| Brecha
de Uruguay - 11 de febrero de 2005
Secuestros
¿Por
qué secuestran siempre
periodistas
de izquierda?
El secuestro en Bagdad de Giuliana
Sgrena, del diario italiano Il Manifesto , se produjo justo un mes después
del de Florence Aubenas, francesa de Libération . Mientras tanto
Eason Jordan, director de CNN, cuenta que al menos 12 reporteros habrían
sido asesinados deliberadamente en Irak por las tropas ocupantes.
Gennaro
Carotenuto, desde Roma
Giuliana Sgrena, 57 años, periodista
de guerra, es hija de un partisano que luchó contra el nazifascismo.
Desde hace 20 años trabaja para Il Manifesto, el diario de Roma
que en su tapa sigue declarándose orgullosamente “diario comunista”.
Pacifista, feminista, autora de varios libros sobre la condición
de la mujer en el mundo musulmán, habla un buen árabe y tiene
profundas experiencias en zona de guerra. Ha cubierto, entre otras, la
guerra civil argelina, las dos guerras del Golfo y Afganistán. Ha
viajado decenas de veces a Bagdad, donde ha tejido una red de contactos
importante. Hace una semana, el viernes 2, fue secuestrada en Bagdad, cerca
de la Universidad de Nahrein, donde estaba trabajando con los refugiados
de Faluya, la ciudad mártir completamente destruida por los ocupantes
anglosajones sin que ningún periodista independiente haya podido
documentarlo. Giuliana estaba saliendo del recinto de la Universidad, junto
a su chofer, cuando fue capturada para desaparecer en el caos de Bagdad.
El chofer, desde el día siguiente, está preso. Según
el gobierno iraquí no ha podido comprobar su ajenidad al secuestro
y está acusado de negligencia por no haber intentado defender a
la periodista. Son acusaciones difíciles de evaluar.
Pocas horas después del secuestro
el gobierno italiano, junto al iraquí, elaboraban la teoría
del secuestro casual, lo atribuían -con envidiable seguridad- a
delincuentes comunes y le quitaban cualquier significado político.
Giuliana Sgrena habría perdido demasiado tiempo haciendo entrevistas
en una zona peligrosa, poblada por refugiados, sospechosos, en fin.
En condiciones parecidas, hace más
de un mes, la tierra se ha tragado a Florence Aubenas, francesa, con un
currículo muy parecido al de Giuliana y que también estaba
trabajando sobre Faluya. Giuliana y Florence, dos profesionales expertas
y valientes, se suman a Christian Chesnot y Georges Malbrunot, dos periodistas
también franceses que han pasado meses secuestrados. Con ellos estaba
Enzo Baldoni, italiano, que fue asesinado por los mismos secuestradores
de Christian y Georges. No es impropio agregar a estos casos el de las
cooperantes italianas Simona Pari y Simona Torretta, liberadas, y la inglesa
Margaret Hassan, probablemente asesinada.
SÓLO LOS “EMBEDDED” VIVEN
TRANQUILOS
Mientras tanto han suscitado estupor
en Davos, el pueblo suizo donde se celebra el foro neoliberal, las declaraciones
de Eason Jordan -director de la televisión estadounidense CNN, que
desde el 11 de setiembre se ha alineado con la administración Bush-,
al afirmar que al menos 12 reporteros -de un total de 60 periodistas muertos-
en Irak habrían sido asesinados deliberadamente por las tropas ocupantes.
Aunque después Jordan se ha preocupado de desmentir sus propias
declaraciones públicas, el amenazante mensaje transversal ha llegado
una vez más, fuerte y claro: ser periodista independiente en Irak
es peligroso y los únicos periodistas seguros son los que aceptan
la condición de embedded, incrustados en el ejército invasor,
es decir los que aceptan ver y decir sólo lo que los ocupantes quieren
que se vea y se cuente. Son los que han visitado disciplinadamente, el
pasado día 30, las únicas cinco mesas electorales donde los
ocupantes han considerado oportuno admitir visitantes; son prácticamente
los que han ofrecido el 100 por ciento de las imágenes vistas sobre
el parto de la democracia iraquí. Así las Giuliana y las
Florence eligen vivir entre dos fuegos moviéndose en un país
donde hacer preguntas es sospechoso. De un lado están los cortagargantas
del nazi Al Zarqawi, que se confunden con la legítima guerrilla
para deslegitimarla, y del otro los invasores y los colaboracionistas.
En Irak la prensa está pidiendo como nunca la liberación
de Giuliana Sgrena. Se le suman las dos televisiones satelitales, Al Jazeera
y Al Arabija, que han retrasmitido videos producidos por Il Manifesto para
mostrar la amistad entre Sgrena y el pueblo iraquí. A éstos
se ha unido con fuerza y dureza el influyente Consejo de los Ulemas. Esperamos
buenas nuevas. |