| La
República de Uruguay - 12 de Diciembre de 2004
"Una cultura negativa que glorifica
la muerte"
| El fracaso
de la Intifada
Más de 3.500 palestinos
y unos 1.000 israelíes han muerto en la Intifada de la mezquita
de Al Aqsa, el segundo alzamiento contra la ocupación de Cisjordania
y Gaza por Israel, de la que ya se cumplieron cuatro años. Hoy el
balance que realizan los propios palestinos es nefasto. Este tipo de lucha
violenta contra Israel conspira contra la Autoridad Palestina y aumenta
la anarquía en una sociedad ya divida por facciones armadas con
intereses particulares. La Intifada ya no cuenta con apoyo internacional
por los atentados suicidas de los kamikazes islámicos contra civiles
israelíes y está más cerca de la derrota que de la
victoria, según los propios dirigentes y analistas palestinos.
José
Luis Martínez
Miles de palestinos salieron a las calles
de Cisjordania, Gaza y Jerusalén Oriental el 29 de |
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setiembre de 2000 para protestar por
la visita a la Explanada de las Mezquitas que, la jornada anterior, había
efectuado el entonces jefe de la oposición israelí y actual
primer ministro, Ariel Sharon. Rodeado de agentes de la Policía,
Sharon desoyó las advertencias palestinas y subió a la Explanada
con el argumento de que ese es también el lugar más sagrado
para el judaísmo, donde se encontraban los bíblicos templos
de Salomón y Herodes.
La visita encendió en pocas
horas el barril de pólvora que detonó el frágil proceso
de paz de Oslo (1993-2000) y desde entonces ha sumido a los palestinos
en la pobreza y a los israelíes en una prolongada crisis económica.
Dos meses antes había fracasado la Cumbre de Camp David, en la que
los gobiernos de ambos pueblos trataron de alcanzar un acuerdo de paz.
Cuatro años después,
con el trasfondo de un incesante derramamiento de sangre, el primer ministro
palestino, Ahmed Qurea, exhorta a los dos pueblos a un examen de conciencia.
"Palestinos e israelíes deben hacer examen de conciencia sobre estos
últimos cuatro años, y apreciar cuáles han sido sus
errores", manifestó uno de los sucesores de Yasser Arafat.
Los palestinos ya se habían
levantado en una primera Intifada contra la ocupación de Israel
entre 1987 y 1993, aunque en ese período fue una revuelta de "piedras
contra tanques", lo que redundó en una mayor legitimidad internacional
para la causa palestina, según opinan algunos especialistas en Medio
Oriente.
En la segunda, las milicias palestinas
han usado hombres-bombas y los ataques armados como principal estrategia,
causando la muerte a 1.037 israelíes y heridas a 5.598.
La ola de violencia ha afectado en
particular a la población civil y, según un informe de los
servicios secretos israelíes, son 703 los muertos civiles israelíes
desde setiembre de 2004, 445 de ellos en 138 atentados suicidas.
Para B'tselem, centro de información
israelí para los derechos humanos en los territorios ocupados, fueron
187 los palestinos muertos en Cisjordania en 2004 por fuego de las fuerzas
de seguridad israelíes. Entre enero y el 15 de noviembre de 2004
las fuerzas israelíes mataron a 735 palestinos en los territorios
palestinos, incluida Jerusalén este, dice el informe.
El estudio agregó que durante
este año grupos de milicianos palestinos intentaron perpetrar 343
atentados suicidas, y sólo seis lo lograron. En 2003, fueron 436
intentos, y 18 consiguieron el objetivo.
La anarquía y la
pérdida de control
Hoy los principales dirigentes palestinos
admiten que los cuatro años de Intifada han dañado gravemente
a su sociedad, particularmente por llevar adelante operaciones kamikazes
suicidas como método primario de lucha. Además, el estatus
de la Autoridad Palestina como gobierno del pueblo palestino se ha visto
minado y los signos de anarquía en la sociedad se han incrementado.
Algunos dirigentes políticos y analistas palestinos describen la
situación más cerca de la derrota que de la victoria, y se
quejan de la ausencia de logros políticos.
En una columna del diario propiedad
de la Autoridad Palestina Al-Ayyam, el veterano ex funcionario del Ministerio
de Información Hani Al-Masri escribe: "La intifada está hoy
más cerca de la derrota que de la victoria... No hay duda de que
nos encontramos extremadamente lejos de establecer un estado libre independiente
y de completar el derecho de retorno..." .
En el diario Al-Hayat Al-Jadida,
Hafez Al-Barghuthi sostiene que "hemos de admitir con honestidad que hemos
sido derrotados en la escena interna... Hemos perdido la habilidad de pensar
estratégicamente...".
El columnista del periódico
Al-Ayyam, Ashraf Al-Ajrami, también trata la faceta sociocultural
del daño causado por la Intifada. "El mayor daño es la creciente
presencia de una cultura negativa que glorifica la muerte y trata la realidad
como un destino predestinado que uno no puede evitar, (una cultura) que
prefiere una vuelta a las raíces contrarias al curso de la historia
en un esfuerzo por escapar de la compleja realidad y esconderse tras un
pasado distante. Asimismo, los conceptos de distanciarse de los conflictos
(y tratarlos como) un crimen han echado raíces. En la escena palestina,
los signos de anarquía y retraso social son predominantes, convirtiendo
la sociedad en tribu y a las personas en peones, bajo la amenaza de las
armas, a expensas de todo lo que sea cultural en línea con los sucesos
y construcción de un gobierno político capaz de tratar con
los retos del siglo XXI...", opinó.
En una entrevista en Al-Hayat Al-Jadida,
el analista político Hani Habib asegura que "la ausencia de ley
y seguridad ha contribuido al incremento de la corrupción (y a la
intensificación) de la guerra contra las reformas y sus partidarios,
(utilizando) la afirmación de que la resistencia a la ocupación
es lo principal en (nuestra) lista de prioridades. La intifada ha distanciado
a los palestinos de las reformas internas y no ha arrancado ningún
logro con respecto al conflicto contra la ocupación. Las facciones
se han hecho más fuertes a costa de la regresión de la actividad
pública..."
Ahmad Majdalani, consejero del primer
ministro de la Autoridad Palestina Ahmad Qurei y ministro sin cartera,
afirmó que "... las operaciones de martirio contra los civiles dentro
de Israel deben cesar inmediatamente... Deben sacarse lecciones de la amarga
experiencia de los años de la Intifada, del sufrimiento y las víctimas,
para mejorar el diálogo hacia la consolidación de un plan
político por una Intifada con objetivos políticos concretos...".
En su columna del diario Al-Hayat
Al-Jadida, Hafez Al-Barghuthi asegura que " hemos fracasado en evitar el
colapso (en la escena) interna y hemos perdido el control de la situación
... la anarquía y el caos saltan a la vista, hemos eliminado - ya
sea intencionadamente o no - la autoridad y la mera fundación de
la Autoridad Palestina, y coordinado entre todas las facciones para evitar
la anarquía. Fuimos sorprendidos por el fervoroso impulso hacia
la debacle y la anarquía... Esto es el resultado tanto de la ausencia
de cuidado como de la negligencia y la indefensión y los roces...
Hemos de admitir con honestidad que hemos sido derrotados en la escena
interna... Hemos perdido la habilidad de pensar estratégicamente..."
.
Ashraf Al-Ajrami escribe en el periódico
Al-Ayyam que "el proceso político está estancado... pero
los palestinos tienen parte de responsabilidad en esto porque contribuyeron
a crear las condiciones que ayudaron a ganar a la derecha de Israel en
las elecciones por medio de la intensificación de las operaciones
contra ciudadanos israelíes".
Mahmoud Abbas, uno de los sucesores
de Yasser Arafat y presidente de la Organización para la Liberación
de Palestina, también sacó sus conclusiones negativas al
evaluar la Intifada. "Si resumimos dónde hemos terminado tras cuatro
años de Intifada, concluiríamos que hay tres opiniones: la
primera es que después de matar a 1.000 israelíes en la Intifada,
Israel colapsaría, así como Sharon; la segunda es que la
Intifada armada liberaría la patria; la tercera opinión es
que la Intifada detendría los asentamientos. Un examen del tema
muestra que Sharon no cayó. Al contrario, se ha convertido en el
líder más popular de la historia de Israel, tras haber sido
objeto de condenas en Israel. En la misma línea, todas las tierras
palestinas están hoy ocupadas o son vulnerables, y los asentamientos
casi se han duplicado. Dañamos nuestras relaciones con los norteamericanos
y con la opinión pública israelí; la última
declaración del Cuarteto es una indicación adicional de lo
que nos hemos convertido", dijo en forma lacónica al hacer un balance
de cuatro años violentos. |