Ingrid
Betancourt
Antonio
Mora Vélez
La mujer
que escribió en su libro Coraje en el corazón: "quisiera
hablar de mi país y de la lucha que he hecho allá para recuperar
la libertad y la democracia", la mujer que fustigó a la clase política
colombiana, que fue calumniada por la prensa para quitarle imagen a su
campaña en contra de la corrupción, que iba camino de convertirse
en la portadora de la bandera ética que debe cambiarle la cara al
país, esa mujer que ama y cree en su pueblo, al cual calificó
de "corajudo y luchador que quiere salir a la vida por encima |
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del engranaje infernal de la corrupción
y el narcotráfico", y que prometió jugársela toda
por ese pueblo, esa mujer de nombre Ingrid Betancourt, lleva ya más
de tres años secuestrada y nadie, ni el gobierno, ni la clase política,
ni la sociedad civil ni las Farc, hicieron posible durante ese tiempo su
libertad. Parece como si todos a una se hubieran confabulado para acallar
su voz valerosa e inteligente, una voz que desnudó en la obra citada
arrib a, la verdadera catadura moral y política de varios "pesos
pesados" de la política nacional, que aún siguen "con las
mismas", como decía Gaitán.
Qué tan importante es esta
mujer para Europa lo muestra la opinión de varios destacados políticos
de Francia, según reportaje del periodista Germán Castro
Caycedo, y para quienes la imagen real de Colombia es la divulgada por
ella y no por los organismos y voceros oficiales. Para Alain Guilbaund
(P. Radical, de centro derecha) ver y escuchar a Ingrid en TV le sirvió
para cambiar "la cara que hasta entonces teníamos de Colombia –republiqueta
de bandidos y narcotraficantes—por la de millones de personas como Ingrid
por las cuales valía la pena luchar".Para Bernard Landrot (UMP,
partido de gobierno) "El tiempo de los latifundistas se acabó en
Europa hace siglos. Cuando ella habla de reforma agraria la gente no siente
que sea revolucionaria sino que se trata de alguien que simplemente dice
lo que es justo en un mundo libre...alguien que quiere hacer lo que hace
dos mil años hizo el emperador Vespasiano en Roma, acabar con el
latifundismo para combatir la pobreza en el campo". Nanette Perrot ( FN,
extrema derecha) dijo que no entendía "cómo existe hoy una
isla que se llama Colombia, en medio de todos esos países –Argentina,
Venezuela, Uruguay, Chile, Brasil-- que hartos de ser explotados por una
clase política, van en una u otra dirección". Para Anna-Marie
Aubry (del FN, extrema derecha) Ingrid representa unos "principios y valores,
comunes para cualquier ser civilizado" Para Bernard Landrot, haber escuchado
a Ingrid "era como descubrir una bandera blanca dentro de un lago negro".
No sobra agregar que la izquierda europea, desde el secuestro, mira a las
Farc con otros ojos.
Ingrid es un mito en Francia y en
Europa hasta el punto de existir una cátedra de Derechos Humanos
con su nombre en varias escuelas de París, que su rostro figura
en vallas que exigen su libertad en las carreteras de Europa y que varias
ciudades de Francia, Bélgica, Italia y Alemania la han declarado
ciudadana ilustre. Y hasta el punto de que el presidente Jacques Chirac,
el día del viaje del presidente Uribe a Estrasburgo (Francia) prefirió
recibir a la hija de la colombiana secuestrada y no al presidente de Colombia.
"¿Lo habrán entendido en Colombia?", pregunta uno de los
políticos franceses entrevistados por Castro Caycedo. Y al parecer
el presidente Uribe sí lo entendió. La autorización
al gobierno francés para iniciar las gestiones de libertad de Ingrid
ante las Farc, así lo indican. Ahora falta que lo entiendan las
Farc, a quienes no les hace mucho bien, sobre todo en el exterior, mantener
a esta gran mujer en cautiverio.
Ingrid Betancourt en libertad puede
jugar un destacado papel en el proceso electoral que se avecina, fortaleciendo
la democracia y los espacios críticos, uniendo su voz a las de quienes
combaten la corrupción y reclaman un estado más independiente,
más comprometido con lo social. Por su condición de mujer
y porque no está ligada a las viejas maquinarias que han distorsionado
el ejercicio de la política en Colombia, podría ser --incluso--
la fórmula vicepresidencial de alguno de los candidatos de oposición
que "están sobre el tapete". Ingrid representa a la mujer civilizada
que se propone democratizar la vida política y la economía
para alcanzar la paz social. Y el país la necesita en las plazas
para que "crezca la audiencia", para salir de esta pesadilla.
Antonio
Mora Vélez
Escritor colombiano
antonio_moravelez@yahoo.com.ar
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