La barbarie
y el terrorismo "antiterrorista"
Niko
Schvarz *
FALUYA ES
hoy el centro de actos de barbarie inaudita. Las tropas de ocupación
yankis están masacrando a diestra y siniestra, ya no sólo
a los resistentes, sino a la población civil, a las mujeres y los
niños. La ciudad entera queda reducida a montones de ruinas. No
dejan entrar a las ambulancias, los cadáveres se pudren en las calles
y los heridos mueren desangrados. La mayor parte de la población
de 300 mil habitantes abandonó todo y huyó, anda a la vera
de los caminos o en carpas. En nombre de la "lucha antiterrorista" se perpetra
una sucesión de actos terroristas y se procura dominar a un pueblo
por el desenfreno del terror.
La reelección de Bush dio
la señal
Ya ni siquiera se habla de los terroristas.
Resulta evidente que es un sector considerable de la población iraquí
la que resiste la ocupación militar y cubre con su desprecio a los
miembros del gobierno provisional, verdugos de su propio pueblo. Tampoco
mencionan más a Zarkawi (o apenas para decir que no lo encontraron),
del mismo modo que se olvidaron de Osama bin Laden hasta que lo hicieron
resucitar quién sabe por qué medios para dotar
de un argumento a la reelección de Bush.
El resultado electoral fue el que
dio la señal de la matanza en Faluya. Lo estaban aguardando para
concretar, sobre la sangre derramada, la venganza por la humillación
que sufrieron en abril, cuando soldados invasores amanecieron colgados
de los puentes sobre el Éufrates. Una repetición de lo acontecido
años atrás en Somalia.
Hace unos días veíamos
en Bagdad a niños tirando piedras a los soldados yankis y éstos
respondiendo a tiros, con saldo de niños heridos. Después
se informó que en Faluya no hay agua ni luz, los cadáveres
yacen en las calles, la Media Luna Roja no puede entrar. Se cifra los combatientes
muertos en 1.200 iraquíes y una treintena de soldados yankis, pero
no se dio a conocer en ningún momento la cifra de las víctimas
civiles, cuantiosa sin duda por los bombardeos arrasadores en zonas residenciales.
Vimos pobladores que declaran estar sitiados y haber perdido toda huella
de sus familias. Algunos niños heridos son llevados a Bagdad.
El comandante de los marines, Richard
Natonsky, declaró en el séptimo día del asalto al
bastión sunnita: "Hemos matado a 1.200", pero agregó que
"el ejército trató de minimizar al máximo los daños
utilizando municiones muy precisas". Lo mismo que dijeron de los bombardeos
en la guerra del Golfo. Son los famosos "daños colaterales" (como
en Kosovo). El presunto gobierno le hace coro y expresa a través
del ministro de Salud que "no hay crisis humanitaria, los heridos son pocos,
su número es ínfimo".
Media Luna Roja y crímenes
de guerra
La ayuda humanitaria y sanitaria
de la Media Luna Roja quedó bloqueada durante muchos días.
"Nuestro equipo intenta conseguir autorización para distribuir la
ayuda en Faluya pero hasta ahora no hemos recibido una respuesta favorable",
informa uno de sus responsables. Los cables agregan: "El ejército
estadounidense no dio explicaciones, y un portavoz militar dijo que no
se permitiría al convoy (de la MLR) adentrarse en la ciudad". A
una semana del inicio de los ataques no habían podido ingresar las
tres ambulancias y el minibús cargados de pan, arroz y agua, amén
de equipos médicos. Más adelante, la caravana que se dirigía
al hospital central de Faluya, fue detenida por tropas estadounidenses
que negaron la autorización de ingreso. Amnesty International declaró
que tropas norteamericanas e iraquíes no tomaron precauciones para
evitar daños a la población civil.
Después vienen datos estremecedores.
Amnesty estima que al menos 20 miembros de servicios médicos y decenas
de civiles fueron muertos al impactar un misil en una clínica de
Faluya. Un niño recibió esquirlas en el estómago y
murió ya que sus padres no pudieron transportarlo al hospital. Un
video exhibido por la TV británica mostró a un militar estadounidense
disparando contra un iraquí herido (como en Vietnam). Amnesty denunció
la "gravísima situación" de civiles heridos y el peligro
de crisis humanitaria por falta de comida, agua, luz y medicinas. El ministro
de Sanidad iraquí dijo que no, que los civiles heridos eran pocos
porque la población huyó.
Continuidad de la masacre
Cuando se decía que el operativo
estaba concluido, Rumsfeld replicó que había que seguir hasta
no dejar piedra sobre piedra y ni una sola casa por revisar. No se sabe
si el estólido secretario de la Defensa seguirá en el cargo.
Tampoco si, por presión de los halcones, nada menos que la asistente
de Seguridad Condoleezza Rice ocupará el puesto de Colin Powell,
a menudo enfrentado al dúo belicista a ultranza conformado por Rumsfeld
y el vicepresidente Cheney. De todos modos, estos movimientos en el tablero
presagian la continuidad de la masacre en Irak.
Niko
Schvarz
nikomar@adinet.com.uy
* Publicista uruguayo, miembro
de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente
Amplio.
Publicado en La República
el 17 de Noviembre de 2004 |