"El
señor Palestina"
Antonio
Mora Vélez
De Yaser
Arafat se ha dicho que fue un mal estratega, que no supo organizar el Estado
palestino en Gaza y Cisjordania y que más que un estadista fue un
jefe guerrillero con un sartal de equivocaciones a cuesta. Tales afirmaciones
son discutibles y en relación con ellas hay más de una explicación
que las pone en duda. Pero lo que sí no se puede poner en duda es
que este hombre que nació y estudió en El Cairo y que se
hizo combatiente desde 1958 (Al Fatah) para liberar a su pueblo de la ocupación
israelí, fue el símbolo de la aspiración palestina
a tener su propio estado, el jefe político indiscutible del gobierno
de Gaza (ANP) y de su brazo armado, la OLP, y el padre de la patria palestina.
La vida de Arafat, llamado con razón
"el señor Palestina", fue una constante lucha por los derechos
de su pueblo. Partidario del terrorismo en sus inicios, al final terminó
condenando el perturbador y disociador del grupo extremista Hamás,
que se convirtió por ello en su enemigo y en el principal obstáculo
al entendimiento que propició con el estado judío. El premio
Nobel de la paz que recibió junto con Isaac Rabin y Shimón
Pérez, es un testimonio de tales esfuerzos y de su vocación
de hombre convencido de que con los métodos iniciales, los terroristas,
no iba a hacer realidad sus sueños.
Arafat aspiró a una paz con
sus hermanos separados pero una paz con justicia, no la paz del sometimiento
que ha pretendido el sionismo israelí con el apoyo de los capitalistas
judíos de todo el mundo. La paz de los llamados "halcones"
de Israel (Sharon y cia) quienes han pretendido desvirtuar la citada aspiración
palestina ofreciendo a cambio una simple caricatura de Estado, una especie
de protectorado sujeto al poder de inspección y fiscalización
judío. Y quienes han hecho todo lo posible por impedir que el Acuerdo
de Oslo de 1993 --con todo y lo limitado que es para Palestina-- se cumpla
en lo esencial, esto es, facilitando el trabajo a un futuro gobierno autónomo
palestino para que pueda organizar su Estado sin perturbaciones ni humillaciones.
Israel es --no hay duda-- un estado
ficticio inventado por los británicos y las Naciones Unidas en 1948
para legalizar la ocupación judía de los territorios de Palestina.
Su poder es el resultado del intervenc ionismo del gran capital judío
internacional, que ha contado con el respaldo norteamericano por razones
políticas y militares, porque Israel es la punta de lanza en su
plan estratégico de apoderarse del petróleo de los países
árabes. Y es este adefesio jurídico, esta humillación
militar permanente, esta estrategia expansionista, lo que resulta inaceptable
para un pueblo que ha sido víctima del despojo de su tierra y que
la reivindica con títulos que nadie puede poner en tela de juicio.
Arafat ha sido el vocero y representante
de millones de personas, palestinos y no palestinos, que rechazamos esta
gran injusticia histórica. Con su muerte, un velo de incertidumbre
se cierne sobre el llamado conflicto árabe-israelí.
Para honrar la muerte del gran líder
de los palestinos del mundo, para manifestar nuestra solidaridad con un
pueblo sometido, para desnudar el cinismo de los ocupantes y para señalar
a los titiriteros que mueven los hilos del dolor, hacemos nuestros los
recientes versos, hermosos y certeros, del poeta nacional Harold Alvaro
Tenorio, escritos como homenaje póstumo al "Señor Palestina":
"Que todos los pueblos de la tierra
/ incluidas las aguas y los aires / los peces y las algas / los lobos y
las águilas / y todos los hombres / y mujeres / piensen con
fervor en ti / Oh padre, imagen viva del sufrimiento. / / Que en
cada casa de nosotros / - los que creemos que hay que luchar / contra la
maldad / y los crímenes que produce el dinero / de los poderosos-
/ no haya sueño ni descanso/ hasta saber / que no morirás
/ Oh hermano, imagen viva del dolor. / No hay dioses, ya lo sabemos, /
pero nosotros viviremos contigo / y por ti, para siempre, / porque eres
inmortal / como la poesía / como la vida en la tierra / porque
eres historia / y símbolo de un pueblo / que tendrá un día
sosiego / y casa y agua y aire / bajo su eterno /cielo:
/ Palestina".
18 de Noviembre de 2004
Antonio
Mora Vélez
Escritor colombiano
antonio_moravelez@yahoo.com.ar
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