| El
Periódico de Catalunya - 9 de diciembre de 2004
El hambre
mata cada año
a cinco
millones de niños
• La malnutrición alcanza
ya a 852 millones de personas, según el informe anual de la FAO
• El cambio de dieta alimentaria
en los países pobres acarrea nuevas enfermedades como la diabetes
El
Periódico - Barcelona
Cinco millones de niños mueren
cada año en el mundo debido al hambre, según el informe anual
de la FAO (agencia de la ONU con sede en Roma) sobre el estado de la alimentación
en el planeta que se hizo público ayer. El documento asegura que
el hambre afecta a 852 millones de personas, de las que 815 millones viven
en países en desarrollo, 28 millones en países en transición,
y 9 millones, en los industrializados.
La desnutrición, además,
origina enormes costes económicos por la pérdida de productividad
y de ingresos nacionales. En concreto, el informe recoge que cada año
más de 20 millones de niños nacen con insuficiencia de peso.
Los que no mueren en la infancia sobreviven con discapacidades físicas
y mentales que arrastran durante toda su vida.
UNA SITUACIÓN CARA
Una primera estimación sugiere
que los costos directos de la malnutrición ascienden a unos 22.300
millones de euros (3,7 billones de pesetas) al año, "más
del quíntuplo de la cantidad comprometida hasta la fecha para financiar
el Fondo Mundial de Lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria",
subraya el informe. Así, si el hambre se paliase, habría
muchos más recursos para luchar contra las enfermedades que diezman
a la población en los países pobres.
El informe asegura que las fórmulas
para acabar con el hambre --casi siempre asociado con el analfabetismo
y la pobreza-- ya se conocen. La FAO propone a los países una mejora
en el acceso de la población a los alimentos y fortalecer sus actividades
productivas. También pide una mayor promoción de la agricultura
y el desarrollo rural.
AGRICULTURA HUNDIDA
La última recomendación
choca, no obstante, con la realidad de las subvenciones agrícolas
en los países ricos. Esta protección favorece la producción
alimentaria más barata de artículos elaborados que acaban
hundiendo la agricultura de los países pobres.
Las cifras corroboran esa preocupante
tendencia. En 1987, Kentucky Fried Chicken abrió el primer restaurante
de comida rápida en Pekín; 15 años más tarde,
la cadena contaba con más de 600 establecimientos en China. Entre
los años 1980 y 2001, cada una de las cinco cadenas de supermercados
más grandes del mundo (con sedes centrales en Europa o Estados Unidos)
ampliaron en un 270% el número de países en los que operan.
MÁS COMIDA RÁPIDA
Este desembarco está
cambiando los hábitos alimentarios de los más pobres. La
gente consume más comidas rápidas y menos platos caseros,
lo que supone más grasas y menos fibras dietéticas. La situación
en esos países es paradójica para la FAO: "Hambre generalizada,
por un lado, y, a la vez, un rápido aumento de la diabetes, enfermedades
cardiovasculares y otras relacionadas con la alimentación".
La FAO estima que 84 millones de
adultos en los países pobres padecen diabetes y que en el año
2025 ascenderán a 228 millones.

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