Reportaje:
Alicia B. Nieva
“Tengo
un gran sentimiento de reivindicación de la memoria de mi hermano,
aunque no puedo negar que también le temo a la frustración”,
dijo en diálogo con Página/12 Mireya García Ramírez,
una de las dirigentes de la Agrupación de Familiares Detenidos Desaparecidos,
quien perdió a su hermano de 19 años el 30 de abril de 1977,
y que desde ese entonces ha militado para que se haga justicia en su país.
–¿Qué
significado le da a la decisión del juez Juan Guzmán Tapia
de dictarle arresto domiciliario y procesar a Pinochet?
–Fue una decisión
importante que pone nuevamente en orden la acción del Poder Judicial
en forma inesperada. Esta decisión que por tanto tiempo deseamos
parecía que ya no iba a ocurrir. Me sentía muy pesimista
al respecto. Y es que la alegría por esta decisión judicial
tiene el límite de que no sabemos si luego la Corte Suprema volverá
a ponerle un salvavidas a Pinochet, como ya pasó otras tantas veces.
–Y a nivel
personal, ¿usted cómo se encuentra?
–Estoy feliz,
por supuesto. Tengo una gran sentimiento de realización, de cumplimiento
de objetivos, y de reivindicación de la memoria de mi hermano. Aunque,
no puedo negar, que también tengo temor a la frustración.
Ya sentí la realización y la esperanza cuando Pinochet fue
apresado en Londres, que después se tradujo nuevamente en frustración
cuando fue liberado. Muchas veces pensé que se avanzaba, que iba
tener un poco de paz, pero luego todo volvía a inmovilizarse, como
si nada. Además, en ese entonces era utópico pensar que fuera
a ser juzgado en nuestro país. El Poder Judicial no tenía
ninguna convicción de juzgarlo a Pinochet, quien era considerado
todavía un intocable. Ahora, las condiciones en el país han
cambiado y ya hemos vivido la transición que hizo posible esto.
Tengo la impresión de que ahora que el juez Guzmán Tapia
declara que Pinochet está en condiciones mentales de enfrentar un
juicio, es una gran oportunidad para el Poder Judicial de reivindicarse
ante sus anteriores omisiones y falta total de profesionalidad. Como cuando
después del Informe de Política y Tortura no hizo nada.
–¿Cómo
piensa pasar el día de hoy?
–Ahora nos
vamos con otros familiares de víctimas desaparecidas, todos juntos,
a una marcha acá, en Santiago, a conmemorarlos. Creo que es la mejor
manera de recordarlos y demostrar nuestra alegría.