José Luis Hereyra Collante - rodelu.net
14 de febrero de 2005
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Mis alumnos del Sena
José Luis Hereyra Collante
Antes de mi regreso a Nueva York, Dios mediante a finales de este marzo venidero de 2005, el Sena Sucre me encargó en enero, febrero y marzo los cursos de inglés técnico para los diferentes cursos de aprendizaje, es decir, los cursos que duran un año y facultan a los jóvenes colombianos en competencias laborales para desempeñarse en diversos campos y, además, les enseña a contemplar la loable opción primordial y sustantiva de generación de  sus propias empresas. Como complemento y continuación, estamos desarrollando el tercer nivel en formación lingüística inglés-español de los colegas y amigos del Colegio Nacional de Periodistas. Es decir, es una profunda y cálida despedida que me brinda la Sabana con los más representativo de sus gentes, representadas en estos apreciadísimos alumnos. La dinámica natural de los cursos y de los educandos me acerca una vez más a los lineamientos de la Unesco y su Education for All (Educación para Todos), pilar fundamental de su quehacer mundial, donde, precisamente, se confrontan las grandes necesidades mundiales de la humanidad y la posibilidad del vencimiento de la adversidad y la pobreza a través y sólo a través de la educación. 

 En el curso de Mantenimiento de Hardware, por ejemplo, curso que se desarrolla en convenio con la ONG Plan Internacional, mis alumnos provienen de Altos del Rosario, Uribe Uribe, Bogotá y otros barrios del sur sincelejano, donde lo único abundante son las necesidades. Sin embargo, los chicos y chicas desarrollan favorablemente su dominio del inglés técnico de sistemas para que manejen de primera mano y no de prestado por nadie su conocimiento y su advenimiento a la investigación tecnológica de su propia carrera, es decir, de su futuro. En el curso de Exportaciones e Importaciones, los muchachos cabalgan, solos muchas veces, en el inglés internacional que los facultará para tender puentes de acercamiento internacional y saber cerrar los tratos comerciales con el extranjero,  no necesariamente hablando como Shakespeare, pero sí dominando un inglés conversacional digno, apuntalado en su glosario técnico respectivo y contundente. Con respecto al Curso de Alta Cocina, la finalidad es el dominio coloquial básico enriquecido con la cultura universal gastronómica expresada apropiada y sobriamente en los certeros nombres culinarios. Para finalizar, desarrollaremos los respectivos cursos de inglés técnico para Auxiliares de Contabilidad y para Técnicos en Refrigeración. Me ha impresionado el talento de todos los muchachos quienes, muchas veces, enfrentan dificultades como no tener para ningún transporte o es posible que algunos no hayan probado suficiente alimento en todo el día. Sin embargo, su talento brilla, y brilla con connotaciones universales, internacionales, lo cual más de una vez me ha sorprendido, porque los resultados positivos han brotado en ellos sin aparente esfuerzo y con una alegría y fino humor que ya envidiarían muchos a los cuales el destino –o la inequidad social– los dotó de todo lo material pero, además, les dejó una flojera en los huesos o una mala leche sólo equiparable a la miopía con la que delinean su porvenir. Por eso, estas palabras de fe y de aliento. Porque los últimos serán los primeros y porque tengo una fe ciega en el destino armónico de la humanidad y el vencimiento del mal sólo por la fuerza del amor, que se perpetúa y hace milagros. Estos chicos y chicas son la voz del mañana, y sólo hay que tener presente que el ser humano no debería engreírse de nada ni estar pendiente narcisistamente de sí mismo, sino aportar un grano de arena simbólico en la medida de las posibilidades de cada cual para empujar a la humanidad hacia su destino de florecimiento y paz. De allí que a ellos, a mis amados alumnos,  les dedique el famoso poema de John Donne en el siglo XVI, que salta los tiempos hasta posicionarse de epígrafe en el siglo XX de la aún más famosa novela de Ernest Hemingway, “¿Por quién doblan las campanas?”, y que dice: “Ningún hombre es en sí equiparable a una isla. Todo hombre es un pedazo de continente, de tierra firme. Si Europa perdiese un promontorio ya no sería Europa entera. Es como si tú perdieses la casa solariega de tus amigos o la tuya propia. La muerte de cada hombre me disminuye porque soy parte de la Humanidad. Por eso, no quieras saber nunca por quién doblan las campanas. Están doblando por ti.”

10 de febrero de 2005
 

José Luis Hereyra Collante
Escritor colombiano
jlhereyra@hotmail.com
 
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