derogación
de esa ley, porque significaría aceptar cosa juzgada, cuando la
ley en su artículo cuarto nos permite revisar todo", y así
quizás abrir las puertas al derecho internacional, dice Michelini,
quien advierte que una de las mayores amenazas al gobierno frenteamplista
"sería no estar atentos a temas de transparencia o abusos del poder
en que muchos políticos llegan a caer".
Coincide con Michelini en el tema
de los derechos humanos Sara Méndez, víctima sobreviviente
de la Operación Cóndor (de coordinación represiva
de las dictaduras del Cono Sur en los años 70) y quien fue reconocida
por la desesperada búsqueda del hijo que le fue arrebatado a sólo
20 días de nacido. "El tema de cómo acabar con la impunidad
es clave en el futuro uruguayo. Pero debemos evitar un vacío jurídico
y la aplicación del artículo cuarto de la Ley de Caducidad,
que obliga a investigar las desapariciones forzadas abre posibilidades
de justicia".
En tanto, desde el exterior continuaron
llegando felicitaciones al mandatario electo uruguayo, incluyendo la del
Departamento de Estado estadunidense. Para Cuba, el triunfo de Vázquez
sería una puerta al restablecimiento de las relaciones bilaterales
rotas en 2002, según indicó el canciller de la isla. La embajada
argentina destacó las "afinidades" de Vázquez con el presidente
Néstor Kirchner. Y el venezolano Hugo Chávez dio la bienvenida
al uruguayo a "la línea de batalla" por la integración de
América del Sur.