Mis
alumnos del Sena
José
Luis Hereyra Collante
Antes de
mi regreso a Nueva York, Dios mediante a finales de este marzo venidero
de 2005, el Sena Sucre me encargó en enero, febrero y marzo los
cursos de inglés técnico para los diferentes cursos de aprendizaje,
es decir, los cursos que duran un año y facultan a los jóvenes
colombianos en competencias laborales para desempeñarse en diversos
campos y, además, les enseña a contemplar la loable opción
primordial y sustantiva de generación de sus propias empresas.
Como complemento y continuación, estamos desarrollando el tercer
nivel en formación lingüística inglés-español
de los colegas y amigos del Colegio Nacional de Periodistas. Es decir,
es una profunda y cálida despedida que me brinda la Sabana con los
más representativo de sus gentes, representadas en estos apreciadísimos
alumnos. La dinámica natural de los cursos y de los educandos me
acerca una vez más a los lineamientos de la Unesco y su Education
for All (Educación para Todos), pilar fundamental de su quehacer
mundial, donde, precisamente, se confrontan las grandes necesidades mundiales
de la humanidad y la posibilidad del vencimiento de la adversidad y la
pobreza a través y sólo a través de la educación.
En el curso de Mantenimiento
de Hardware, por ejemplo, curso que se desarrolla en convenio con la ONG
Plan Internacional, mis alumnos provienen de Altos del Rosario, Uribe Uribe,
Bogotá y otros barrios del sur sincelejano, donde lo único
abundante son las necesidades. Sin embargo, los chicos y chicas desarrollan
favorablemente su dominio del inglés técnico de sistemas
para que manejen de primera mano y no de prestado por nadie su conocimiento
y su advenimiento a la investigación tecnológica de su propia
carrera, es decir, de su futuro. En el curso de Exportaciones e Importaciones,
los muchachos cabalgan, solos muchas veces, en el inglés internacional
que los facultará para tender puentes de acercamiento internacional
y saber cerrar los tratos comerciales con el extranjero, no necesariamente
hablando como Shakespeare, pero sí dominando un inglés conversacional
digno, apuntalado en su glosario técnico respectivo y contundente.
Con respecto al Curso de Alta Cocina, la finalidad es el dominio coloquial
básico enriquecido con la cultura universal gastronómica
expresada apropiada y sobriamente en los certeros nombres culinarios. Para
finalizar, desarrollaremos los respectivos cursos de inglés técnico
para Auxiliares de Contabilidad y para Técnicos en Refrigeración.
Me ha impresionado el talento de todos los muchachos quienes, muchas veces,
enfrentan dificultades como no tener para ningún transporte o es
posible que algunos no hayan probado suficiente alimento en todo el día.
Sin embargo, su talento brilla, y brilla con connotaciones universales,
internacionales, lo cual más de una vez me ha sorprendido, porque
los resultados positivos han brotado en ellos sin aparente esfuerzo y con
una alegría y fino humor que ya envidiarían muchos a los
cuales el destino –o la inequidad social– los dotó de todo lo material
pero, además, les dejó una flojera en los huesos o una mala
leche sólo equiparable a la miopía con la que delinean su
porvenir. Por eso, estas palabras de fe y de aliento. Porque los últimos
serán los primeros y porque tengo una fe ciega en el destino armónico
de la humanidad y el vencimiento del mal sólo por la fuerza del
amor, que se perpetúa y hace milagros. Estos chicos y chicas son
la voz del mañana, y sólo hay que tener presente que el ser
humano no debería engreírse de nada ni estar pendiente narcisistamente
de sí mismo, sino aportar un grano de arena simbólico en
la medida de las posibilidades de cada cual para empujar a la humanidad
hacia su destino de florecimiento y paz. De allí que a ellos, a
mis amados alumnos, les dedique el famoso poema de John Donne en
el siglo XVI, que salta los tiempos hasta posicionarse de epígrafe
en el siglo XX de la aún más famosa novela de Ernest Hemingway,
“¿Por quién doblan las campanas?”, y que dice: “Ningún
hombre es en sí equiparable a una isla. Todo hombre es un pedazo
de continente, de tierra firme. Si Europa perdiese un promontorio ya no
sería Europa entera. Es como si tú perdieses la casa solariega
de tus amigos o la tuya propia. La muerte de cada hombre me disminuye porque
soy parte de la Humanidad. Por eso, no quieras saber nunca por quién
doblan las campanas. Están doblando por ti.”
10 de febrero de 2005
José
Luis Hereyra Collante
Escritor colombiano
jlhereyra@hotmail.com
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