El compromiso
social de la Universidad
Antonio
Mora Vélez
Los plenos
nacionales y las asambleas regionales de Bienestar Universitario son cada
vez más escenarios de interesantes debates en torno al futuro de
la Universidad colombiana. En la reciente XVIII Asamblea Regional de Bienestar
de las IES del caribe colombiano, realizada en Barranquilla los días
24 y 25 de febrero pasados, hubo una interesante conferencia del profesor
de Uninorte, Jair Vega, sobre la "Responsabilidad e inversión social
desde la universidad", introductoria de la temática que desarrollará
el Pleno Nacional de Bienestar que se realizará en abril, en Bogotá.
En ella y en el ensayo del rector de la U. Javeriana, S.J. Gerardo Remolina,
titulado "La Responsabilidad social de la Universidad frente a la problemática
del país", me baso para hacer este artículo.
Dijo el profesor Vega que el concepto
de responsabilidad social de la universidad reemplaza al de proyección
social, que es unidireccional, asistencialista y de menor nivel de compromiso
de la institución con el entorno. En esta nueva perspectiva es función
de la universidad fortalecer, no solo las competencias cognitivas sino
éticas de los estudiantes, y comprometerse en tareas tales como
la defensa de lo público, en el fortalecimiento de una cultura democrática,
en apoyar el diálogo de la sociedad civil con el Estado, y en la
generación de cambios sociales y políticos con su acción
social, que contribuyan al bienestar de la población.
Para el conferencista la universidad
debe responder por la racionalidad ética de la sociedad civil, para
así poder preservar la persona humana del peso arrollador de las
racionalidades pragmática de la política y tecnocrática
de la economía. Y debe, para tal efecto, convertirse en modelo para
la sociedad civil de la cual es parte esclarecida y a la que se debe como
conciencia crítica que es frente al estado y los poderes económicos.
Por ello, en su opinión, la universidad no está para hacer
negocios, ni para hacer política partidista, ni para ser escenario
de pugnas por el poder. Y tampoco para hacer beneficencia, como sostiene
el padre Gerardo Remolina. Es inmoral hacerlo, afirma Vega. La universidad
es un bien social, sea pública o privada, y su función es
social. "Ella ha surgido y se explica en función de la sociedad.
La universidad es para ella y en ese sentido le pertenece; no es un bien
privado sino social", dice el padre Remolina.
Lo anterior no quiere decir que la
política sea ajena a la universidad. Ella tiene también una
acción política, pero ésta es mucho más importante
que la partidista; ella busca generar una nueva ética social,
garantizar junto con la sociedad civil, las libertades democráticas;
la formación en valores hacia una cultura de la tolerancia, y el
nuevo proyecto de Nación que es necesario empezar a diseñar.
¿Pero cómo se articula esta nueva misión de la universidad
con las actividades especificas de ella? Se pregunta y responde el profesor
Vega: Mediante la ciencia, la técnica, la investigación
y las reflexiones encaminadas a cambiar el modo de pensar de las gentes
y la realidad de país. A "proyectar su saber sobre la sociedad para
transformarla", como dice el padre Gerardo Remolina.
Antonio
Mora Vélez
Escritor colombiano
antonio_moravelez@yahoo.com.ar
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