| Página/12
de Argentina - 15 de diciembre de 2004
El fallo de Guzmán
tendrá efectos en otras
causas de Pinochet
El ex
dictador en su laberinto legal
La orden
de enjuiciamiento de Augusto Pinochet por la Operación Cóndor
sirve de precedente de que Pinochet está apto para enfrentar un
juicio. Mientras la Corte de Apelaciones estudia el pedido de arresto del
ex dictador, ya piden su desafuero para la causa de las cuentas millonarias.
Al día
siguiente de que el juez Juan Guzmán procesara y ordenara el arresto
de Augusto Pinochet en la causa Operación Cóndor, hubo un
nuevo pedido de desafuero, esta vez por la causa de las cuentas millonarias
en Estados Unidos. Fue de parte de los abogados que impulsan una demanda
contra el ex dictador chileno por “enriquecimiento ilícito y fraude
al fisco”, en tanto el juez Sergio Muñoz, a cargo de la causa, rechazó
una petición de la defensa para dejar sin efecto el embargo que
estableció para los bienes de Pinochet. Esta decisión le
impide a éste enajenar bienes y su participación en sociedades
por alrededor de cuatro millones de dólares. A última hora
del lunes, la orden de arresto domiciliario quedó paralizada por
un pedido de hábeas corpus de la defensa. La Corte de Apelaciones
de Santiago está analizando si ratifica la orden de arresto. A todo
esto, el jefe del ejército chileno dijo que el ex dictador sufre
“procesos de angustia”.
La petición
de desafuero en la causa Riggs Bank fue entregada en la Corte de Apelaciones
de Santiago para que sea examinada por el juez Sergio Muñoz, a cargo
de la investigación, según informó la abogada querellante
Carmen Hertz. “Estamos pidiendo el desafuero por fraude al fisco, malversación
de caudales públicos y negociación incompatible”, dijo Hertz.
Señaló también que, en su opinión, hay antecedentes
suficientes para decretar la detención de Pinochet en esta causa,
“pero para eso es necesario previamente desaforarlo”. Para la jurista la
resolución de Guzmán crea un precedente ya que “el juez entiende
que Pinochet está apto para enfrentar un juicio criminal”. Las millonarias
cuentas secretas que el ex dictador mantiene en el Banco Riggs de Washington
han sido una pieza clave en la lluvia de avances judiciales en las causas
que enfrenta el ex hombre fuerte chileno. Las complejas operaciones financieras
que supone el manejo de estas cuentas parecen demostrar que Pinochet no
está loco ni sufre de demencia senil, como sostiene su defensa,
sino que está lúcido y, por lo tanto, en condiciones de enfrentar
un juicio. Las cuentas comenzaron a ser investigadas en Chile después
de que una comisión del Senado de Estados Unidos revelara su existencia,
con depósitos que podrían sobrepasar los 15 millones de dólares.
Pinochet está protegido por un fuero especial en su calidad de ex
presidente de la República. La legislación chilena establece
que la pérdida de esa inmunidad en determinado juicio no puede extenderse
a otros procesos.
En su dictamen
el juez Guzmán Tapia señaló que a sus 89 años
Pinochet está en condiciones mentales de afrontar un juicio por
los crímenes de la Operación Cóndor, el plan de coordinación
de las dictaduras del Cono Sur para el exterminio de opositores en los
años ‘70. “Este juez considera que el general Augusto Pinochet Ugarte
se encuentra en condiciones mentales aptas para enfrentar un juicio criminal
en Chile”, señaló Guzmán Tapia en su resolución.
El magistrado revirtió de esta manera la tendencia que sostenía
que Pinochet no podía enfrentar un juicio por su “demencia moderada”,
caballito de batalla de la defensa. El fallo de Guzmán Tapia no
sólo tendrá efectos sobre otras causas que se tramitan en
los tribunales chilenos sino también en las investigaciones del
Plan Cóndor que se llevan adelante en la Argentina, Brasil, Bolivia,
Paraguay y Uruguay. En Chile, el efecto práctico de la resolución
es que deja “claramente establecido que Pinochet no se encuentra en estado
de locura o demencia”, como señaló Eduardo Contreras, el
abogado querellante en la causa.
La Justicia
chilena comenzó a revisar el procesamiento contra Pinochet ayer.
La orden de arresto que dictó el juez quedó en suspenso luego
de que los abogados defensores presentaran un recurso de hábeas
corpus a la Corte de Apelaciones. El ex dictador, mientras tanto, aguarda
la resolución en su hacienda campestre de Los Boldos, a 100 kilómetros
de Santiago. De esta manera, Pinochet pretende dificultar el eventual trámite
de notificación de su arresto, que debe efectuar la Justicia en
caso de que la sala cuarta ratifique el fallo de Guzmán y no haga
lugar al recurso presentado por la defensa. En este recurso judicial los
abogados defensores sostienen que la decisión del juez Guzmán
Tapia no se ajusta a las normas legales, porque el general Pinochet ya
fue liberado de cargos en un primer proceso, cuando la Corte Suprema aceptó,
en 2002, que no puede defenderse porque padece una demencia moderada.
El comandante
en jefe del ejército, general Juan Emilio Cheyre, expresó
su preocupación por la salud del ex dictador Augusto Pinochet. Eligiendo
cada palabra con cuidado, Cheyre dijo que respeta las decisiones de los
tribunales y se negó a comentar el fallo. Sin embargo, se refirió
a las consecuencias del dictamen y planteó que la condición
de su ex jefe es “precaria” y se ve afectada por “procesos de angustia
psicológicos, muy fuertes, que en nada ayudan a una salud comprometida”.
El presidente Ricardo Lagos declinó pronunciarse sobre la responsabilidad
de Pinochet en los asesinatos y desapariciones forzadas, aunque dijo que
el juicio a Pinochet “es como debe ser”, en un país “con una democracia
sólida”.
El hijo del
general, Augusto Pinochet Hiriart, afirmó ayer que los tribunales
buscan humillar a su padre “hasta que muera”. La hija, Lucía Pinochet,
opinó: “Todo el mundo se vio confrontado, entre los buenos y los
malos, hubo un enfrentamiento. A lo mejor nos equivocamos, pero es bueno
dar vuelta la página” sobre los crímenes atribuidos a la
dictadura. Admitió la existencia del plan secreto aplicado por las
dictaduras, pero sugirió “buscar responsabilidades más directas”,
en alusión a los ejecutores de esos crímenes. Muchos recordarán,
sin embargo, que su padre se jactaba de que en Chile no se movía
ni una hoja sin que él lo supiera.
Mea culpa
de los jueces
El Poder Judicial
chileno se sumó a lista de los que hacen un mea culpa institucional
ante la violación de los derechos humanos durante la dictadura de
Pinochet. La Asociación de Magistrados de Chile consideró
ayer que muchos jueces pudieron evitar esas violaciones, adoptando una
posición que discrepa con la tomada por la Corte Suprema hace cinco
días cuando negó que los miembros del Poder Judicial se hayan
concertado con la dictadura para permitir los atropellos a los derechos
humanos. El presidente del organismo y ministro de la Corte de Apelaciones
de Concepción, Diego Simpertigue, señaló que “si bien
hubo algunos jueces que tuvieron un accionar digno, corriendo el riesgo
de perder sus vidas y sus carreras, otros no prestaron la atención
debida a las denuncias”. Hace dos semanas, la Comisión Nacional
sobre Prisión Política y Tortura acusó de pasividad
al Poder Judicial, que bajo la dictadura no acogió unos 10.000 recursos
de amparo en favor de las víctimas de la represión.
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