Liber
Seregni
Agustín
Díaz Pacheco
El triunfo
en Uruguay de la cohesionada coalición Frente Amplio-Encuentro Progresista-Nueva
Mayoría, acuerdo propugnado por el Frente Amplio, abre nuevas perspectivas
fraguadas en una formación política fundada en 1971 y
durante veinticinco años presidida por el general Liber Seregni.
La obtención del 51,9 por ciento de los votos y la mayoría
obtenida en Montevideo, Canelones (conocido también como Canarios),
Maldonado, Rocha, Salto, Paysandú, Colonia y Soriano, arroja un
total: 16 senadores y 53 diputados, quebrando el bipartidismo excluyente:
blancos y colorados. Uruguay, afirma el escritor Eduardo Galeano: “dejará
de ser una fábrica de pobres y mendigos”.
La brillante trayectoria de Liber
Seregni se resume: de Comandante en Jefe del Ejército, a Jefe de
Operaciones del Instituto Militar de Estudios Superiores, pasando por la
jefatura de la División II y de la I, respectivamente, del Ejército.
Contando 45 años alcanzó el grado de General de Artillería.
Este militar (degradado en 1974, y restituido en 1985), desplegó
una abnegada y digna dedicación a la política. Uno de los
fundadores del FA hasta 1996, año en el que apoyó a Tabaré
Vázquez, futuro presidente de Uruguay, fue en dos ocasiones candidato
presidencial, hasta que decidió dirigir el Instituto 1815. En su
haber, dos condenas; la primera, desde julio de 1973 a noviembre de 1974,
y la segunda, 14 años de cárcel, obteniendo la libertad en
1984, cuando decaía la dictadura militar.
El FA, al contrario que otras formaciones
similares en diversos países, se caracteriza por el diálogo
y el consenso avanzado para transformar las estructuras económicas
y sociales. Coalición integrada por distintas organizaciones políticas,
así como demócratas avanzados: democrátacristianos,
socialdemócratas, socialistas, comunistas, antiguos guerrilleros-Tupamaros,
y núcleos provenientes de los conservadores y los liberales.
La dignidad de Liber Seregni quedó
demostrada en 1969, siendo Jorge Pacheco Areco presidente de Uruguay; abandonó
voluntariamente el Ejército al negarse a reprimir a estudiantes
y trabajadores. Su ejemplar trayectoria, ejercer plenamente la ética
y dignidad, tan alérgica para tantos políticos... Lo antes
expuesto queda demostrado cuando la política se convierte en profesión
excelentemente remunerada, frenéticamente orientada al enriquecimiento
súbito o paulatino, al vasto cúmulo del tráfico de
influencias, adherirse soterrada o descaradamente al juego sucio y la corrupción,
e indicios y evidencias haylas. Abundantes mentirosos y cínicos
vocacionales, oportunistas, ciertos “golfos públicos”, y quintacolumnistas,
indican lo que siempre me he repetido: permanecer en los cargos políticos
no es la consecuencia de una conducta sino que la conducta tiene como único
fin permanecer en el poder sea cómo sea. No es otra que la más
impune desfachatez político-delincuencia.
Liber Seregni, líder histórico
del FA, y con él otros políticos, no constituyen excentricidades
a citar enciclopédicamente, sino conductas a tener en cuenta. Fallecido
el pasado 31 de julio, se mantuvo firme permanentemente -jamás sectario
ni fanático- demostrando su rotundo convencimiento, el de un demócrata
avanzado que fue. Mientras, reptiles, pirañas y hienas hacen que
dudemos de su más que discutible “condición humana”, auténticos
mafiosos que depredan a todo lo largo y ancho del mundo.
Agustín
Díaz Pacheco
Escritor español
lykos87@yahoo.es
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