| Colombia
Una situación
preocupante
Antonio
Mora Vélez
La bancada uribista de la comisión
primera hundió con su ausencia el proyecto de estatuto de la oposición,
cuyo texto debió aprobarse, siguiendo las directrices del acto legislativo
que aprobó la re-elección presidencial. Y debió aprobarse,
además, por una razón de lógica. Si la Constitución
no consagraba la re-elección del presidente, la variación
de esta norma obligaba a hacer algunas precisiones a las generalidades
del artículo 112 (Del Estatuto de la Oposición) en concordancia
con la nueva situación política no contemplada en la Carta
Magna del 91. Los congresistas uribistas con esta salida en falso no solo
le faltaron el respeto al país sino que también se pasaron
por la faja la Constitución que ordena, en el artículo citado,
la elaboración de la "ley estatutaria que regulará íntegramente
la materia".
La anterior situación política
es preocupante. Y lo es porque si la propuesta de re-elección del
primer mandatario ya es una evidencia del abandono de principios liberales
en esa materia defendidos por estadistas y demócratas como Alberto
Lleras Camargo en un célebre ensayo sobre el tema; el hundimiento
del estatuto de la oposición, debido a una maniobra de los parlamentarios
uribistas, es más grave, e induce necesariamente a pensar que se
pretende limitar los derechos de la oposición para evitar la posibilidad
de un triunfo de su candidato en los comicios presidenciales. Y que los
sectores sociales y políticos agrupados en torno al presidente Uribe
sueñan con volver a los tiempos de las arbitrariedades en contra
de los contradictores del gobierno, que convirtieron al padre Camilo Torres
y a tantos jóvenes valiosos del MRL, del Frente Unido y del movimiento
universitario de los años sesentas, en guerrilleros.
Frente a esta perspectiva autoritaria,
el país tiene que mirar hacia la democracia política y social
representada por la Dirección Nacional Liberal, el Polo Democrático,
Alternativa Democrática y demás alianzas y movimientos regionales
que han logrado elegir candidatos como Luis Eduardo Garzón en Bogotá,
Sergio Fajardo en Medellín y Angelino Garzón en el Valle
del Cauca. A su vez, estos grupos y partidos deben ser consecuentes con
la situación política y pensar que no hay otro modo de impedir
el desmonte total del Estado Social de Derecho en nuestro país que
la unidad de toda la oposición sobre la base de un programa que
no peque por el exceso de pretender alcanzar metas estratégicas
de un solo golpe; ni por defecto, que solo quiera cambiar pequeñas
cosas para que todo siga igual.
Frente al fracaso del neoliberalismo
y el agotamiento de la violencia revolucionaria que ya nada tiene que ofrecer
puesto que su meta, el comunismo, también fracasó, toca pensar
en nuevas salidas democráticas como en Chile, en Brasil y en Uruguay,
con alianzas de izquierda democrática que tienen, según "Tiempos
del mundo" --semanario norteamericano--, "opciones hacia el futuro". Porque
se trata, dice el analista del citado órgano, de una izquierda que
no se propone eliminar el capital sino hacerlo co-responsable de la tarea
de sacar a estos pueblos del atraso y de la pobreza, una izquierda que
se preocupa por fortalecer el mercado interno, que genera empleo, defiende
el salario de los trabajadores y respeta los principios del Estado Social
de Derecho. Y que en lugar de restringir la democracia, la amplía
para que la población la sienta suya y la defienda.
En ese orden de ideas pienso que
la candidatura del Senador y eminente jurista Carlos Gaviria, propuesta
por Alternativa Democrática y vista con buenos ojos por el Polo
Democrático y por Piedad Córdoba, es un buen punto de partida
porque establece unos parámetros a tener en cuenta a la hora de
la escogencia del candidato definitivo de la Oposición que habrá
de enfrentar al candidato Presidente. En efecto, el candidato de esa Oposición
Democrática --la izquierda más otros sectores anti-reeleccionistas--
deberá ser una persona con prestigio intelectual, con talla de estadista
y sin un pasado político que asuste (un pasado guerrillero, por
ejemplo) o que induzca a pensar que con él seguirán campantes
el neoliberalismo y el país politiquero que Uribe no ha sido capaz
de doblegar.
13 de diciembre de 2004
Antonio
Mora Vélez
Escritor colombiano
antonio_moravelez@yahoo.com.ar
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