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5 de Noviembre de 2004
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La República de Uruguay - 5 de Noviembre de 2004

"Si al país le va bien y podemos cumplir nuestra misión,
a nosotros nos irá bien, sea cual sea el gobierno"

FFAA preveían triunfo de Vázquez
y esperan con "calma expectativa"
al futuro gobierno

 
Existen conversaciones entre las Fuerzas Armadas y el Encuentro Progresista. Se coordinó seguridad del Centro Militar por manifestaciones. Futuro gobierno debe designar a ocho oficiales en el Poder Ejecutivo y el Ministerio de Defensa. Vázquez hablará con Batlle sobre el futuro comandante del Ejército, ante el retiro del general Pomoli.
Roger Rodríguez
Las Fuerzas Armadas uruguaya tenían previsto el triunfo de la izquierda en las elecciones del domingo 31 y aguardan con "calma expectativa" el proceso de un nuevo relacionamiento, que ya han comenzado a tener, con el gobierno que el próximo 1º de marzo asumirá el electo presidente Tabaré Vázquez.

"En los "casinos de oficiales" se siguió el proceso electoral como en cualquier casa o bar de la ciudad, y no se crea que no hubo militares que votaran al Frente Amplio", dijo un oficial consultado por LA REPUBLICA sobre el futuro relacionamiento con un gobierno de izquierda.

El Encuentro Progresista analiza en el actual período de transición a qué oficiales elegirá para ocupar ocho cargos estratégicos en el futuro Poder Ejecutivo: el jefe de la Casa Militar, los tres edecanes del Presidente, el edecán del vicepresidente y tres asesores del ministro de Defensa.

Las relaciones con las Fuerzas Armadas, el nombramiento de esos oficiales en el futuro Poder Ejecutivo y la designación del próximo comandante en jefe del Ejército, ante el pase a retiro del general Santiago Pomoli, serán puntos de la agenda de la reunión que Vázquez sostendrá con el presidente Jorge Batlle. 

Contactos parlamentarios

El proclamado secretario de la Presidencia de la República, Dr. Gonzalo Fernández, encabezaría los contactos con los actuales mandos militares, que ya mantienen diversos niveles de relacionamiento con los legisladores de la izquierda que integran las Comisiones de Defensa de ambas cámaras.

El senador Eleuterio Fernández Huidobro, presidente de la comisión de Defensa de la Cámara Alta, se entrevistó en agosto con el comandante en jefe de la Armada, vicealmirante Tabaré Daners, para analizar los gastos del arma luego de que el dirigente tupamaro escribiera del tema en LA REPUBLICA. 

El senador socialista José Luis Korzeniak, también miembro de la comisión senaturial, realizó la campaña electoral, acompañado por el capitán de navío (r) Alex Lebel (hijo del marino frenteamplista Oscar Lebel), con quien analizó el tema militar en varios reportajes de radio y prensa en el interior del país.

Por su parte, el diputado vertientista José Bayardi ­a quien se señala como posible viceministro de Defensa­ mantendría contactos directos con buena parte de la oficialidad militar luego de realizar en los últimos años diversos cursos especializados en el Centro de Altos Estudios Nacionales (CALEN). 

Los "chispazos" políticos

Con un histórico antecedente de enfrentamientos desde la década del sesenta, las fuerzas armadas y la izquierda uruguaya protagonizaron durante el actual gobierno de Jorge Batlle varios incidentes, que marcaron algunas sensibles diferencias políticas y estratégicas.

La bancada parlamentaria del Encuentro Progresista, que por años había negado sus votos a las maniobras "Operaciones Unitas", no ha compartido en el último período las decisiones del gobierno en cuanto a la participación de los efectivos uruguayos en algunas de las Misiones de Paz de la ONU.

En su condición de integrante de la Comisión para la Paz, Gonzalo Fernández no fue autorizado a mantener una reunión con el comandante en jefe del Ejército, general Carlos Daners, que había sido acordada en mayo de 2001 por el jefe de la Casa Militar, coronel Ricardo González Falcón.

Tampoco al líder frenteamplista Tabaré Vázquez le fue permitido mantener un encuentro con los comandantes de las Fuerzas Armadas para dialogar sobre el tema militar en el marco de la campaña electoral, a diferencia del candidato colorado Guillermo Stirling, quien se reunió con los mandos castences. 

Las "señales" previas

Como contrapartida, tras las elecciones de 1999, cuando Tabaré Vázquez fue el candidato más votado y el colorado Jorge Batlle ganó la Presidencia en un balotaje con el apoyo del Partido Nacional, varios voceros militares dieron "señales" ante la eventualidad de un futuro gobierno de la izquierda.

Esos "gestos" se vieron en la coordinación con la Intendencia Municipal de Montevideo del "Plan Invierno" para asistir a los indigentes, pasando por algunas obras públicas como el saneamiento del Arroyo Miguelete, hasta llegar a la invitación de dirigentes de izquierda a actividades protocolares.

Al asumir su cargo como comandante de la Armada, el vicealmirante Tabaré Daners dijo en una entrevista que la relación de las Fuerzas Armadas y un eventual gobierno de izquierda "tendría que ser exactamente igual" a la que los militares tuvieron con las administraciones coloradas y blancas.

Días antes del fallecimiento del general Líber Seregni, el comandante de la División de Ejército II, general Francisco Wins, decidió colocar en la Sala de Honor un retrato del fundador del Frente Amplio, quien comandó esa unidad militar en 1967 y, la Fuerza Aérea publicó un aviso fúnebre ante su muerte. 

Seguridad coordinada

Durante el acto de cierre de campaña del Encuentro Progresista, el pasado miércoles 27 de octubre, las Fuerzas Armadas y el Frente Amplio acordaron, a través del Ministerio del Interior, que los militantes de seguridad de la izquierda se encargaran de proteger las instalaciones del Centro Militar.

El club castrense, ubicado en Avenida de Libertador y Paysandú, a sólo dos cuadras de donde se instaló el estrado desde el que Tabaré Vázquez habló a una multitud estimada en 500 personas, designó como "contacto" a un coronel para coordinar el operativo de seguridad que la Policía "prefirió" no realizar.

El antecedente sirvió para que durante los festejos del 31 de octubre, el abogado Gonzalo Fernández mantuviera contactos con el comandante del Ejército, general Santiago Pomoli, y los servicios de inteligencia de las tres armas ante la eventualidad de que se produjera algún incidente callejero.

Hasta pasada la medianoche, cuando las oficinas de la Dirección Nacional de Información del Estado (Dinacie) de Avenida Luis A. de Herrera y Monte Caseros ya tenían apagadas sus luces, los "servicios" militares recorrían la ciudad para desestimar "rumores" de violencia que habían sido "filtrados". 

El futuro comandante

El próximo 30 de noviembre al finalizar el denominado "año militar", el actual Poder Ejecutivo deberá decidir sobre mandos y ascensos ante el retiro del actual comandante en jefe del Ejército, general Santiago Pomoli, quien será relevado de su mando el próximo 1º de febrero de 2005.

En el orden de derecha, corresponde la designación como comandante en jefe del general Angel Bertolotti, identificado con el Foro Batllista, quien tiempo atrás, ante críticas de la izquierda, debió explicar en el Parlamento el origen de los gastos de traslado al exterior de un equino de su propiedad.

Tabaré Vázquez, en su oportunidad, había señalado que en materia de designaciones militares respetaría el orden de ascensos, salvo en aquellos casos en los que existieran denuncias que implicaran al oficial en algún tipo de delito o violaciones a los derechos humanos.

El nuevo comandante en jefe del Ejército, será uno de los temas que Vázquez hablará con el presidente Jorge Batlle en la reunión prevista para la próxima semana. 

Observadores no descartaron que eventualmente se designe al general Roberto Alvarez (blanco), comandante de la División de Ejército III. 

¿Un año de transición?

Dentro de un año, el 1º de febrero de 2006 se produciría un importante relevo de los mandos, ya que entonces pasan a retiro cinco generales de Ejército, y también cesará en su mando en la Armada el vicealmirante Tabaré Daners, lo que permitiría al gobierno de Vázquez realizar una depuración "natural".

Otras fuentes consultadas opinaron que no se debería descartar la posibilidad de que no haya ningún cambio en los actuales comandantes de la Armada y la Fuerza Aérea, para completar un período de un año que permita al nuevo gobierno y a las Fuerzas Armadas un mayor "conocimiento mutuo".

Sin embargo, en 1990, cuando asumió el gobierno el Partido Nacional, el presidente Luis Alberto Lacalle, desplazó a 22 oficiales de la marina para designar como comandante en Jefe de la Armada, al Capitán de Navío James Coates quien, en un solo acto del Poder Ejecutivo, ascendió a vicealmirante.

A nivel regional otro antecedente es el del presidente argentino Néstor Kirchner quien inició su mandato con un "descabezamiento" de mandos militares, de inteligencia y de la Policía que habían sido denunciados de haber violado derechos humanos o participar en actos de corrupción. 

Los puntos "sensibles"

Las fuentes militares consultadas aceptaron que hay algunos "puntos sensibles" de relacionamiento como el tema derechos humanos, la política sobre Misiones de Paz de ONU, el vacío generado por la suspensión de ayuda militar norteamericana y la aprobación del Proyecto de Ley Orgánica Militar.

En su oportunidad, Tabaré Vázquez anunció que propiciaría el total esclarecimiento de los asesinatos de Zelmar Michelini y Héctor Guitérrez Ruiz, y del paradero de la nuera del poeta argentino Juan Gelman, además del cumplimiento del artículo 4º de la Ley de Caducidad.

Las diferencias que el Encuentro Progresista ha manifestado en torno a la actual política de gobierno sobre Misiones de Paz de la ONU, podría implicar para los militares un problema profesional y económico, ya que los "cascos azules" son su única "salida al exterior" desde que cesó la ayuda militar de Estados Unidos.

Para los oficiales entrevistados por LA REPUBLICA implicaría un tema más importante la aprobación del proyecto de Ley Orgánica Militar (elaborado en su momento por los generales Carlos Daners y Santiago Pomoli) que, por ejemplo, un eventual cambio en políticas de alianza regionales. 

"Oficialistas institucionales"

"Nosotros siempre somos oficialistas, en la medida en que nuestra función es institucional. 

La mayoría de los militares no somos de un partido político, sino de un Arma", explicó un coronel consultado. "Estamos formados para cumplir nuestra misión y aceptar las órdenes del mando", agregó.

Las fuentes, no negaron que existe dentro de la interna militar quienes pertenecen a la Masonería y, particularmente desde el gobierno de Lacalle, al Opus Dei, pero opinaron que la incidencia actual de algunos dirigentes blancos y colorados, cesará con el cercano retiro de algunos altos oficiales.

Los informantes, en cambio, señalaron su preocupación por la incidencia que, particularmente en el Ejército, sigue teniendo la Logia Tenientes de Artigas, la cual mantiene una fuerte cuota de poder en las designaciones de efectivos en las Misiones de Paz de la ONU.

"A la Armada ­sostuvo un capitán de navío­ nos importa saber que los barcos pueden salir a navegar, como a la Fuerza Aérea le interesa su misión en vuelo y al Ejército su capacidad de acción. 

Si al país le va bien y podemos cumplir nuestra misión, a nosotros nos irá bien, sea cual sea el gobierno", subrayó.

 
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