James
Cason juega a “los piratas”
en una
noche habanera
Percy
Francisco Alvarado Godoy
Créalo o no, amigo lector, el
Jefe de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en la Habana,
James Cason, se reunió hace unos días con un grupo
de sus asalariados en Cuba para enterrar un cofre al amparo de la noche.
A la usanza de los viejos piratas, este émulo del Capitán
Garfio, con la promesa de repartir unos bocadillos y abundantes bebidas,
convocó a un grupo de facinerosos, duchos en el sucio oficio de
traicionar a la Patria por unas monedas y de fabricar las más absurdas
y repugnantes falacias, para que lo acompañaran en el inusual espectáculo.
El show propagandístico, orquestado
por el representante de Bush en la Habana, tenía el dudoso olor
de la farsa y estaba cargado de malas intenciones. Para celebrar el Día
Internacional de los Derechos Humanos, se colocaron en dicho cofre un conjunto
de documentos que, salvo la Declaración Universal de los Derechos
Humanos, apestaban por su carga de veneno. Joyas de la infamia fueron las
falsas acusaciones elaboradas en la Casa Blanca en varios informes sobre
supuestos abusos a los derechos humanos de los cubanos.
Junto al agresivo y arrogante discurso
de Bush, pronunciado el 20 de mayo del 2002, en el que promete hacer todo
lo posible por derrotar a la Revolución Cubana, se fueron colocando
diversos papelitos en los que cada uno de los mercenarios presentes en
la ocasión hizo votos para un futuro “democrático”
para Cuba. Cada uno de ellos sabía, a qué dudarlo, que lo
extenso del papel sería premiado con más dólares.
La traición tiene un precio bien alto, pensaron algunos sin ruborizarse
apenas.
Acompañando a los documentos
mencionados, se colocó dentro del cofre un radio de onda corta,
idéntico a los repartidos por los que funcionarios de la SINA
con la esperanza de que sean usados para escuchar Radio Martí y
otras emisoras contrarrevolucionarias. También una copia de
“Rebelión en la granja”, de George Orwell.
Si hilaridad causó para muchos
el nuevo show mediático de James Cason, esta vez cargado de
burda imaginación, más bochorno causó el objetivo
declarado del mismo: “el cofre será abierto cuando Cuba celebre
elecciones democráticas”, expresó el diplomático norteamericano,
devenido en ridículo corsario.
Todo parece indicar que el señor
Cason desconoce, o no quiere aceptar, la democracia que impera hoy en Cuba,
apoyada por más del 98 % de los cubanos, quienes acuden serenos
y confiados a las urnas, cada vez que se les convoca. En esas elecciones,
justas y carentes de fraudes como las sucedidas en Estados Unidos, no quieren
participar sus empleados de turno, movidos por el oportunismo político
y búsqueda de beneficios materiales a cambio de difamar a la realidad
democrática cubana.
Si por supuesto, Cason y sus
acólitos esperan otro tipo de elecciones, tendrán que
esperar mucho tiempo para desenterrar su cofre. Dudo, sin embargo, que
las excretas que contiene puedan soportar el paso del tiempo y la fuerza
de la verdad.
14 de diciembre de 2004
Percy
Francisco Alvarado Godoy
Escritor guatemalteco
percyag@cimex.com.cu
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