"Estudios
de filosofía jurídica"
Antonio
Mora Vélez
Publicado
en el 2000 por Editorial Temis, este libro de ensayos y artículos
de prensa del abogado, filósofo y profesor universitario Hernán
Ortiz Rivas, se ha convertido en texto de lectura obligada para los estudiosos
del derecho, y sobre todo, para quienes compartimos su tesis de que "el
iusnaturalismo y el positivismo jurídico están en barrena
debido a sus inconsistencias ideológicas" y miramos con simpatía
su orientación "isufilosófica"; complemento necesario de
la "ciencia jurídica" –dice--, si se quiere ser algo más
que un experto o técnico en el derecho positivo y se aspira a comprender
la etiología de las instituciones jurídicas y a reflexionar
sobre los problemas del mundo en relación con el derecho, y a saber
porqué en Colombia la ley se hace pero no se cumple, --"hecha le
ley, hecha la trampa", y si se cumple, la cumplen los "de ruana".
Para Ortiz Rivas, citando a Cicerón,
el verdadero conocimiento del Derecho debe extraerse "del corazón
mismo de la filosofía". Un olvido de esta tesis –señala el
autor—produce una "ciencia puramente empírica del derecho", según
palabras de Kant. De allí su reclamo en contra de considerar la
filosofía del derecho como una simple asignatura de los últimos
semestres, "una especie de adorno especulativo, sin conexión con
los problemas económicos, políticos, morales, tecnológicos
o científicos que la generan". Su crítica a la "dogmática
jurídica...al fetichismo de la norma, a la técnica jurídica
sin hermenéutica crítica".Y su propuesta de volver al "espíritu
de las leyes" en lugar de manejar "leyes sin espíritu", un derecho
positivo deshumanizado que crece día a día en esta Colombia
santanderista, mientras la justicia decrece a cada momento.
En esta obra su autor realiza un
estudio histórico de los conceptos justicia, ley y derecho, para
sustentar su orientación "iusfilosífica" y mostrar que tales
categorías jurídicas no tienen orígenes naturales,
divinos ni estatales sino en la historia social, con fuertes implicaciones
económicas. Pero los dos capítulos centrales están
destinados a los temas de la desobediencia civil y los derechos humanos.
Sobre la primera sostiene que es una "forma de lucha contra la injusticia
de las normas legales, inmorales o contrarias a la Carta Magna, los derechos
humanos y la democracia". Y reivindica su validez en la autorizada voz
de tratadistas como Bobbio y Habermas, y en hombres destacados de la historia
como Gandhi y Martín Luther King. Para Ortiz Rivas "La desobediencia
civil no ataca el orden constitucional democrático, todo lo contrario,
pretende afianzarlo remediando algunos desafueros políticos, jurídicos,
culturales, étnicos, ecológicos de la normatividad menor".
Con los derechos humanos, el autor
realiza el mismo trabajo de indagación histórica para llegar
a la conclusión de que éstos datan desde la antigüedad
grecorromana sólo que no existían como derecho sino en forma
de preceptos morales y filosóficos. Para Ortiz Rivas "la historia
de los derechos humanos se confunde con la historia incesante que libran
los débiles contra los fuertes, los oprimidos contra los opresores...".
Y en esa dirección, para el autor, el cristianismo es uno de los
precursores con sus tesis sobre la igualdad en Cristo y la condición
de hermanos de todos los mortales por ser hijos de Dios. Y en documentos
como los Diez Mandamientos y el Sermón de la Montaña, que
reivindican la vida y defienden a quienes padecen persecución y
tienen hambre y sed de justicia.
Vivimos en dos países distintos
–dice el autor al final--. Uno, "el país de jauja lleno de mermelada
jurídica" , el país formal de la Constitución de 1991
con sus "derechos fundamentales"; y otro, el país real de violencia,
corrupción, exclusión social, miseria y carencia de tales
derechos para la mayoría de la población. Uno, el país
del Estado social de derecho y el de la democracia participativa, y otro,
el de "una sociedad civil y sus aparatos del Estado que niegan todos los
días tales principios". Un país en donde "la paz es un derecho
y un deber de obligatorio cumplimiento", pero en donde solo existe la paz
de los sepulcros.
Antonio
Mora Vélez
Escritor colombiano
antonio_moravelez@yahoo.com.ar
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