| El caso
Granda
En defensa
del derecho y del futuro
Antonio
Mora Vélez
Aún
en el evento de que Chávez tenga relaciones con las FARC ---lo que
él niega— o lo más probable, que algunos funcionarios
y dirigentes políticos de la izquierda ortodoxa, integrantes de
la coalición chavista, le estén colaborando a los voceros
internacionales de dicha organización guerrillera en su labor de
divulgación política, creemos que la “captura” de Granda
fue un error diplomático y una violación a la soberanía
del hermano país, por las siguientes razones políticas y
de derecho.
Una cosa es pagar información
para saber donde se encuentra un delincuente y pedir su captura a INTERPOL
o su extradición, y otra muy diferente pagar a los militares de
otro país, a espaldas de su gobierno, para que nos lo entreguen,
y viajar al mismo para organizar el operativo. Esto no es legal, como no
sería legal que el Perú organizara un comando para capturar
al procesado Fujimori en el Japón y el mismo Chávez otro
para capturar al general golpista apodado “El cuervo”, quien se refugió
en nuestro territorio.
Colombia es un estado de derecho,
respetuoso por tradición de la soberanía de las demás
naciones, y debió informar a la INTERPOL, antes y no después
de la captura pagada de Granda, y recurrir a las autoridades competentes
de Venezuela para solicitarla. Y solo en el evento de una negativa no justificada
de dicho país, entonces sí, denunciar y pedir sanciones colectivas
para su gobierno. Es la esencia de una tradición de respeto por
las normas que rigen las relaciones entre los estados nacionales –que no
han desaparecido aún, ni siquiera en Europa--, tradición
que el gobierno no puede cambiar, sin el voto mayoritario del pueblo, por
la tesis de la “soberanía relativa” que conviene a las aspiraciones
hegemónicas de los Estados Unidos pero que resulta extraña
a nuestro ordenamiento constitucional (Ver artículos. 3 y 9 de la
C.N.).
Pero como reza el refrán,
no hay mal que por bien no venga, y el diálogo en la solución
de la crisis es la oportunidad para que los dos gobiernos convengan criterios
claros sobre el manejo de los grupos ilegales que operan en la frontera
y que le hacen daño, no solo a Colombia sino a Venezuela, por el
resquemor que ocasiona su presencia en un país con un gobierno izquierdista
y anti-imperialista elegido por el pueblo, y el peligro en el que ponen
a su revolución bolivariana y constitucional, que está
en la mira del Imperio por el mal ejemplo (la “negatividad” de Condolezza)
y por la misma razón de la invasión a Irak: el petróleo.
BALOTAS NEGRAS para los periodistas
y voceros políticos que han manejando la crisis con la emotividad,
la soberbia dogmática y las frases irreflexivas de los últimos
días. Están de por medio una hermandad histórica y
unas relaciones diplomáticas y comerciales cuya suspensión
pondría en peligro la tranquilidad de muchos ciudadanos y la existencia
de muchas empresas. Y porque han introducido la discordia en la Unión
Sudamericana, a cuya división le apuesta Washington para evitar
la independencia económica de América Latina y un mejor futuro
para nuestros pueblos.
Antonio
Mora Vélez
Escritor colombiano
antonio_moravelez@yahoo.com.ar
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