| Página12
de Argentina - 16 de marzo de 2005
Revolucionarios
en pañales
Andrea
Ferrari
Ya
hace mucho tiempo que la imagen clásica del Che barba, boina, estrellita
se convirtió en una marca exprimida y comercializada en todo el
planeta hasta, se diría, secarla y esterilizarla por completo.
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Pero, lejos de acabarse, la cosa adquirió
en los últimos tiempos nuevos bríos con el éxito de
la película de Walter Salles, Diarios de motocicleta, y el anticipo
de la que se verá este año, Che, dirigida por Steven Soderbergh
y protagonizada por Benicio del Toro.
Estados Unidos no quedó fuera
de una movida que auguraba buenos negocios. La cara del Che aterrizó
en algunas vidrieras y, una vez más, los norteamericanos demostraron
que a la hora de vender algo, ya sea el Pato Donald, el Che Guevara o Jack
el Destripador, son imbatibles. Business is business, dicen ellos.
La perla de todo esto fue la creación
de la marca Appaman: un enterito para bebé. Vale la pena leer cómo
lo promociona en su sitio de Internet el negocio La La Ling, de Los Angeles:
“¡Viva la revolution! (sic). Ahora, aun el rebelde más pequeño
puede expresarse a través de estos increíbles enteritos para
bebé. Este icono clásico del Che Guevara también está
disponible en forma de remera de manga larga para chicos”.
Y sigue: “¡Larga vida al rebelde
que hay en todos nosotros... No hay imagen icónica más cool
que la del Che! Llegaron nuevos colores: rojo oscuro y púrpura,
mientras que el color arena sigue disponible en talles 612 meses y 1218
meses”.
El enterito le pareció un
hallazgo a la revista Time, que lo incluyó en su catálogo
de compras por Internet y lo hizo famoso. Cuesta 25 dólares, pero
parece que sale como pan caliente.
Los cubanos exiliados protestaron.
Era esperable. Mandaron cartas donde se quejaban amargamente con frases
del tipo “¿Y qué vendrá ahora, remeras con la cara
de Stalin?”. También hicieron algunas (pequeñas) manifestaciones
frente a negocios que vendían este tipo de productos. En algún
caso tuvieron éxito, y una remera o un reloj fueron retirados. Pero
no con La La Ling, donde tienen bien claro que una cosa son los negocios
y otra la política. La dueña, Ling Chan, le dijo al diario
Sun Sentinel que las de Guevara están entre las prendas que más
se venden, porque “la imagen del Che está de moda en este momento”.
Y que no cree que la gente la compre “necesariamente por la política”:
“Yo tengo un negocio de bebés y a mis ojos es simplemente una remera”.
Lo que la señora Ling tal
vez no sabe es que corre el riesgo de ser demandada, tal como le sucedió
a un fabricante que producía remeras y posters en Minnesota. Porque
una firma que tiene buena parte de su producción basada en la imagen
del Che y se llama (no es chiste) “Fashion Victim”, asegura haber comprado
hace dos años los derechos para explotar en América del Norte
la archifamosa imagen a los herederos de Alberto Korda, el autor de esa
fotografía. En vida, Korda permitió el uso libre de la imagen,
a menos que “deshonrara” la figura del Che. Sólo presentó
una demanda cuando fue usada en la campaña publicitaria de la marca
de vodka Smirnoff y ganó el pleito. Pero Korda murió en el
2001.
Sería apropiado decir ahora
que si el Che supiera que su imagen no sólo se convirtió
en objeto de consumo en Estados Unidos sino que hasta tiene dueño
y paga derechos, se revolvería en su tumba. Pero tal vez no. Quizá
sonreiría ante esta irónica vuelta del destino: ahora está
junto al corazón de muchos norteamericanos, desde su más
tierna infancia. |
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