| La
Jornada de México - 16 de febrero de 2005
Un filósofo
en la isla
Ericka
Montaño
El filósofo
Jean-Paul Sartre, acompañado de Simone de Beauvoir, visitó
dos veces Cuba. Era 1960 y apenas unos meses antes había triunfado
el movimiento revolucionario encabezado por Fidel Castro.
A Sartre le sorprendió la
juventud de la revolución, no sólo por su reciente triunfo,
sino por la edad de quienes participaron en ella, que apenas pasaban de
30 años, y plasmó todas sus impresiones en el libro Ouragan
sur le sucre (Huracán sobre el azúcar), publicado
por entregas en el diario France Soir.
Quizá uno de los personajes
que más le sorprendieron fue Ernesto Che Guevara, no sólo
por su corta edad, pues tenía 32 años, sino por su capacidad
de desempeñarse tanto en una oficina, atendiendo asuntos ministeriales,
como en el campo o cargando ladrillos.
Cuando Sartre llegó a Cuba,
el Che era director del Banco Nacional y la reunión fue en
su oficina.
''Vengan temprano: a medianoche'',
recuerda el filósofo en Huracán sobre el azúcar.
Así que la reunión
fue a esa hora. En ese entonces Alberto Korda dedicaba su trabajo fotográfico
a captar imágenes de la Cuba revolucionaria y de sus dirigentes,
especialmente Castro y Guevara. Fue él quien tomó la fotografía
del Che acompañado por Sartre y Simone de Beauvoir.
Los dos intelectuales franceses acompañaron
a Fidel Castro y al Che Guevara en el estrado durante la manifestación
realizada el 5 de marzo de 1960 en la capital cubana, un día después
del atentado contra el buque Le coubre, en el que murieron 75 personas.
En esa protesta Korda tomó el retrato Guerrillero heroico,
el Che mirando al horizonte, que dio la vuelta al mundo.
En 1971, Sartre y su compañera,
junto con otros escritores, firmaron una carta abierta para protestar por
el arresto en la isla del poeta cubano Herberto Padilla, ocurrido en marzo
de ese año. El documento se publicó en Le Monde en
abril. Fue el rompimiento con Castro. |