Antonio Mora Vélez - rodelu.net
14 de marzo de 2005
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"Estudios de filosofía jurídica"
Antonio Mora Vélez
Publicado en el 2000 por Editorial Temis, este libro de ensayos y artículos de prensa del abogado, filósofo y profesor universitario Hernán Ortiz Rivas, se ha convertido en texto de lectura obligada para los estudiosos del derecho, y sobre todo, para quienes compartimos su tesis de que "el iusnaturalismo y el positivismo jurídico están en barrena debido a sus inconsistencias ideológicas" y miramos con simpatía su orientación "isufilosófica"; complemento necesario de la "ciencia jurídica" –dice--, si se quiere ser algo más que un experto o técnico en el derecho positivo y se aspira a comprender la etiología de las instituciones jurídicas y a reflexionar sobre los problemas del mundo en relación con el derecho, y a saber porqué en Colombia la ley se hace pero no se cumple, --"hecha le ley, hecha la trampa", y si se cumple, la cumplen los "de ruana".

Para Ortiz Rivas, citando a Cicerón, el verdadero conocimiento del Derecho debe extraerse "del corazón mismo de la filosofía". Un olvido de esta tesis –señala el autor—produce una "ciencia puramente empírica del derecho", según palabras de Kant. De allí su reclamo en contra de considerar la filosofía del derecho como una simple asignatura de los últimos semestres, "una especie de adorno especulativo, sin conexión con los problemas económicos, políticos, morales, tecnológicos o científicos que la generan". Su crítica a la "dogmática jurídica...al fetichismo de la norma, a la técnica jurídica sin hermenéutica crítica".Y su propuesta de volver al "espíritu de las leyes" en lugar de manejar "leyes sin espíritu", un derecho positivo deshumanizado que crece día a día en esta Colombia santanderista, mientras la justicia decrece a cada momento.

En esta obra su autor realiza un estudio histórico de los conceptos justicia, ley y derecho, para sustentar su orientación "iusfilosífica" y mostrar que tales categorías jurídicas no tienen orígenes naturales, divinos ni estatales sino en la historia social, con fuertes implicaciones económicas. Pero los dos capítulos centrales están destinados a los temas de la desobediencia civil y los derechos humanos. Sobre la primera sostiene que es una "forma de lucha contra la injusticia de las normas legales, inmorales o contrarias a la Carta Magna, los derechos humanos y la democracia". Y reivindica su validez en la autorizada voz de tratadistas como Bobbio y Habermas, y en hombres destacados de la historia como Gandhi y Martín Luther King. Para Ortiz Rivas "La desobediencia civil no ataca el orden constitucional democrático, todo lo contrario, pretende afianzarlo remediando algunos desafueros políticos, jurídicos, culturales, étnicos, ecológicos de la normatividad menor".

Con los derechos humanos, el autor realiza el mismo trabajo de indagación histórica para llegar a la conclusión de que éstos datan desde la antigüedad grecorromana sólo que no existían como derecho sino en forma de preceptos morales y filosóficos. Para Ortiz Rivas "la historia de los derechos humanos se confunde con la historia incesante que libran los débiles contra los fuertes, los oprimidos contra los opresores...". Y en esa dirección, para el autor, el cristianismo es uno de los precursores con sus tesis sobre la igualdad en Cristo y la condición de hermanos de todos los mortales por ser hijos de Dios. Y en documentos como los Diez Mandamientos y el Sermón de la Montaña, que reivindican la vida y defienden a quienes padecen persecución y tienen hambre y sed de justicia.

Vivimos en dos países distintos –dice el autor al final--. Uno, "el país de jauja lleno de mermelada jurídica" , el país formal de la Constitución de 1991 con sus "derechos fundamentales"; y otro, el país real de violencia, corrupción, exclusión social, miseria y carencia de tales derechos para la mayoría de la población. Uno, el país del Estado social de derecho y el de la democracia participativa, y otro, el de "una sociedad civil y sus aparatos del Estado que niegan todos los días tales principios". Un país en donde "la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento", pero en donde solo existe la paz de los sepulcros.

Antonio Mora Vélez
Escritor colombiano
antonio_moravelez@yahoo.com.ar

 
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