Antonio Mora Vélez - rodelu.net
27 de enero de 2005
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El caso Granda

En defensa del derecho y del futuro

Antonio Mora Vélez
Aún en el evento de que Chávez tenga relaciones con las FARC ---lo que él  niega— o lo más probable, que algunos funcionarios y dirigentes políticos de la izquierda ortodoxa, integrantes de la coalición chavista, le estén colaborando a los voceros internacionales de dicha organización guerrillera en su labor de divulgación política, creemos que la  “captura” de Granda fue un error diplomático y una violación a la soberanía del hermano país, por las siguientes razones políticas y de derecho. 

Una cosa es pagar información para saber donde se encuentra un delincuente y pedir su captura a INTERPOL o su extradición, y otra muy diferente pagar a los militares de otro país, a espaldas de su gobierno, para que nos lo entreguen, y viajar al mismo para organizar el operativo. Esto no es legal, como no sería legal que el Perú organizara un comando para capturar al procesado Fujimori en el Japón y el mismo Chávez otro para capturar al general golpista apodado “El cuervo”, quien se refugió en nuestro territorio.

Colombia es un estado de derecho, respetuoso por tradición de la soberanía de las demás naciones, y debió informar a la INTERPOL, antes y no después de la captura pagada de Granda, y recurrir a las autoridades competentes de Venezuela para solicitarla. Y solo en el evento de una negativa no justificada de dicho país, entonces sí, denunciar y pedir sanciones colectivas para su gobierno. Es la esencia de una tradición de respeto por las normas que rigen las relaciones entre los estados nacionales –que no han desaparecido aún, ni siquiera en Europa--, tradición que el gobierno no puede cambiar, sin el voto mayoritario del pueblo, por la tesis de la “soberanía relativa” que conviene a las aspiraciones hegemónicas de los Estados Unidos pero que resulta extraña a nuestro ordenamiento constitucional (Ver artículos. 3 y 9 de la C.N.).

Pero como reza el refrán, no hay mal que por bien no venga, y el diálogo en la solución de la crisis es la oportunidad para que los dos gobiernos convengan criterios claros sobre el manejo de los grupos ilegales que operan en la frontera y que le hacen daño, no solo a Colombia sino a Venezuela, por el resquemor que ocasiona su presencia en un país con un gobierno izquierdista y anti-imperialista elegido por el pueblo, y el peligro en el que ponen a  su revolución bolivariana y constitucional, que está en la mira del Imperio por el mal ejemplo (la “negatividad” de Condolezza) y por la misma razón de la invasión a Irak: el petróleo. 

BALOTAS NEGRAS para los periodistas y voceros políticos que han manejando la crisis con  la emotividad, la soberbia dogmática y las frases  irreflexivas de los últimos días. Están de por medio una hermandad histórica y unas relaciones diplomáticas y comerciales cuya suspensión pondría en peligro la tranquilidad de muchos ciudadanos y la existencia de muchas empresas. Y porque han introducido la discordia en la Unión Sudamericana, a cuya división le apuesta Washington para evitar la independencia económica de América Latina y un mejor futuro para nuestros pueblos.

Antonio Mora Vélez
Escritor colombiano
antonio_moravelez@yahoo.com.ar

 
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