Como
la Suiza de América era conocida en el pasado la República
Oriental del Uruguay: hoy, producto del fracaso del modelo neoliberal e
imperial ese estigma se ha desmoronado y refleja que el país ubicado
al sur es también parte de nuestro continente con elevados índices
de desocupación, crecimiento de la pobreza y falta de atención
en educación y salud para las mayorías nacionales y con un
enrriquecimiento ilícito inusitado para quienes forman parte de
la denominada clase política y la burguesía uruguaya.
Datos oficiales del Instituto Nacional
de Estadísticas (INE) aseguran que la desocupación se incrementó
en este país a paso acelerado. De 137.700 desocupados en 1999 cuando
asciende el hasta hoy presidente Jorge Batller, se llegó en el último
trimestre mayo-julio de 2004 a 166.500 desocupados, estos datos no sólo
reflejan índices alarmantes de desocupación sino que la calidad
de empleo bajó notoriamente.
Si una persona recorre las calles
de la capital uruguaya encontrará -a diferencia de años anteriores-
gente pidiendo limosna, durmiendo en las calles, buscando sobrevivencia
en los contenedores de basura o viviendas abandonadas como en la denominada
ciudad vieja, también comprobará que aún tiene un
elevado status de vida comparando con otros países.
A pesar de esta difícil situación,
los uruguayos y uruguayas demuestran que tienen muchas esperanzas de superar
la crisis, como lo expresaron en las elecciones generales otorgando un
triunfo sin precedentes a la coalición Encuentro Progresista-Frente
Amplio-Nueva Mayoría, encabezada por el Dr. Tabaré Vásquez.
Los cerca a 2.5 millones de votantes
eligieron a 226 gobernantes, entre ellos al presidente, vicepresidente,
30 senadores, 99 diputados y 95 miembros de las juntas electorales, la
mayoría representantes de esa coalición; además en
esta histórica jornada, rechazaron la privatización del agua,
el recurso natural que podría provocar las nuevas guerras del siglo
XXI. De acuerdo al referéndum nacional se debe implementar una Reforma
Constitucional del Agua** que garantice el recurso natural como derecho
humano y bien público, fuera del alcance de las transnacionales
y grandes empresas con fines lucrativos.
El triunfo en las elecciones generales
conseguido hoy por la coalición de izquierda tiene precisamente
entre sus postulados el reto de transformar el modelo y de integrar a esta
nación con el resto del continente.
El sueño hecho realidad
Lily Lerena de Seregni, esposa del
fundador del Frente Amplio, Líber Seregni, declaró que a
partir de la fecha no sólo debe existir unidad del pueblo uruguayo
sino a nivel latinoamericano como uno de los objetivos para afrontar la
situación en la que se debaten. "Este es un sueño de toda
la vida, no sólo desde la fundación del Frente Amplio, sino
de toda la vida. Ahora queremos un verdadero país para todos y para
todas, con libertad, concordia y trabajo". El fundador del Frente Amplio
de 88 años falleció exactamente hace tres meses con el anhelo
de victoria en esta histórica fecha, el sueño de recuperar
la igualdad social de años anteriores y otorgar un trabajo digno
a todos los sectores sociales.
De acuerdo a los datos oficiales
del INE, la falta de trabajo y la profunda recesión por la que atraviesa
Uruguay, provocó aumentos insospechados en los niveles de pobreza,
principalmente entre los jóvenes y mujeres. Cerca al 31 por ciento
de los habitantes de las áreas urbanas de este país son considerados
pobres. Entre 1999 y 2003 la pobreza se duplicó de 408.120 pobres
a 849.100. El 44 por ciento de los pobres de este país son menores
de 18 años, proceso aún más peligroso porque apunta
a la infantilización de la pobreza y a un futuro incierto.
La esposa de Seregni pide a los uruguayos
y uruguayas solidaridad y paciencia en los primeros meses de gestión
de Tabaré Vásquez, porque los cambios se los deben realizar
paso a paso, consolidando el proceso.
Como dice el escritor y analista
uruguayo, Raul Zibechi, el Frente Amplio es un caso único en América
Latina, en virtud de la profunda penetración que la izquierda consiguió
en la sociedad uruguaya. La hegemonía política fue precedida
por una hegemonía cultural construida en las tres últimas
décadas.
Desde el punto de vista de las alianzas,
el programa y las estrategias, la izquierda política uruguaya refleja
a las fuerzas de centroizquierda, los revolucionarios radicales hasta personalidades
de centroderecha; pero si la observamos desde la base, estamos ante una
extensa red sociocultural que llega a todos los rincones del país
y a todos los sectores sociales e incluye las más diversas manifestaciones
de la vida: desde las relaciones familiares hasta el deporte y la cultura.
Las calles, avenidas y plazas que
se llenaron de fiesta democrática en Uruguay, pero sobretodoen Montevideo
la capital que cobija a más del 50 por ciento de su población,
reflejan esa heterogeneidad con banderas que llevan los colores de la coalición:
azul, rojo y blanco, pero también otras que son parte de la nueva
coalición de gobierno.
Miles de uruguayos -se estima que
más de 30 mil- residentes en otros países llegaron hasta
su tierra natal en buses, aviones, buquebuses e incluso caminando sólo
con el objetivo de sufragar y ser parte de la fiesta democrática.
Nuevo triunfo popular
El coordinador del Congreso Bolivariano
de los Pueblos, Fernando Bossi, afirmó que el triunfo popular en
Uruguay abre puertas importantes en la construcción de la Patria
Latinoamericana, como soñaron Bolívar, Sucre, Ayacucho o
Artigas. "Desde hace más de 30 años que el Frente Amplio
empezó esta lucha de integración, solos no lo pudieron, pero
con la unidad lograron romper estas ataduras del colonialismo", aseguró.
Atrás quedó la amenaza de que si ganaba el Frente Amplio
en 1971, las Fuerzas Armadas del Brasil invadirían Uruguay para
recolocar a los partidos tradicionales conocidos como "blancos" y "colorado"
en el gobierno.
Pobladores de diferentes estratos
sociales uruguayos consideran que la política impuesta en los 30
años, pero sobretodo en los últimos cinco fueron nefastos
para su país, porque no sólo la sumergieron más en
la pobreza sino que trataron de aislarla del resto del continente.
El último informe sobre Desarrollo
Humano de Naciones Unidas, sitúa a Uruguay entre los 19 países
del mundo que invierte menos en educación tomando en cuenta el porcentaje
del Producto Interno Bruto (PIB). Sólo tres países: República
Dominicana, Guatemala y Ecuador invierten menos en educación que
este país, aunque los últimos gobernantes prometieron invertir
el 4.5% del PIB en educación, no lo hicieron.
Precisamente la derrota de los partidos
colorado y blanco se debe en gran medida a que el 9 de noviembre de 1999
-cuando ingresaban el poder- prometieron defender el poder adquisitivo
de los salarios y jubilaciones, fortalecer el presupuesto de educación,
aliviar la carga tributaria, disminuir las tarifas públicas, priorizar
el trabajo nacional, convocar al diálogo social y superar la desocupación.
Nada de ello cumplieron, el modelo fracasó.
Junto al coordinador del Congreso
Bolivariano de los Pueblos, representantes de diferentes sectores del movimiento
popular de Argentina, Bolivia, Paraguay, Chile, Venezuela y otros países
se reunieron en Montevideo para apoyar el triunfo del pueblo uruguayo.
La victoria de la coalición
Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría es considerada
por los representantes de diferentes países del continente un ejemplo
de unidad y lucha y también de esperanza e integración. "Uruguay
es toda una fiesta en esta histórica jornada", nos dijo un viejo
capitalino que sostenía su infaltable mate en la mano derecha y
en la otra una bandera con los colores del frente amplista y la imagen
del Che".
* Alex Contreras Baspineiro es periodista
y escritor boliviano.
** "Uruguay, decisión soberana
por el agua. Más del 60% dijo SÍ" en http://alainet.org/active/show_text.php3?key=7040
http://alainet.org/active/show_news.phtml?news_id=7042