“América
Mestiza”
Antonio
Mora Vélez
William
Ospina, uno de los mejores ensayistas del país, ha publicado uno
de esos libros que mueven a una reflexión seria sobre el porvenir.
Se trata de “América Mestiza” (Editorial Aguilar,septiembre de 2004),
en el cual desarrolla unas ideas que retoman el hilo perdido de la célebre
Carta de Jamaica del Libertador Simón Bolívar, y en el que
nos pide a todos los mestizo-americanos mirarnos en el espejo de nuestra
historia para descubrirnos como nación, adquirir conciencia de nuestra
libertad perdida, dejar de ser “los tributarios dependientes de otros pueblos
más ilustres” y vislumbrar y luchar por un futuro en el que, eliminada
la violencia, podamos alcanzar “una verdadera democracia y hacer realidad
los supuestos mínimos de igualdad que pregonan nuestras leyes”.
Según Ospina fuimos obligados
por el individualismo europeo y por las necesidades de la metrópolis
española, a romper con la unidad y la intercomunicación americana
de los tiempos aborígenes. La independencia por su parte, no buscó
la dignificación del ser humano sino redefinir los términos
del pacto colonial. Las instituciones de nuestra República fueron
trasplantadas, no tuvieron su génesis en una tradición cultural
ni en unas condiciones sociales que fuesen el terreno abonado para el florecimiento
de la democracia. Bolívar, quien veía a América Latina
como una sola nación, intentó resolver esos obstáculos
que impedían nuestro desarrollo pero fracasó “ante la ambición
y la fortaleza de carácter de unos individuos que se (apoderaron)
cada uno de su república para construir un mundo aislado”.
Estamos, pues, ante la necesidad
de redefinir nuestro futuro, que no puede ser, obviamente, este presente
de Estados desunidos que no han cumplido con su misión de liberar
a nuestros pueblos de las cadenas de la pobreza, entre otras razones, porque
han sido gobernados por la ley --manejable como toda ley-- y no por la
Ética, que debe ser la guía de toda sociedad moderna. Pasa
por esa definición, un distanciamiento con la metrópolis
del Norte, interesada en esa desunión con la complicidad de los
gobiernos cipayos que le han hecho el juego durante años, y un mayor
acercamiento con nuestros países vecinos y hermanos del sur del
continente. “No tenemos la menor posibilidad de acceder a niveles decorosos
de vida... mientras la prioridad de nuestro mundo empresarial y productivo
sea exclusivamente satisfacer las necesidades de las metrópolis”,
dice Ospina.
Antonio
Mora Vélez
Escritor colombiano
antonio_moravelez@yahoo.com.ar
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