José Luis Hereyra Collante - rodelu.net
26 de Noviembre de 2004
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El Ricky y su pancarta
José Luis Hereyra Collante
Acabo de pasar por el centro de Sincelejo a bordo de una buseta y allá iba Ricky, con su pancarta en alto, anunciando esta vez las “bondades y servicios” de una compraventa sincelejana, tradicional como el ajonjolí. Y es que Ricky, con su pancarta, ha anunciado de todo. Desde combates mundiales de boxeo en todos los continentes, incluyendo el Asia; encuentros de fútbol, sobre todo los partidos de clasificación a los mundiales; supermercados, almacenes de telas, llaneras con sus carnes asadas y mondongos; dentistas, almacenes de repuestos automotores, el gimnasio del Lisa, el béisbol profesional, el sóftbol vernáculo, en fin lo habido y por haber de nuestro Sincelejo pintoresco y sus alrededores hasta Oceanía. Es decir, Ricky es el summum de la comunicación social como manejo de medios, hasta el extremo que su pancarta ha sido universalizada hace pocos días en Washington D.C. por los manifestantes anti-Bush que se copiaron el modelo de la pancarta de Ricky para ponderar a Bin Laden y denostar de Dick Chenney. 

Conocí a Ricky hace trece años, en ese mágico 1991 en el cual Iván Feris me trajo como traductor de El Pintoso Box para peleas de título mundial “para trabajar sólo una semana” y llevo ya trece años, un matrimonio a cuestas y una hijita preciosa. Ricky, por supuesto, llevaba las pancartas y hacía de todo, hasta utilero de los boxeadores, mandadero, ayudante del esquinero... Iván Feris, el siempre generoso Iván, se las tiraba de gato bravo y de inflexible con todos nosotros sus trabajadores, pero siempre ha sido una madre católica. De manera que Ricky tuvo varios años de esplendor laboral, ya que nunca le faltaba trabajo, comida y buen trato. “¡Correcto, correcto!”, nos contestaba a todos como respuesta a todo. En especial a Iván, a quien le contestaba “¡Correcto, correcto, don Iván!”, agudizando la lengua pegada y el “don Iván”. 

Cuando “El Cole” salió a la palestra en Barranquilla como emblema de la Selección Colombia de Fútbol, siempre pensé que le faltaba la pureza que le sobra a Ricky y que le brota a éste por los poros. Pensé y sigo pensando que los sabaneros tienen razón cuando no gustan de casi ningún barranquillero, por la viveza, velocidad  y tramoyería. De vainas existen las excepciones a todo y la Sabana hoy en día es tan mi hogar que ahora que volvía de Nueva York a Bogotá estaba temblando de la emoción que me ahogaba por bajarme del segundo avión en Montería, para coger la Ford Van de “El Novillo” o el carro blanco del Guillo, su yerno, y llegar rápido a mi casa en Sincelejo. Sólo diez días después, fuí a barranquilla. Cuando pronuncio “Sincelejo” tengo que reconocer que el Ricky es a Sincelejo como lo son las barras de “cheers” en los Estados Unidos para cualquier equipo y ciudad grande en cualquier deporte. Claro, que allá los miembros de un grupo de "cheers" tienen sueldo, comodidades, transporte, respeto, admiración y también, fuera del salario, prestaciones. 

Por eso no sería descabellado pedirles al Alcalde, Gobernador y dirigentes sucreños en general que busquen la ley apropiada para otorgarle al Ricky un salario, un cargo, y una futura pensión, para que pueda descansar y rendir más ese ser humano, más nuestro que cualquier “Cole”, hombre que ha dado su vida entera y su amor por la causa sucreña sin nunca esperar nada a cambio. Además, el Ricky es uno solo y los "cheers" son legiones. Los pueblos y sus dirigentes deben ser lo suficientemente lúcidos para reconocer e identificar inmediatamente sus emblemas naturales, honrarlos y salvaguardarlos. Lo que debemos todos hacer con el Ricky, quien ha alegrado e identificado nuestro quehacer  cultural, y que conste que sí es expresión cultural todo lo que la pancarta del Ricky ha anunciado y seguirá anunciando. Esperemos que el Ricky sea pronto contratado oficialmente como Director de la Oficina de Divulgación e Identidad Sucreña, dinerito que causaría muchísimo bienestar, orgullo y alegría a nuestra ciudad ya nuestra región en el concierto nacional si se le paga al Ricky en vez de coger para otro lado.

26 de noviembre de 2004
 

José Luis Hereyra Collante
Escritor colombiano
jlhereyra@hotmail.com
 
CULTURALES