Palabras
intraducibles
José
Luis Hereyra Collante
En
una antigua polémica lingüística en la Universidad del
Atlántico, sostuve que una de las palabras más hermosas de
la lengua inglesa, el verbo “to endure”, era también,
a mi parecer, uno de los términos de más difícil traducción,
ya que el rango de oscilación semántica de la palabra va,
en español, desde “soportar”, “resistir”, “aguantar”, "sufrir" y
otros similares, todas las acepciones subyaciendo en un aroma clave de
profundo estoicismo no muy definible. Por supuesto, que el término
no podía ser empleado ni mejor ni más profundamente que por
Ernest Hemingway, sobre todo en “The old man and the sea”, himno sublime
a la resistencia humana ante la adversidad y aun ante el “fatum” inexorable
que se cierne sobre nosotros desde Sófocles, el Oráculo de
Delfos y el cielo politeísta y amoral de los griegos.
Pero
investigando últimamente en mi paralela, silenciosa y permanente
labor de traductor, labor que desarrollo más por amor, placer y
obsesión que por encargo —con excepción de “The riders of
remembrance” de Antonio Mora Vélez, que además de constituir
un verdadero deleite el traducir los sesenta y dos poemas que constituyen
la obra, también me fue muy bien pagado, religiosa y fraternamente
por “Toño” Mora— he arribado al descubrimiento unánime de
que la palabra más difícil de traducir en el mundo es aparentemente
"ilunga", del idioma tshiluba, que se habla en la
región sur oriental del Congo. Esta palabra ocupó el número
uno en una lista compilada mundialmente por mil lingüistas. "Ilunga"
significa "una persona que está dispuesta a perdonar cualquier
abuso la primera vez, a tolerarlo la segunda, pero nunca la tercera". Parece
bastante sencillo, pero los mil especialistas señalaron que era
la palabra más difícil de traducir. En segundo lugar quedó
"shlimazl", que quiere decir "una persona que tiene una
mala suerte crónica" en yiddish, el idioma que hablan muchos
judíos en Europa y Estados Unidos. Algo así como el término
nuestro "está salao", que repite Hemingway en la misma
obra citada y que él describe como "la peor forma de la mala suerte".
La tercera palabra más difícil fue "naa", que
se utiliza en la región de Kansai, en Japón, para dar énfasis
a afirmaciones o expresar que se está de acuerdo con alguien.
“Probablemente
uno pueda buscarlas en el diccionario y...hallar un significado. Pero de
lo que realmente se trata es de las experiencias culturales y...el énfasis
cultural en las palabras”, dice Jurga Zilinskiene, directora de Today
Translations, la empresa que realizó la encuesta.
La velocidad a que trabajan los intérpretes
simultáneos hace aún más difícil la traducción
de palabras que tienen significados complejos. Y la jerga técnica
que suele aparecer en la política, los negocios o el deporte tiene
sus propias dificultades. La pesadilla personal de Zilinskiene es "googly",
un término usado en el juego de críquet para indicar "una
pelota que se lanza como si fuera hacia el campo opuesto al bateador, pero
realmente va hacia la parte del campo a su espalda". Pero mucha gente
cree que, de todas maneras, el críquet es incomprensible,
"naa". Aunque las definiciones parecen bastante precisas,
la dificultad consiste en cómo transmitir las referencias locales
que se asocian con las palabras.
18 de noviembre de 2004
José
Luis Hereyra Collante
Escritor colombiano
jlhereyra@hotmail.com
|
|